Los espléndidos ochenta año de Barbra Streisand

Publicado el agosto 8, 2022

Esta año 2022 Barbra Streisand ha llegado a octogenaria. Para celebrar su cumpleaños recupero un perfil biográfico que escribí en 1995 para una enciclopedia de las grandes voces del siglo XX.

BARBRA  STREISAND

La razón de su increíble éxito no hay que achacarla sólo a su portentosa voz, a su personalísima imagen o al simple hecho de querer hacer las cosas bien. Barbra Streisand ha llevado hasta las últimas consecuencias su obsesión por el perfeccionismo, precisamente porque estaba bastante cerca de lo que podemos considerar perfección, un aspecto siempre relativo en todos los ámbitos de la vida pero aún más si cabe en los que hacen referencia al mundo artístico. A esto, añade su constante afán por explorar  territorios desconocidos y por coronar las cimas más altas en cualquier proyecto que se proponga. Todo sin dejar de ser ella misma, imponiendo su personalidad, empezando por desafiar a aquellos que le aconsejaban que retocara su imponente nariz.

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Barbra Joan Streisand nació el 24 de abril de 1942, en Nueva York, concretamente en el barrio de Brooklyn, donde empezó a hacer sus pinitos como artista. Su ilusión era convertirse en actriz, cantar era sólo una afición que se le daba bien. Este orden de prioridades personales no ha cambiado con el paso del tiempo, a pesar de que sus triunfos en el campo de la música han sido superiores a sus logros en el cine. Fue a raíz de ganar un concurso para nuevos valores en un club de homosexuales que empezaron a surgirle contratos como cantante.

En poco tiempo logró introducirse en los musicales de Broadway y en 1961, por una casualidad, le llegó la hora de demostrar su talento en una obra de Harold Rome, “I can get it for you wholesale”, que tuvo el aplauso unánime de la crítica. Su primera grabación corresponde a la banda sonora del mencionado musical, al que siguió un nuevo álbum, también con temas de  Rome.

En 1962 la casa Columbia le grabó su primer disco en el que ella era ya el principal reclamo, “The Barbra Streisand album”, que se convertiría en un importante éxito de ventas y obtendría un “grammy” al mejor disco de 1963. Esta obra de debut incluía su primer éxito antológico, Happy days are here again, que le valió otro “Grammy”, a la mejor solista femenina.

Después de grabar un nuevo álbum y de presentarse en los mejores escenarios, en 1964 llegó otro musical de Broadway, “Funny girl”, que le consagró meteóricamente como una completísima y virtuosa artista,

funny girl
Con Omar Sharif en ‘Funny Girl’

recibiendo el aplauso generalizado del público y de la crítica. A esta obra corresponde el famosísimo People y Don’t rain on my parade, de Merrill y Styne. En 1967 protagonizó junto a Omar Shariff la versión cinematográfica de la obra, a la que se añadirían nuevas piezas a la banda sonora original como Second hand rose, de Clarke y Manley, y el eterno My man, de Yvain y Pollock. Tan afortunado como su debut discográfico fue su primera incursión en el cine ya que “Funny Girl” le supuso un “Oscar“ a la mejor actriz en 1968, compartido con Audrey Hepburn.

En 1969 llegó el segundo hito de su carrera con su interpretación cinematográfica del musical “Hello Dolly”.  A pesar del éxito obtenido con esta película, en sus siguientes trabajos para el cine quiso alejarse del esquema de actriz que canta, si bien en muchas ocasiones se ocupaba ella de la banda sonora, este es el caso de “Tal como éramos” (“The way we were”) (1973), donde compartió protagonismo con Robert Redford.

Las películas musicales más importantes de la década fueron “Funny lady”(1975) -secuela de “Funny girl”- y “Ha nacido una estrella” (“A star is born”) (1976). En esta última tenía como compañero al reconocido cantante country Kris Kristofferson y el tema central de la película, Evergreen, fue premiado con un Oscar; de esta forma Barbra Streisand veía reconocidas también sus habilidades como compositora ya que era coautora del tema junto a Paul Williams. Otros éxitos de los setenta serían baladas como My heart belongs to me, Songbird, Superman… junto a temas más rítmicos como Sweet inspiration o Stoney End, sin olvidar temas para películas como Prisionero del film “Ojos” (“Eyes of Laura Mars”).

A finales de los setenta Barbra Streisand encontró un buen filón grabando a dúo con importantes artistas. Abrió la tanda en 1978 con You don’t bring me flowers, en la que unía su voz a la de Neil Diamond, a esta colaboración siguió la que sería su primera incursión en la música “disco” –entonces en su mejor momento— con No more tears (Enough is enough), junto a la reina de las discotecas, Donna Summer. Sonado fue también su emparejamiento musical con Barry Gibb -uno de los Bee Gees- en el álbum “Guilty” en el que, además de la que daba a título al L.P., llegaron a ser número uno Woman in love y What kind of fool.

En los ochenta, la Streisand se propuso dar un paso de gigante en su carrera cinematográfica haciendo su primera incursión como directora en “Yentl” (1983), un film en el que ella misma llevaba el peso de la producción. Cuatro años más tarde protagonizó la película “Nuts”, de la que también compuso la partitura. En 1991 se atrevió nuevamente con la dirección en el film  “El príncipe de las mareas”, que obtuvo siete nominaciones al Oscar.

En los noventa volvió a retomar su carrera como cantante con álbumes como “Butterfly” y “Back to Broadway”, con el que se apuntó un nuevo número uno a su rutilante palmarés que incluye –además de los dos Oscar (a la mejor actriz y a la mejor compositora)— diez Globos de Oro y ocho Grammy, además del premio que concede la televisión (Emmy) y el del teatro (Tony). También demostró su sensibilidad hacia temas ecológicos, aprovechando incluso el interior de las carpetas de sus discos para advertir de los peligros que se derivan de una conducta irresponsable hacia nuestro planeta y proponer medidas para contrarrestar las agresiones de las que es objeto.

Antonio Subirana

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