El disc de Nadal de Toni Subirana

Publicado el noviembre 23, 2020

Contraportada CD Toni Subirana canta la poesia del Nadal

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Los ochenta años de Cliff Richard

Publicado el octubre 14, 2020

Cliff Richard ya es octogenario, con este motivo recupero un perfil biográfico que publiqué en 1995

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 Su nombre auténtico es Harry Rodger Webb, nació el 14 de octubre de 1940 en Lucknow, una colonia de la India donde su padre estaba de empleado en una empresa británica.

A los ocho años la familia regresó a Inglaterra donde nueve años más tarde formaría su primer grupo, los Drifters, con Terry Smart a la batería y Norman Mitham a la guitarra. El grupo sufrió varios cambios hasta quedar integrado por Tony Meehan, a la batería; Jet Harris, al bajo; Hank Marvin y Bruce Welch, a las guitarras; y el propio Clif Richard, voz y guitarra.

En 1958 grabó su primer disco, “Move it”, al que muchos consideran el pistoletazo de salida del rock & roll inglés. Curiosamente era la cara B de un single cuyo tema estrella era “Scoolboy crush”, pero fue el programa de televisión “Oh boy”, en el que se presentó Clif Richard en 1958 , el que decantó las preferencias por el tema en cuestión.

Como nuestros lectores ya se habrán percatado, el nombre del grupo, los Drifters, coincide con el del popular grupo de color de rock vocal. Este fue el motivo de que tomaran la determinación de cambiar el nombre por “Theimages Shadows”.

Los Shadows fueron otro de los pilares del rock británico, tanto como acompañantes de Richard como por su singladura en solitario con su inconfundible sonido de guitarras. En solo dos años consiguieron colocar cuatro temas en el primer puesto de las listas, “Living doll” (aún como Drifters), en 1959; “Travellin’ light”, en 1959; “Please don’t tease”, en 1960, y “I love you”, en 1960.

Cliff sí tenía el carisma necesario que a Tommy Steele le faltaba para plantar cara a Elvis Presley. Como este, sabía hacer suyos temas ajenos y también probó suerte en el cine aunque sus interpretaciones en este campo fueron más dignas que las del “Rey”. La primera fue “Serious charge”, en 1959, a la que seguirían “Expresso bongo”,1960; “The young ones”, en 1961, homónima de una canción paradigmática de la época, “Summer holyday”, en 1962, “Wonderful life”, en 1964, y “Finders Keepers, en 1966.

Clif Richard ha demostrado ser un artista intemporal. Sobrevivió a la oleada beat y a todo lo que vino después. En 1966 se refugió en la fe religiosa que ha presidido intermitentemente su carrera.

 Se anticipó a la moda de los conciertos acústicos, con letras de temática espiritual acompañándose a la guitarra, en España pudimos verle así a principios de los ochenta.

images (1)Su carrera, superada la época de auténtico revulsivo juvenil, está salpicada de éxitos en una línea que poco tienen que ver con su auténtica personalidad pero que le han permitido seguir endescarga la brecha hasta la actualidad. Por ejemplo en 1968 concurrió al Festival de la canción de Eurovisión con el tema “Congratulations” que aunque llegó al número uno de las listas del Reino Unido, en el concurso quedó clasificado en segundo lugar por detrás de Massiel que se llevó el primer premio con el “La,la ,la” del Dúo Dinámico. Un éxito del mismo estilo consiguió con “Suddenly”, en 1980, a dúo con Olivia Newton John en la película “Xanadu”.

El público americano se le resistió hasta 1976, año en que consiguió llegar a los primeros puestos de las listas estadounidenses con el tema “Devil woman”. A partir de este momento no estaría ausente del “hit parade” americano pero con un éxito moderado.

Clif Richard goza de un gran reconocimiento entre sus compatriotas, en 1980 fue condecorado por la reina Isabel , y su éxito ya está por encima de los trabajos que aún continúa realizando, es un cantante al que le sigue un público heterogéneo que le admira y además le quiere, algo que sólo logran los que han llevado una larga y fructífera -¡10 números uno!- carrera, y han ido sumando nuevas generaciones a su público.

©Antonio Subirana

Camí de ronda, l’havanera d’aquest estiu

Publicado el agosto 20, 2020

L’estiu és temps d’havaneres i Toni Subirana presenta la seva pròpia versió d’aquesta cançó que va fer a mitges amb un poeta contemporani, Miquel-Lluís Muntané, i que ja forma part del repertori d’alguns grups del gènere. Toni Subirana la interpreta amb la seva guitara i amb la complicitat d’Alfons Rojo (acordió i veus) i Eduard Altaba (contrabaix i veus), amb els quals ha muntat un espectacle de cançó marinera d’autor

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Portada Camí de ronda

 

Toni Subirana i Els Sonsos: Toni Subirana (Veu i guitarra), Eduard Altaba (contrabaix) i Alfons Rojo (Guitarra, mandolina, acordió i veu)

Toni Subirana i Els Sonsos: Toni Subirana (Veu i guitarra), Eduard Altaba (contrabaix) i Alfons Rojo (Guitarra, mandolina, acordió i veu)

Una canción a ritmo de habanera que describe los caminos de ronda, itinerarios rurales que bordean las costa, característicos de los paisajes mediterráneos y especialmente de la Costa Brava, y los recuerdos de juventud que evocan.  La firma el tándem formado por Miquel-Lluís Muntané (letra) y Toni Subirana (música).  La canción fue grabada en directo y en acústico. A la voz y guitarra del cantautor le acompañan el acordeón de Alfons Rojo y el contrabajo de Eduard Altaba. Con estos dos prestigiosos músicos el cantautor se presenta como “Toni Subirana y Els Sonsos” (los sonsos son unos pescados pequeños que se consumen fritos, muy presentes en la gastronomía de la Costa Brava) en un espectáculo de “canción marinera de autor” que en verano hace actuaciones por toda la costa. Este tema forma hace tiempo parte del repertorio de algunos grupos de habaneras que amenizan los estíos de muchas fiestas populares catalanas, siendo la formación Barca de Mitjana la primera que la grabó.

 

CAMÍ DE RONDA

Miquel-Lluís Muntané, autor de la lletra de "Camí de ronda".

Miquel-Lluís Muntané, autor de la lletra de “Camí de ronda”.

 Jo sóc d’un poble vora la platja,

amb cases blanques i mariners.

La sorra fina va ser el paisatge

on vaig aprendre els meus jocs primers.

 

I quan l’amor va trucar a la vida

per reclamar-nos els seus tributs,

vam buscar l’hora més abaltida

per estimar-nos entre els llaguts.

 

Camí de ronda, vol de gavina, remor d’onada,

talaia franca des d’on mirava passar una nau;

el temps fugia fins que venia la nit callada

i la retina se m’inundava de tant de blau.

La primera formació del grup Barca de Mitjana que va enregistrar "Camí de ronda"

La primera formació del grup Barca de Mitjana que va enregistrar “Camí de ronda”

 

Camí de ronda, fidel imatge dels millors dies,

quan respirava des de la cala sentor de pins,

i m’acompanyes, entre esperances i melangies,

com a penyora de la infantesa que porto dins.

 

Els vents van dur-me lluny de la costa

i de les vinyes del litoral,

però al capvespre, davant la posta,

em transportava al país natal.

 

i avui que torno, cansat de braços,

i els anys pesant-me sobre la pell,

sento la joia d’estrènyer els llaços

amb els paratges del temps novell.

 

Lletra: Miquel-Lluís Muntané

Música: Toni Subirana

 

En la muerte de Little Richard

Publicado el mayo 09, 2020

Con motivo de la muerte de Little Richard recupero el texto que escribí  en 1995

para una enciclopedia de grandes voces del siglo XX

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LITTLE RICHARD

EL “SHOWMAN” DEL ROCK & ROLL

 Little Richard fue el primer artista que introdujo elementos provocadores en sus presentaciones en directo. Supo aprovechar la técnica vocal del gospel para ponerla al servicio de una música pagana como el rock & roll y fue el primero en despojar al piano de su seriedad para convertirlo en un elemento escenográfico más.

No se limitó a ser un cantante de rock & roll sino que potenció su faceta de hombre-espectáculo luciendo indumentarias extravagantes y exhibiendo todo tipo de posturas que enfervorecían a los jóvenes y escandalizaban a los adultos.

Un carromato fue su primer escenario

 Richard Wayne Penniman -este es el verdadero nombre de Little Richard- nació en Macon, Georgia, el 5 de diciembre de 1935.

Sus primeros contactos con la música se produjeron en la iglesia de su barrio, ahí empezó a tocar el órgano y a cantar en el coro, del que llegó a ser la voz solista.

Sus padres tenían unas profundas convicciones espirituales -pertenecían a una congregación llamada “los Adventistas del Séptimo Día”- y vivían en unas  condiciones de pobreza extrema. El dinero no alcanzaba para alimentar a los once hijos y Richard, que era el tercero, asfixiado por la férrea disciplina religiosa y las penurias económicas, decidió en cuanto pudo, a los trece años, abandonar el hogar familiar. Tuvo suerte y fue recogido por un matrimonio blanco -Ann y Enotris Johnson- que le tomaron bajo su tutela y le permitieron vivir con relativa comodidad.

Su primer dinero lo ganó como animador de un “Medicine Show”. Se trataba de un espectáculo ambulante, instalado en un carromato, que ofrecía pequeños números artísticos con el fin de atraer la atención del público y así vender un remedio milagroso, cuyos beneficios pregonaba insistentemente un charlatán.

Después de esta curiosa experiencia trabajó en empleos más comunes hasta que le contrataron en un sórdido club nocturno donde empezó a cantar de forma profesional.

En ese tiempo aún no era conocido como Little Richard, este nombre artístico se lo impusieron cuando tenía dieciséis años y resultó vencedor en un concurso para nuevos valores que se celebró en Atlanta. El premio consistía en un contrato con el sello Camdem -filial de R.C.A.- para el que grabó unos cuantos temas de blues que apenas tuvieron repercusión como “Taxi blues”, “Why did you leave me” y “Ain’t nothin’ happenin’”, este último con el acompañamiento de la orquesta de Billy Wright.

En 1953  fichó por el sello Peacock, ubicado en Houston  y propiedad de Don Robey. Los grabaciones de esta época contaron con el acompañamiento rítmico de los Duces of Rhythm y el soporte vocal de los Tempo Toppers.  Eran mayoritariamente temas de rhythm & blues y sólo “Ain’t that got news” obtuvo una popularidad significativa. Más tarde grabó un nuevo disco que incluía “Little Richard’s boogie”, producido por Johnny Otis sin obtener tampoco resultados muy positivos.

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“Tutti Frutti”

 Al ver que su carrera estaba estancada, pidió consejo a Lloyd Price quien le recomendó que presentara sus canciones a la casa “Speciality Records”, de Nueva Orleans. Los directivos de “Speciality” quedaron gratamente sorprendidos y, tras llegar a un acuerdo económico con Peacock, decidieron  grabar una docena de canciones de Richard con la producción de Robert Blackwell.

La operación se saldó con un gran éxito ya que en 1955 el tema “Tutti Frutti”, consiguió escalar posiciones en las listas de Estados Unidos y Gran Bretaña. Este tema quedaría ya para siempre como sinónimo de rock & roll y sería indisociable de la voz de Little Richard.

Sorprendentemente, ninguna pieza de Little Ricard llegó al número uno de las listas generales de éxitos -aunque sí alcanzó la primera posición en las de rhythm & blues-, pero si echamos un vistazo a los casi tres que van del 55 al 58, encontramos un puñado de temas salidos de la garganta de Richard que hoy forman parte de lo más selecto del museo del rock & roll: “Long tall Sally” -que alcanzó la cima de las listas de rhythm & blues-, “Ready Teddy”, “Rit it up”, “She’s got it”, “Lucille”, “The girl can I help it” -incluída en la película del mismo título-, “Good Golly Miss Molly” -que en los países latinos fue conocida como “La plaga”-, “Keep a knockin’”, etc.

En este corto y glorioso espacio de tiempo, intervino también en dos películas, “Don’t knock the rock” y la mencionada “The girl can’t help it”.

Algunos de sus temas, como “Tutti Frutti” o “Long tall Sally”, tuvieron su versión “blanqueada”, en la voz de Pat Boone el especialista más acreditado en “covers”.

 A-uan-ba-baluba-balam-bambú

El gancho del tema “Tutti Frutti” no era otro que esta celebérrima frase: “A-uan-ba-baluba-balam-bambú”, transcrita tal como suena. Pocas veces se ha dicho tanto sin decir absolutamente nada. Esta retahíla de onomatopeyas sintetizaba el ritmo, la tribalidad -también la trivialidad, todo hay que decirlo- y la fuerza transgresora de la nueva música que iba a conquistar a jóvenes de todo el mundo y de la que Little Richard fue uno de sus principales protagonistas.

Al parecer el texto original de “Tutti Frutti” contenía unas referencias al sexo demasiado explícitas y hubo que rehacer la letra para que el tema pudiera pasar por los canales de difusión, esta misión fue encomendada a la letrista Dorothy La Bostrie, a la que no le hizo falta escribir ningún otro tema durante el resto de su vida.

La “llamada del Señor”

 En 1957, Little Richard inició una gira por Australia que habría de modificar su existencia…En uno de los muchos desplazamientos aéreos que tuvo que realizar, el avión en el que viajaba sufrió un contratiempo y Little Richard se hizo la promesa de que si salía ileso de aquel percance abandonaría la música y se haría monje. Felizmente, el avión pudo tomar tierra y Richard volvió a su frenética carrera artística. Pero quiso el azar que, al poco tiempo, la muerte le diera un segundo aviso y nuevamente a bordo de un aeroplano. Por fortuna tampoco pasó nada grave en aquella ocasión pero Little Richard quedó convencido de que había vuelto a nacer y que esos accidentes eran “la llamada del Señor”. Dos oportunidades ya eran demasiadas para tentar a la suerte una vez más, tenía que abandonar la música y dedicarse a servir a Dios. Con este objetivo espiritual ingresó en la escuela de la congregación de los Oakwood Adventurist donde pasó dos años de ascética reclusión, dedicado al estudio de la teología y entregado a la meditación.

 La casa de discos no se resignó y en 1958 lanzó nuevos singles con temas que no habían visto la luz en su momento como “Baby face”, “True fine mama”, “By the light of the silvery” y “Kansas city” que no tuvieron la acogida de los precedentes, aunque lograron situarse en las listas británicas.

En esta etapa de aislamiento voluntario, sólo la música gospel podía confortarle en las largas horas que pasaba en soledad. Durante los dos años de vida monacal grabó varios discos llenos de misticismo para diversos sellos. Dignos de mención son los producidos por Quincy Jones -entonces diriector de la discográfica Mercury- entre los que destaca el tema “He got what she wanted”, aparecido en 1962. Ese mismo año volvió a los escenarios realizando su primera gira británica que se saldó con un éxito apoteósico y de la que nacería una relación de mútua simpatía con unos chicos que entonces empezaban: los Beatles. Con ellos realizó algunas actuaciones en directo y varias apariciones televisivas. Dos años más tarde fueron los mismos Beatles quienes  revalorizaron a los pioneros del rock & roll como él y Chuck Berry del que grabaron Roll Over Beethoven y “Rock & roll music”.

Soul, rock & roll y religión

 A partir de ese momento, Little Richard decidió que tenía que reivindicar su papel de protagonista en la historia del rock & roll. Regresó al sello Speciality y volvió a la carga con “BamapLama-Bama-Loo”, un númeroIMG_20200509_185939_resized_20200509_071324988 rockero con evidentes reminiscencias de “Tutti Frutti”, al que sucedieron otros como “Money honey”, “I’m black”, “Lawdy miss Clawdy,  “Bring it on home to me” -versión de un tema de Sam Cooke”-, y “Hound dog”, el clásico de Leiber y Stoller popularizado por Elvis Presley. Aunque estos temas le devolvieron a la palestra, decidió cambiar nuevamente de discográfica -primero fichó por el sello Vee Jay Records y más tarde por Okeh- sin una orientación estilística clara, navegando entre el rock & roll de sus inicios y el soul imperante a mediados de los sesenta. De esta etapa merece señalar el impacto de “I don’t know what you’ve got but it’s got me”, en donde se puede escuchar la guitarra de Jimi Hendrix, que estuvo en su grupo de acompañamiento hasta que Little Richard entendió que podía hacerle sombra. Otros temas de esta época son “Poor dog”, “Without love” y “Hurry Sundown”.

Tras una exitosa gira por el Reino Unido, volvió al repertorio de rock & roll con un tema de gran fuerza, “Get down with it”. Pero para entonces Little Richard ya no tenía la rebeldía de sus primeros años, había cambiado su imagen provocativa por otra mucho más  relamida y sus excesos excesos escénicos dieron paso a una inexplicable contención  que nada tenía que ver con la fuerza salvaje que le había encumbrado al éxito. Se había convertido en un artista de lujo para el público maduro de Las Vegas y en una pieza de museo para las nuevas generaciones. Por entonces el público estaba ya más preocupado por cuestiones de índole personal -como su supuesta homosexualidad -que por sus nuevos trabajos musicales.

Esta confusión en su vida privada y en su carrera artística le llevó, en 1973, a buscar de nuevo una vía de escape en los asuntos místicos.

A mediados de los setenta, coincidiendo con la oleada de revival que sacudió a la industria musical, se reeditaron los grandes éxitos de Little Richard y se le adjudicó el puesto privilegiado que merecía dentro de la historia de la música moderna. Fue entonces frecuente su aparición en diversos documentales y películas sobre la época gloriosa del rock & roll. Cabe señalar su participación en  la película “Down and out in Beverly Hills” (1986), que contenía uno de sus últimos éxitos, “Great Gosh a’Mighty”.

La influencia de Little Richard ha sido notable en muchos artistas que le sucedieron entre los que cabe mencionar a los Beatles, los Rolling Stones, Jimi Hendrix y Jerry Lee Lewis, que llevó hasta las últimas consecuencias sus acrobacias sobre el piano.

En los últimos tiempos, Little Richard ha aparecido frecuentemente en vídeo-clips y grabaciones discográficas de ilustres colegas suyos. El último ejemplo data de 1993, cuando participó en álbum “Duets”, de Elton John, interpretando el tema “The Power”.

 ©Antonio Subirana

 

Per Sant Jordi Toni Subirana presenta el seu nou single, “La ginesta”

Publicado el abril 21, 2020

El pròxim 23 d’abril, Diada de Sant Jordi, Toni Subirana llançarà el seu nou senzill La ginesta. Ja fa molts anys que el cantautor va posar música a aquest poema de Joan Maragall que sempre ha format part del repertori dels seus concerts però que encara no comptava amb un enregistrament sonor. Ara ja podem assaborir aquesta cançó amb una instrumentació mínima però molt acurada, amb la seva guitarra i l’acompanyament dels seus músics habituals, Alfons Rojo (mandolina) i Eduard Altaba (contrabaix). Una cançó per celebrar aquest Sant Jordi i donar la benvinguda “al temps de la calor”

Fes clik i escolta-la a Spotify

Portada del single

Portada del single

Toni Subirana amb el president MaragallQuan era un adolescent de setze anys vaig musicar La ginesta de Joan Maragall. En aquell moment no sabia que era un poema molt conegut i que inclús ja se li havia posat música. De totes maneres, gràcies a

Toni Subirana vist per Jordi Maragall, nét del poeta

Toni Subirana vist pel pintor Jordi Maragall, nét del poeta. (1981)

l’atreviment de la ignorància, vaig fer un treball del que n’estic molt satisfet. Recordo que la vaig enregistrar en una casete i el meu pare em va portar a la casa del poeta on vivia el seu fill que en aquell moment era absent.  Vaig deixar la cinta i passats uns dies vaig rebre la trucada de felicitació del senyor Maragall encoratjant-me a posar música a altre poemes del seu pare i demanat-me permís per afegir-la a l’arxiu del poeta. També el president Pasqual Maragall va tenir coneixement d’aquesta versió i el seu germà, el pintor Jordi Maragall, que per aquell temps em va fer un dibuix cantant al meu estudi  que va signar amb una dedicatòria on deia “Recorda´t de Ramon Llull”.  Després de interpretar-la durant tots aquests anys als escenaris, ara m’he decidit a enregistrar-la tal com la canto sempre, amb la meva guitarra i amb dos companys de viatge habituals, Alfons Rojo (mandolina) i Eduard Altaba (contrabaix). Bon Sant Jordi a tothom!

Toni Subirana

 

 

 

 

 

 

 

 

Joan Maragall. Literatura. Biografía y obras en España es cultura.

La ginesta

 

La ginesta altra vegada!

La ginesta amb tanta olor!

És la meva enamorada

que ve al temps de la calor.

 

Per a fer-li una abraçada

he pujat dalt del serrat:

de la primera besada

m’ha deixat tot perfumat.

 

Feia un vent que enarborava,

feia un sol molt resplendent:

la ginesta es regirava

furiosa al sol rient.

 

Jo la prenc per la cintura;

l’estisora va enrenou

desflorant tanta hermosura,

fins que el cor me n’ha dit prou.

 

Amb un vímet que creixia

innocent a vora seu,

he lligat la dolça aimia

ben estreta en un pom breu.

 

Quan l’he tinguda lligada

m’he girat de cara al mar…

M’he girat al mar, de cara,

que brillava com cristall;

he aixecat el pom enlaire

i he arrencat a córrer avall.

 

Lletra: Joan Maragall

Música: Toni Subirana

Toni Subirana presenta Un beso más

Publicado el abril 15, 2020

 Hoy, 15 de abril, se cumplen dos años de la muerte de mi padre, el doctor Manuel Subirana Cantarell, al que he dedicado mi canción Un beso más. Es por ello que, In Memoriam, he decidido confiar a mis seguidores algunos detalles de su gestación

 

La historia de esta canción se remonta a la  Navidad del año 2006 cuando a la familia nos dio por jugar al “Amigo Invisible”. A mí me tocó en el sorteo hacer el regalo a mi padre y como los obsequios materiales no me acaban de motivar decidí dedicarle un soneto que escribí, precisamente, en la mesa de despacho de su consulta médica, con vistas a la Diagonal de Barcelona. Un año más tarde le puse música y se la canté el día que cumplía setenta años.

La letra nace de ese sentimiento tan común de no atreverse a demostrar el cariño a las personas que más quieres y del  temor a que se vayan de este mundo sin haberles expresado verbalmente tus sentimientos hacia ellas. Esto se hace más evidente en la relación padre e hijo donde atavismos culturales hacen aún más dificultosas las muestras de cariño, tanto que a veces la delicadeza de un te quiero debe ser “compensada” con una palabra malsonante que, en este poema, cohabita con referencias a las oraciones infantiles y al recuerdo de los primeros días de colegio cuando “un beso más” era la excusa para demorar el momento de separarse del mundo familiar en el que hasta entonces nos encontrábamos a salvo, el definitivo corte del cordón umbilical.

Padre e hijo en una foto reciente en el despacho del Dr. Subirana.

Padre e hijo en una foto reciente en el despacho del Dr. Subirana.

Cuando mi padre nos dejó, entre mi madre, mis hermanos  y yo decidimos que pondríamos el soneto en el recordatorio –aún a sabiendas de que no sería enteramente del agrado del cura de turno— y  que yo interpretaría la canción a capela, en la misa de corpore insepulto. Y así fue, mi madre y sus siete hijos nos colocamos en torno al féretro para el último adiós…era una manera de cantarle “en vivo”, desde la tristeza, lo que ya le había cantado en vida desde la alegría.

Creo que, aunque la canción tiene detrás las motivaciones personales que acabo de contar, refleja el sentimiento paternofilial de muchas personas y por eso decidí lanzarla el Día del Padre, acompañada de un vídeo rodado en un escenario urbano  muy ligado a nuestras vidas y que es un canto de amor a mi padre pero también un guiño de complicidad a los pacientes del doctor que también se sienten un poco huérfanos.

La casualidad ha hecho que coincida este título, “Un beso más”, con el tiempo de confinamiento por el coronavirus –cómo echo en falta su opinión sobre este asunto— en el que debemos guardar las distancias…así que este es un beso en forma de canción, inocuo y reconfortante, una manera de demostrar el amor a nuestros mayores a los que ahora debemos proteger más que nunca.

 

©Antonio Subirana

UN BESO MÁS

Letra y música: Toni Subirana

 

No esperaré hasta el último momento,

a que me desampares noche y día,

para decirte que eres tú mi guía,

el ejemplo a seguir, mi fundamento.

 

No habrá un sollozo de arrepentimiento

cuando me quede sin tu compañía,

si ahora te canto, desde la alegría,

lo que ayer sentí y que aún hoy siento.

 

Un beso más, “sólo uno más y basta”,

te pido ahora, en tu invierno, en mi otoño,

como te imploraba en el parvulario.

 

No quiero el corazón a media asta

para decirte que te quiero, ¡coño!,

aunque tú a veces pienses lo contrario.

©Antonio Subirana Mestres

 

Adiós al maestro y amigo Aute

Publicado el abril 05, 2020

Toni Subirana nos habla de sus encuentros con el cantautor recientemente fallecido

Con Luis Eduardo Aute 2016

 

 

Aunque muchos ya lo echábamos de menos hace tiempo, la muerte de un personaje como Aute nos sorprende y sobrecoge. La fecha del 4 de abril quedará marcada como la de la partida, sólo con unaño de diferencia. de dos grandes cantautores,Con L. E. Aute Alberto Cortez y Luis Eduardo Aute. Poco tengo que añadir a lo que ya todo el mundo sabe de la dimensión artística de este creador polifacético que fue Aute. Sí que puedo desvelar que en mi trato personal con él siempre encontré a un compañero generoso que sabía como hacer que te sintieras bien tratado y querido. Detrás de su aspecto bohemio y algo hippy, de estudiado desaliño, se escondía un trabajador infatigable, totalmente entregado a la creación, y un señor de educación exquisita al que le gustaba cuidar las formas. En esto me recordaba a  Georges Moustaki, un día que coincidí con ambos a la vez, se lo comenté a este último y me dijo que sí, que ciertamente, tenían muchas concomitancias. Cuando le enviaba un nuevo disco mío siempre se tomaba la molestia de escribirme unas letras en las que me comentaba alguna cosa de cada canción. Por cierto, una de las veces que nos vimos le pregunté si le importaría que publicara aquí algunos de esos tarjetones con los que me obsequió y me contestó  que no faltaría más, que las cartas eran mías… y por eso traigo aquí una muestra de esa relación epistolar.

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A mi modo de ver es el que mejor ha evolucionado de todos los cantautoresde su generación, creando un universo propio que no te cansas de explorar porque siempre depara sorpresas, tanto como letrista, siempre encontrando la manera de tocar los temas de siempre desde un punto de vista diferente, y como músico, siempre hallando  melodías inspiradas sin salirse de los márgenes de la canción popular. También como intérprete, con los años, ha depurado un estilo muy personal, magistral en el arte de cantar sin gritar, procurando, además, a sus canciones un envoltorio sonoro tendente a crear climas propicios para entrar en sus historias. En tiempos de confinamiento pienso que él, como yo, y como muchos otros artistas, no sentiría nada especial por no poder salir de su acogedora casa de la calle Jorge Juan, de Madrid, donde siempre tenía ideas que cazar al vuelo y plasmarlas con la guitarra, la pluma o el pincel.

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La última vez que pude conversar largamente con él, poco antes de caer enfermo, fue en un viaje que hicimos los dos solos en AVE de Barcelona a Madrid, le pregunté por su empeño en volver a grabar sus antiguas canciones en la serie “Auterretratos” y me dijo que las grabaciones originales eran insoportables porque en sus inicios no sabía cantar y había llegado a una edad en la que percibía la posibilidad de desaparecer en cualquier momento de este mundo y quería dejar todo ese repertorio revisado, actualizado y en orden. Es decir daba como buena su obra primigenia pero no así su plasmación. De eso y muchas cosas hablamos…por cierto, yo tenía billete de clase  turista y él de preferente pero me invito a quedarme en su vagón…y me regaló su desayuno. Gracias por todo, querido Eduardo.

©Antonio Subirana

 

Toni Subirana canta “Las cuatro y diez” en homenaje a L. E. Aute.

In Memoriam , recupero el texto que escribí en elaño 2.000 dedicado a su figura para una enciclopedia del pop español

imagesLUIS EDUARDO AUTE

Nombre completo: Luis Eduardo Aute Martínez

Lugar y fecha de nacimiento: Manila (Filipinas), 13 de septiembre de 1943

Año de debut: 1967

Álbumes editados en España (excluídas recopilaciones): 23

Mayor éxito: “Al alba”, “Las cuatro y diez”

Discográficas: RCA, Ariola, Movieplay, EL Europeo, Virgin

Sin duda estamos ante el cantautor más singular que ha dado nuestro país. Este Leonardo da Vinci de la canción ha transitado por muchos caminos

Aute en sus primeros años como cantante
Aute en sus primeros años como cantante

artísticos –la pintura, el cine, la poesía, la música…- y en todos ha dejado una huella indeleble, aunque él siempre se ha encargado de puntualizar que no es profesional de nada y aprendiz de todo, o más exactamente “amateur”, que en su sentido original es una persona que ama aquello que hace.

Nació en Manila en el seno de una familia acomodada, su padre era un catalán que había llegado a Filipinas veinticinco años atrás para trabajar en una importante compañía tabaquera, allí conoció a una filipina de ascendencia española con la que se casó y tuvo dos hijos. El primogénito, Luis Eduardo, mostró a muy temprana edad una clara vocación por la pintura. Su educación fue polilingüe: en casa hablaba castellano, en el colegio inglés y en la calle tagalo. En Manila tuvo la oportunidad de ver mucho cine, películas americanas que se estrenaban ahí al mismo tiempo que en Estados Unidos. El séptimo arte se convirtió pronto en otra pasión que con el tiempo daría sus frutos. Sin embargo el gusto por la música no se le despertó hasta que la familia fijó su residencia en España, primero en Barcelona y despuésen Madrid. Luis Eduardo tenía entonces once años. Cuatro años después descubrió a Elvis Presley y para emularlo decidió montar un grupo con dos compañeros de clase, fue su primer contacto con la música que se convertiría en algo más serio cuando entró a formar parte de Los Sonor, un nombre a tener en cuenta entre los pioneros del pop español ya que a algunos de sus componentes posteriores los encontramos en conjuntos verdaderamente famosos como Los Bravos, pero en la época de Aute eran sólo unos debutantes adolescentes con ganas de pasarlo bien.

Aute en su estudio.
Aute en su estudio

Tras unos años en los que logra sobrevivir de la pintura haciendo retratos en París y en los que lleva a cabo sus primeras exposiciones con bastante aceptación, en 1965 se produce un pequeño acontecimiento que cambiará su vida. Durante una fiesta conoce, a través de la que sería su mujer, a una chica que se hace llamar Maciel, es la hija de un conocido representante artístico y tiene prisa por darse a conocer en el mundo de la canción, algo que conseguirá poco después gracias al Festival de Mallorca donde ya se presenta como Massiel. Teniendo como referencia más inmediata a Bob Dylan, Aute empieza a componer unas letras con toques surrealista que se materializan en canciones como “Rojo sobre negro”, “Rosas en el mar” y “Aleluya nº1”.  Esas canciones, compuestas sin muchas aspiraciones, de repente despiertan el interés de mucha gente: por una parte Massiel que había sido en cierto modo la inspiradora, por otra dos cantantes nuevos: un antiguo componente de Los Sonor y otro al que Alain Milhaud quiere producir su disco de debut. Por si fuera poco la casa RCA pretende que las grabe el propio autor con producción de Juan Carlos Calderón que también está favorablemente impresionado con esas composiciones. Finalmente el joven compositor opta por dárselas aimages-2 Massiel que, a fin de cuentas, es en quien pensaba cuando compuso “Rosas en el mar”. Esta es la primera pieza que graba la cantante, a principios de 1967, y  será un éxito incontestable no sólo en España sino en algunos países de Sudmérica, incluso en Cuba.  Poco después el cantante accede a entrar en el estudio de grabación y el resultado es un single que incluye dos piezas, “Made in Spain” y “Don Ramón”. Después sale al mercado “Aleluya nº1”, en la versión de Massiel y del propio autor. El gran éxito de este tema le pilla a Aute desprevenido. Tras grabar algunos otros singles, decide cortar con todo aquello y refugiarse en los pinceles dejando grabado un álbum, “Diálogos de Rodrigo y Ximena” al que seguiría uno de los discos más atípicos de la música popular española, “24 canciones breves”. En ese disco quedan ya representadas las temáticas que abordará en sus futuros discos aunque en el marco de un tipo de canción más convencional, sin embargo el concepto de canción sintética, de alguna manera, lo recuperaría dos décadas después en sus “Poemigas”. Tras “24 canciones breves”, Aute permanece aislado del mundo de la música durante cinco años en los que se dedica a la pintura –llega a diseñar portadas de discos para ganarse la vida- y al cine, sin dejar por ello de escribir poemas y canciones que aparecerían en su álbum “Rito”, de 1973, aunque algunas de ellas como “Las cuatro y diez” y “De alguna manera” se dieran a conocer en la voz de Rosa León. Nuevamente Aute se ve literalmente empujado al estudio de grabación, esta vez por José Manuel Caballero Bonald y alumbra “Rito” que inicia la trilogía “Canciones de amor y muerte” que se completa con “Espuma” –que lleva el subtítulo “canciones eróticas”- y “Sarcófago”, cuyas canciones surgen de un libro de poemas en torno a la muerte. Este es su disco más denso y aparece tras uno más liviano –“Babel”- de canciones satíricas, muchas de las cuales ya habían sonado en la voz de otros intérpretes. En clave humorística también son las canciones de su siguiente álbum, “Forgesound” que realiza en colaboración con el poeta Jesús Munárriz y el humorista gráfico Forges que se encarga de la portada.

Aute en el concierto "Entre amigos" que relanzó su carrera.
Aute en el concierto “Entre amigos” que relanzó su carrera.

Con “Albanta” se inicia una nueva trilogía “Canciones de amor y vida” en la que se incluye también “De par en par” y “Alma”. Se opera entonces un cambio radical en la producción de sus discos que ya no cuentan, a partir de ese momento, con unos arreglos orquestales al uso, sino que el envoltorio instrumental, a cargo de de Teddy Bautista y de Luis Mendo, en sucesivas grabaciones, se torna más espontáneo. También es el momento en el que Aute decide dar la cara en el escenario, el público puede al fin identificar aquellas canciones con una imagen, la de un cantautor sofisticado y triste, un tanto pedante para algunos, pero en todo caso un pedante simpático y entrañable. La canción de esta época es “Al alba”, uno de los cortes de “Albanta” que previamente había grabado Rosa León. Según el propio autor “nació ante la necesidad de hacer algo en contra de la pena de muerte; la escribí con forma de canción de amor para que se pudiera cantar, pero guardando una clave que la gente conocía”. Con “Alma” y “Fuga” se define ya el nuevo sonido de “cantautor con grupo”, un grupo que, por otra parte, tiene entidad propia y nombre propio: Suburbano. Para saber como sonaba en directo lo mejor es escuchar el álbum “Entre amigos”, grabado en directo en 1983, donde el

cantautor hace un repaso a su carrera con ilustres colegas. A partir de este álbum Aute entra de lleno en la esfera de los cantantes populares. Sus siguientes discos -“Cuerpo a cuerpo” y “Fuga”- son superventas antes de salir al mercado y pasa de cantar para unos pocos en el patio de un colegio mayor a llenar plazas de toros. La verdad es que esto no casaba demasiado con su talante introspectivo, los grandes recintos pueden estar bien para gritar “Al alba” pero no propician el grado de intimidad que requieren piezas como “Siento que te estoy perdiendo” o “Dos o tres segundos de ternura”. Con los años las

cosas vuelven a su cauce. Aute sigue siendo una primera figura, respetada y querida, pero álbumes como “Segundos fuera”, “Uff!” o “Slowly”, aunque han sonado asiduamente en las emisoras, no han dejado huella en el oyente, en parte porque en la actualidad las campañas de promoción son muy intensas pero demasiado cortas para trabajos de largo recorrido como los de Aute. De todo esto debió darse cuenta el propio interesado cuando en 1995 cambió de discográfica y editó “Alevosía”, un disco con una producción de Gonzalo Lasheras imaginativa y  respetuosa con el trabajo del creador y que tuvo su continuidad en “Aire / Invisible”, el doble álbum con el que el cantautor celebró sus treinta años en la canción. Como homenaje algunos colegas, en su mayoría de la nueva generación, cantaron sus canciones en un álbum titulado “¡Mira que eres canalla, Aute!”, editado en el 2000.

Luis Eduardo Aute en una actuación reciente
Luis Eduardo Aute en una actuación reciente

DISCOGRAFÍA SELECTA

descarga“Rito” (1973)

(Ariola)

Con este disco el estilo de Aute se concreta ya en canciones sin fisuras como “De alguna manera”, “Las cuatro y diez”, “Amor” o “Dentro”, todas ellas piezas claves en su repertorio. El disco incluye, a modo de epílogo, el jocoso y sorprendente tema “Autotango del cantautor”, donde el autor parece pedir disculpas. Los arreglos de Carlos Montero son adecuados para las canciones pero la voz del cantante –aún muy insegura- no acaba de encajar en ellos.

descarga-1“Alma” (1980)

(Movieplay)

Es un disco fresco y directo que nos muestra a un Aute empeñado en “no aburrir” al oyente con canciones indigestas. Son temas con estructuras clásicas -¡con estribillo y todo!- que demuestran que si él quiere puede llegar directamente al corazón sin rebajar la calidad. Ahí están “No te desnudes todavía”, “Libertad”, “Pasaba por aquí”, Quiero vivir contigo” o “Ay de ti, ay de mí” que también grabó Pepa Flores (Marisol) la voz femenina preferida por Aute.

descarga-2“Entre amigos” (1983)

(Movieplay)

Doble álbum grabado en directo en el Teatro Salamanca de Madrid, el 4 de marzo de 1983. Con este acontecimiento Aute pretendía poner un punto y aparte en su carrera. En él hacía un exhaustivo repaso a su repertorio con la colaboración de cuatro amigos del ramo (Joan Manuel Serrat, Pablo Milanés, Silvio Rodríguez y Teddy Bautista).

descarga-3“Aire / Invisible” (1998)

(Virgin)

Aute quiso hacer algo diferente para celebrar sus treinta años de oficio y en vez de recurrir a su viejo repertorio se impuso componer 30 nuevas canciones, una mitad en castellano y la otra en inglés, idioma en el que por primera vez se aventuraba en la canción. El resultado –al final fueron 31 los temas- es impecable, un esfuerzo tan considerable merecía tener un eco mayor del que tuvo.

Otros discos (excluídos singles y recopilaciones):

“Diálogos de Rodrigo y Ximena” (RCA, 1968), “24 Canciones breves” (RCA, 1968), “Espuma” (Ariola, 1974), “Babel” (Ariola, 1976), “Sarcófago” (Ariola, 1976), “Forgesound” (Ariola, 1977), “Albanta” (Ariola, 1978), “De par en par” (Ariola, 1979), “Fuga” (Movieplay, 1981), “Cuerpo a cuerpo” (Ariola, 1984), “Nudo” (Ariola, 1985), “20 canciones de amor y un poema desesperado” (Ariola, 1986), “Templo” (Ariola, 1987), “Segundos fuera” (Ariola, 1989), “Ufff!” (Ariola, 1991), “Slowly” (Ariola, 1992), “Mano a mano” (Con Silvio Rodríguez) (Ariola, 1993), “Anima-l” (El Europeo, 1994), “Alevosía” (Virgin, 1995).

©Antonio Subirana

El Día del Padre, un beso en forma de canción

Publicado el marzo 16, 2020

Toni Subirana presenta la portada del nuevo single cuyo lanzamiento está previsto para el próximo 19 de marzo, Día del Padre. El lanzamiento irá acompañado de un vídeo rodado en Barcelona

Un beso más (web)

Nuevo single el Día del Padre

Publicado el marzo 12, 2020

El próximo 19 de marzo, Día del Padre, Toni Subirana lanza su nuevo single, Un beso más

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El cantautor firma la letra y la música de esta emotiva canción dedicada a la figura paterna. Una poesía con forma de soneto que se expresa con una melodía inspirada, sustentada en un ritmo con aroma de son y una sentida interpretación. Josep Mas “Kitlus” ha sido el director musical de esta producción que ha sido grabada en los estudios Kitflusound de Tiana (Barcelona). Publicamos aquí la letra de este soneto y alguna fotos tomadas en los estudios de Toni Subirana junto a Josep Mas “Kitflus” y al ingeniero de sonido Raúl Cuevas.

 

UN BESO MÁS

Letra y música: Toni Subirana

 

No esperaré hasta el último momento,

a que me desampares noche y día,

para decirte que eres tú mi guía,

el ejemplo a seguir, mi fundamento.

 

No habrá un sollozo de arrepentimiento

cuando me quede sin tu compañía,

si ahora te canto, desde la alegría,

lo que ayer sentí y que aún hoy siento.

 

Un beso más, “sólo uno más y basta”,

te pido ahora, en tu invierno, en mi otoño,

como te imploraba en el parvulario.

 

No quiero el corazón a media asta

para decirte que te quiero, ¡coño!,

aunque tú a veces pienses lo contrario.

 

©Antonio Subirana Mestres

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Recordando a Judy Garland

Publicado el febrero 19, 2020

Con motivo del estreno de la película dedicada a Judy Garland,

reproduzco aquí una pequeña  biografía suya que escribí

para una colección de grandes voces del siglo XX, editada en 1995 en Portugal

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JUDY GARLAND

LA VOZ DEL ARCO IRIS

 “Miss Showbussines”, este era su sobrenombre y desde luego ella conocía como nadie los fuertes contrastes entre las luces y las sombras que caracterizan el negocio del espectáculo. Judy Garland afirmaba que hubiera cambiado su leyenda por un poco de compañía, y es que nunca aceptó sentirse tan sola en medio de tanta gente.

 

Cuando nace una estrella

 Frances Ethel  Gumm –este es su verdadero nombre— nació en Grand Rapids, Minnesota, el 10 de junio de 1922.

Sus padres, Frank Avent y Ethel Marian, eran artistas de variedades, se presentaban con el nombre artístico de  Jack y Virginia, un dúo que se convirtió en cuarteto con la incorporación de sus hijas mayores, pasando entonces a llamarse “The four Gumms”. La pequeña Frances debutó con ellos a los tres años. A esa edad, sus padres decidieron mudarse a California en busca de fortuna. En las afueras de Los  Ángeles pudieron comprar un pequeño teatro donde interpretaban sus números. A los cinco años, Frances se unió a a sus hermanas mayores, Virginia y Mary Anne, formando así las Gum Sisters en el que la pequeña destacaba claramente. Ante esta evidencia el trío acabó por disolverse en 1934. La madre de las niñas no estaba dispuesta a que la menor también desistiera de dedicarse al mundo artístico y se empeñó en hacer de ella una estrella. En ciertos momentos la consecución de ese fin le sirvió para justificar los medios empleados que llegaron a ser pura explotación. En este aspecto el padre no estaba de acuerdo y fue el motivo de que el matrimonio entrara en crisis. La insensibilidad de la madre era tal que no dudó en llevar a la niña a cantar a un programa de radio cuando el padre agonizaba en el lecho de muerte. Pero tampoco regateó esfuerzos para que su hija tuviera una formación académica, la matriculó en una escuela de arte dramático para niños y la hizo entrar en una compañia de teatro infantil, la Meglin kid dies, donde  obtuvo sus primeros éxitos. Después llegó su presentación en el Teatro Chino de Hollywood  donde le descubrió un agente artístico que le quitó el apellido Gumm y le puso Garland –cuyo significado es guirnalda—  “porque era tan preciosa como una guirnalda de flores”. El primer paso fue conseguir un contrato con la Metro-Goldwyn-Mayer que le proporcionó un papel en el cortometraje “Concierto al aire libre” (“Every sunday afternoon”) (1936), dirigido por Felix Feist, junto a Deanna Durbin. Ese mismo año rodó su primera película con la Fox -“Locuras de estudiantes”- ya que la Metro no tuvo inconveniente en ceder a la joven actriz. A esta siguió “Melodías de Broadway” (“Broadway Melody”) (1938) que significó su descubrimiento masivo a raíz de la interpretación de “Dear Mr. Gable”, ante la foto del mítico actor.

IMG_20200217_121509_resized_20200217_122128860Una película mágica

En 1939 llegó el primer hito de su carrera con el rodaje de “El Mago de Oz” (“The wizard of Oz”), de Víctor Fleming. En principio el papel estaba destinado a Shirley Temple, pero la Fox no quiso ceder su niña prodigio a la Metro y Judy fue elegida para hacer la película por la que más se le reconocería. Parece ser que en esa elección tuvo mucho que ver el productor Arthur Freed que había quedado gratamente sorprendido ante la interpretación de Judy de “Zing went the strings of my heart”, acompañada al piano por su madre. Los otros responsables del film no estaban demasiado convencidos, Judy no tenía ya edad para ser niña prodigio pero tampoco era una mujer capaz de interpretar películas de amor. Finalmente Freed corroboró, una vez terminado el film, su idea de que con el cambio salían ganando. De esa película quedó un tema univrsal, “Over the rainbow”, una pieza magistral que se inicia con un salto de octava que la hace inmediatamente reconocible al escuchar sólo las dos primeras notas del principio.

Esa película y el Oscar a la mejor actriz juvenil obtenido en 1939, fueron el punto de arranque de una fructífera carrera cinematográfica que seguiría con películas de la serie “Andy Hardy”, dirigidas por  Busby Berkley y al lado de Mickey Rooney,  títulos como “Los hijos de la farándula” (“Babes in arms”) (1939), “Armonías de juventud” (“Strike up the band”) (1940), “Los chicos de Broadway” (“Babes on Broadway” (1941). Hay que tener en cuenta que estas películas alegres e inocentes, fueron rodadas durante la guerra, su éxito se debió en gran medida a que eran recibidas como una brisa de aire fresco en medio de los acontecimientos bélicos.

Secuestrada por el éxito

Con la adolescencia empezó a aumentar de peso, se sometió entonces a drásticas dietas acompañadas de píldoras adelgazantes. Como estas le producían insomnio, le administraban somníferos; para contrarrestar el fuerte efecto de estos le daban estimulantes, sólo así podía madrugar y estar a punto para el rodaje… en poco tiempo se halló inmersa en una espiral que le hacía depender cada día de un mayor número de fármacos con la aprobación de los que la rodeaban. Lo peor de todo es que ese caos se convirtió en una rutina para Judy y para Mickey.

Su vida estaba supeditada al trabajo, la niña se había convertido en una máquina de hacer dinero y no se le podía dejar respirar ni un momento sesiones de fotos, de maquillaje, ensayos eternos, rodajes maratonianos…

A los dieciocho años se casó con David Rose, pero esta unión apenas duró un año. Según reveló la propia Garland la causa de la ruptura fue la presión a la que le sometíala productora para que se ocupara sólo del trabajo y descuidara su matrimonio y su vida personal.

En 1942 interpretó por primera vez un personaje adulto en la película “Por mi chica y por mí” “(For me and my gal”), en la que tuvo por compañero a Gene Kelly. En esta película, Judy demostró que también podía dar la talla en papeles de más envergadura que los que le habían asignado junto a Rooney y empezó a perfilarse como la estrella más dotada del musical, al tiempo que se revelaba como una cantante prodigiosa con la canción que daba título al film.

Al año siguiente rodó tres películas “Presenting Lily Mars”, “Thousands cheer” y “Girl crazy”, esta última dirigida Norman Taurog.

Judy y Vincente: el encuentro fue en St Louis.

En un momento en el que parecía sumamente desorientada tuvo un encuentro providencial. El director Vincente Minnelli logró convencerla para que protagonizara “Cita en San Luis” (“Meet me in St.. Louis”), a lo que Judy en un principio era bastante reacia debido a su interés por apartarse de los papeles que le habían encasillado como chica buena y sonriente. Esta película -nuevamente producida por Arthur Freed- aportaba, sin apartarse del esquema clásico,  ingredientes nuevos al musical. De este film se hicieron muy populares temas como “The Trolley song” y “The boy next door”, ambas de Hugh Martin y Ralph Blaine; “Under the bamboo”, de Bob Cole, y “Meet me in St. Louis” de Mills y Sterling.

Completaban el reparto Margaret O’Brien, Mary Astor, Lucille Bremer y Tom Drake.

Como anécdota cabe señalar que en un principio iba a dirigirla George Cukor, pero fue reclamado por el ejército en plena Segunda Guerra Mundial y tuvo que ser sustituído por Minnelli quien hasta el momento sólo había dirigido dos películas para la Metro, aunque tenía gran experiencia como decorador y coreógrafo teatral. Minnelli vio así despegar definitivamente su carrera como cineasta y fue el inicio de una historia de amor que acabaría en boda un año después, el 15 de junio de 1945. De este matrimonio nacería, el 12 de marzo de 1946, la que años después sería una de las artistas más completas del “star system” americano, Liza Minnelli.

A las órdenes de su marido, Judy rodó también su primer largometraje no musical, “The clock” (1946) que no fue aceptado por su público que prefería verla en el género musical al que regresó poco después con “Las chicas de Harvey” (“The harvey girls”), “Ziegfield follies” y “Till the clouds roll by”, todas de 1946. Su nuevo trabajo con Minnelli fue “El pirata” (“The pirate”) (1947), donde compartía protagonismo con Gene Kelly en una espléndida filmación ubicada en un idílico marco caribeño. Ese mismo año rodó “Desfile de Pascua”  (“Easter parade”), junto a Fred Astaire. Ante el tirón comercial de la pareja la productora preparó un nuevo film para ellos, “Vuelve a mí”, pero Judy aquejada de una fuerte depresión no pudo hacer el papel y este fue confiado a Ginger Rogers.

Entre la luz y la sombra

Este contratiempo desencadenó una sucesión de irregularidades en su carrera que pondría frenéticos a los directivos de la productora. Judy no se presentaba en los estudios, o lo hacía demasiado tarde. A última hora anulaba un rodaje cuando todo el equipo estaba ya preparado. La Metro estaba molesta pero tampoco se rendía ante la evidencia de que la actriz necesitaba un prolongado descanso. Intentaba por todos los medios que Judy cumpliera sus compromisos, algo que a veces le resultaba físicamente imposible.

En 1950 la Garland abandonó el rodaje de “La Reina del Oeste” (“Annie Get your gun”) al no poder sobreponerse a una fuerte depresión y la Metro llegó al límite de su paciencia después del interminable rodaje de “Summer stock”, en la que formaba pareja con Gene Kelly. Se rompía así una relación  muy estrecha con el dueño de la productora, Lois B. Mayer. El trato de ambos siempre había sido paterno filial. Judy era la protegida del señor Mayer y a él se lo tenía que agradecer todo, esta relación acabó siendo de una tirana dependencia. Su capacidad de decisión llegaba hasta el punto de que fue Mayer quien se empeñó en que Judy abortara cuando quedó embarazada de su primer marido, aunque también es verdad que contó con el apoyo de la madre de la actriz que veía como la llegada de un niño supondría un obstáculo para su carrera artística.

Lo que nunca le falló a Judy fue el apoyo de sus colegas, sobre todo de Gene Kelly quien nunca dudó en salir en su defensa. Kelly fue el compañero que más la ensalzó, decía de ella que “tenía ángel”.

En 1951 se divorció de Minnelli, rompiendo un matrimonio que apenas había durado seis años. Este nuevo fracaso acabó por hundirle y protagonizó un intento de suicidio que no sería el último ya que la idea de acabar con su vida se convirtió en una obsesión que nunca dejó de rondarle la cabeza.

Los últimos destellos de una estrella

Al igual que le había ocurrido con Minnelli un nuevo amor vino a relanzar su profesión. Su nombre era Michael Sidney Luft -Sid Luft-, se casaron y tuvieron dos hijos. Gracias a Luft, Judy se presentó en el Palladium de IMG_20200217_121554_resized_20200217_122129374Londres y en el Palace Nueva York, cosechando un éxito espectacular.

Así como las productoras de cine tardaron en volver a confiar en ella los empresarios teatrales sabían que su actuación aseguraba un lleno espectacular.

Pero Luft no se resignaba ante la idea de que su mujer desapareciera de la gran pantalla. En 1954 llegaría al punto álgido su carrera cinematográfica. Nos referimos, a la película “Ha nacido una estrella (“A star is born”), producida por la Warner Bros y dirigida por George Cukor. Este fue su mejor papel dramático según la opinión generalizada del público y de la crítica que afirmaba que la Garland había llegado a la perfección. En el plano musical destacan las bellas interpretaciones de “Born in a trunk” o “The man that got away”.

El matrimonio con Luft acabó también por fracasar, a pesar de la llegada de dos hijos, Lorna y Jocy.

Tras aquella colosal interpretación, sus próximos papeles tendrían un toque amargo y melancólico. Sus tres últimas películas fueron “Vencedores y vencidos” (“Judgment at Nuremberg”) (1961), de Stanley Kramer, “Angeles sin paraíso” (“A child is waiting” )(1962), dirigida por John Cassavetes y junto a Burt Lancaster y “I could go on singing” de R. Name. También puso su voz en la película “Pepe” (1960), protagonizada por Cantinflas junto a un extenso plantel de artistas invitados.

Los años siguientes los dedicó a dar recitales. Aquella artista que tiempo atrás había encandilado a un numeroso público con sus fantásticas ensoñaciones en color lograba estremecer al respetable con sus dramáticas interpretaciones en blanco y negro de temas como “The man that got away” o “The Trolley song”.  El disco que recoge su recital de 1968 en el Carnegie Hall dan fe de la maestría de la que hacía gala en la última etapa de su vida. De esa grabación se llegaron a vender más de dos millones de ejemplares.

En Londres, el 22 de junio de 1969, una sobredosis de barbitúricos  acabó con su vida. Fue Mickey Deans, su marido entonces, quien la encontró muerta en el lavabo. En aquel momento se dijo oficialmente que la ingestión de medicamentos había sido de forma “accidental”.

Su situación económica era tan penosa al final de su vida que tuvo que ser enterrada en una tumba provisional porque Mickey Deans no tenía dinero para pagar el nicho que se merecía. Su hija Liza, en su afán por salvar la dignidad, supo ocultar este detalle a todas las grandes estrellas –en su entierro se congregaron veintidós mil personas— que acudieron a darle el último adiós.

La vida y la carrera de Judy Garland sirvieron de base a un musical, “Judy”, estrenado en 1986 en el teatro Strand de Londres. Su papel lo interpretaba magistralmente la actriz Lesley Mackie que ya había llevado a escena la vida de Édith Piaf, otra artista de pasado borrascoso e inconmensurable talento cuya vida guarda cierto paralelismo con nuestra biografiada.

 ©Antonio Subirana