XX aniversario de la muerte de Carlos Cano

Publicado el enero 14, 2021

En 2020 se ha conmemorado el XX aniversario de la muerte de Carlos Cano. Con este motivo recupero un perfil biográfico que publiqué poco después de su muerte en una colección de pop español

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CARLOS CANO

Nombre auténtico: José Carlos Cano Fernández

Lugar y fecha de nacimiento: Granada, 28 de enero de 1946 Lugar y fecha de fallecimiento: Granada, 19 de diciembre de 2000

Año de debut: 1968

Álbumes grabados: 19

Mayor éxito: “María, la portuguesa”

Discográficas: Movieplay (Fonomusic), Ariola, CBS, Dalur Discos.

Su admirada Concha Piquer dijo de él en cierta ocasión: “Hay que esplicarle a ese muchacho que no se canta sólo con el corazón, también hay que hacerlo con la cabeza”. Esta frase que escondía una crítica –muy bien encajada, por cierto, por el propio artista— tiene una poética lectura tras la muerte de este artista que puso la misma intensidad en su obra que en su vida.n 2020

descarga (6)Carlos Cano tuvo una infancia y una adolescencia dificil, marcada por la guerra. Su abuelo fue fusilado “por rojo”, según recordaba el propio artista. Fue el mayor de una familia de tres hermanos que se criaron con su abuela y su madre, sin la presencia del padre. Su madre fue la persona que más le influyó en su fomación, era una mujer cultivada, algo poco común en la Granada de aquellos años donde las mujeres apenas tenían acceso a los estudios.  La guitarra se hizo entonces una inseparable compañera, “me calmó el monstruo que llevaba dentro” declararía años después. Aquel primer instrumento era de un vecino que, curiosamente, no le inició tocando ninguna tonadilla popular sino el éxito de Los Shadows, “Apache”. En su juventud, Carlos Cano conoció en sus propias carnes el problema de la emigración, realizando los más diversos oficios en los meses de verano en Suiza y Alemania. Luego trabajó como peón de albañil en Barcelona al tiempo que estudiaba electrónica en la Escuela Industrial. En la Ciudad Condal su conciencia política fue tomando forma. Sus primeros pasos en movimientos culturales tuvieron lugar en “Poesía 70”, un colectivo que proponía remover las conciencias, exponiendo una nueva visión de Andalucía, alejada del tópico. Tenían sus canales de expresión a través de una revista –de corta vida- y de un programa radiofónico que se emitía en Radio Popular de Granada y de Sevilla. La primera vez que Carlos Cano subió a un escenario fue en la Casa de América, en 1968, de aquella actuación el cantante solía recordar lo mal que lo pasó de esta forma tan gráfica: “Sentía que mi guitarra daba saltos, entre mis rodillas”. No volvería a repetir la experiencia de enfrentarse a un auditorio hasta el año siguiente, fue durante un acto celebrado en la Facultad de Medicina de Granada con sus compañeros de “Poesía 70” con motivo de la presentación del Manifiesto “Canción del Sur”. El debut semiprofesional de Carlos Cano tuvo lugar en 1972 dentro de unos actos organizados en París por la UNESCO en homenaje a Federico García Lorca. A raíz de aquello grabó tres programas de radio en France Cultural junto a Catherine Sauvage y Lluís Llach. Con el citado cantautor ampurdanés estableció una cierta amistad motivada por la admiración que sentía por su música, aunque el único cantautor del que Cano admitía tener alguna influencia era Paco Ibáñez.

Su primer trabajo discográfico no aparecería hasta el cabo de cuatro años. Su título era “A duras penas” y en él se daba a conocer un cantautor que ponía su obra al servicio del nacionalismo andaluz y en el que cargabaimages (5) contra la “España de charanga y pandereta” que durante años se había vendido de su pueblo. De ese disco destaca especialmente “Verde, blanca y verde”, una reivindicación de las señas de identidad, representadas en la bandera andaluza. Siguiendo la misma tónica, en 1976 editó “A la luz de los cantares”, un trabajo que hizo que su música empezara a llegar a un público mayoritario, sobre todo gracias al tema “La murga de los currelantes”, una canción irónica y festiva que está estrechamente vinculada al momento de cambio político que experimentaba entonces España. En 1978 se produjo un hito en su carrera con la salida al mercado de “Crónicas granadinas”, un ambicioso proyecto en el que el cantante buceaba en las raíces árabes de Andalucía. El disco tuvo una sorprendente repercusión en algunos países del mundo árabe tras la caída del Sha de Persia; cuentan que el abogado Rojas Marcos y un político del Partido Andalucista  llevaron como ofrenda a Jomeini un ejemplar de aquella obra y quedó tan impresionado que mandó a las emisoras de Teherán que lo difundieran.

Con la llegada de los ochenta Carlos Cano nos mostró su vertiente más intimista con el disco titulado “De la luna y el sol” donde se proponía demostrar que con canciones de amor también es posible luchar por las ideas. Su andalucismo volvió a ser protagonista en su trabajo de 1981 “El gallo de Morón” donde empezó a incorporar a su música elementos de otras culturas como la música del Caribe, presente en “La rumba del pai-pai”. Se anticipaba así al llamado mestizaje al que con el tiempo dedicaría un álbum monográfico, “Mestizo” (1992). Como consecuencia de su decepción ante la situación política andaluza, el cantautor alumbró en 1983 su trabajo “Si estuvieran abiertas todas las puertas” en el que volvía a aparcar la temática andalucista y ponía sobre el tapete problemáticas de otros países como la de las Madres de la Plaza de Mayo argentina a quienes dedicó su “Tango de las madres locas”. Ese mismo año realizó una gira por Marruecos que aumentó su conexión con el mundo árabe.

images (7)La segunda mitad de los ochenta estuvo marcada por la inmensa labor que dedicó el cantautor a recuperar la copla andaluza y a darle el lugar que se merecía, tras el papel folclórico que le había reservado la dictadura. Con álbumes como “Cuaderno de coplas”, “Quédate con la copla”, o “Ritmo de vida” se propuso devolver al pueblo lo que era del pueblo. Grabó sus primeras versiones de canciones –“no es canción se llama copla”, proclamaba- de temas inmortales como “Ay, Maricruz”, “Falsa monea” o “La bien pagá” a las que masculinizó, despojándolas de la bata de cola y vistiéndolas con una instrumentación sobria, siguiendo el camino que Miguel de Molina había empezado a trazar antes de que su carrera en España fuera truncada de mala manera. Sin embargo, sus mayores éxitos los obtuvo con dos composiciones inéditas: “Habaneras de Cádiz” y “María la portuguesa”. En la primera trazaba un paralelismo entre Cádiz y la Habana partiendo de unas chispeantes declaraciones de Lola Flores: “La Habana es Cádiz con más negritos…”. En “María la portuguesa” -dedicada a Amalia Rodrigues- hacía referencia a un trágico suceso que afectó a unos contrabandistas en la frontera de Ayamonte, con el trasfondo de una historia de amor.

Su cruzada por darle a la copla la dignidad que merecía no le impidió hacer trabajos más personales como “A través del olvido” que sin embargo no obtuvieron la misma repercusión.

Como resumen de esta fecunda etapa, en 1990 apareció un doble álbum en directo grabado en el Teatro del Generalife. La experiencia de grabar en vivo la repetiría cuatro años después en un disco titulado “Algo especial”, pero antes apareció “Forma de ser” que fue el primer disco que produjo él mismo con su propio sello y en el que, entre otras, encontramos una canción de homenaje a Rigoberta Menchú y otra curiosa composición dedicada a su colega Jaume Sisa que por entonces ejercía de bolerista accidental.

En mayo de 1995 una gravísima enfermedad del corazón le puso al borde de la muerte pero, tras ser intervenido en Nueva York, logró recuperarse y volvió a la actividad profesional. Laimages (3) dura experiencia fue recogida en el tema “Habaneras de Nueva York”, incluido en el álbum “El color de la vida” que dio título también al libro que escribió el propio artista. Tanto en la obra literaria como en la musical, retrataba sus impresiones del difícil trance por el que había pasado. 1998 fue el año en el que se conmemoró el centenario del nacimiento de Lorca, a cuya poesía el cantautor siempre se había sentido ligado, y contribuyó a la efeméride con un elaborado proyecto, “El diván del Tamarit”, basado en el homónimo libro de poemas del autor de Fuentevaqueros. La obra se abría a diferentes estilos de música e incluso de intérpretes ya que algunos compañeros de profesión como Javier Krahe, Marina Rossell o Luis Pastor accedieron a colaborar en aquella grabación que contó con arreglos del avanzado músico cubano Leo Brouwer. Aquel mismo año tuvo el honor de que la UNESCO le eligiera “Artista por la paz”.

Antes de terminar el siglo, Carlo Cano editó “La Copla, memoria sentimental”, donde daba nuevos bríos a algunas de las piezas del género por las que sentía más apego.  Su última grabación fue un disco titulado “Así cantan los niños de Cuba” que contó con el apadrinamiento de Compay Segundo. Ambos prestaban así su arte a casi una veintena de niños y niñas del coro Solfa de la Schola Cantourum Coralina, verdaderos protagonistas de este trabajo cuyos beneficios fueron destinados a la ONG “Proyecto Mundo”. Carlos Cano se disponía a promocionar esta obra cuando se le produjo una nueva rotura de aorta. La vida no le dio una segunda oportunidad y el 19 de diciembre murió en el hospital Clínico de Granada. Con su muerte se iba el gran revitalizador de la copla, el hombre que mostró a las nuevas generaciones el valor de la música andaluza (no flamenco) –sin su labor previa discos como “Tatuaje” difícilmente hubieran llegado a imaginarse-, el artista que siempre cantó con el corazón.

  ©Antonio Subirana

DISCOGRAFÍA

 

A duras penas“A duras penas” (1976)

(Movieplay)

Disco de marcado tono andalucista que alcanza su punto álgido en el tema “Verde, blanca y verde”, donde reivindica la bandera de su tierra y en el que alude a la convención andalucista de Ronda, de 1918. Otros canciones hablan de la emigración, como “El salustiano” o “Viva la grasia”, donde, de paso, arremete contra el folclorismo. Como anécdota cabe citar la colaboración de Enrique Morente en el tema “Anochece”.

 

 

 

 

Cuaderno de coplas“Cuaderno de coplas” (1985)

(Ariola)

Fue la primera apuesta decidida del artista por reivindicar la copla andaluza aunque todos los temas fueran inéditos. Además de las famosísimas “Habaneras de Cadiz”, compuestas con Antonio Burgos, encontramos homenajes a personajes singulares como el letrista Rafael de Léon, el cantaor-cómico Emilio el Moro, el pintor marginal Ocaña o el hispanista Gerald Brenan.

 

 

 

 

Quédate con la copla“Quédate con la copla” (1987)

(CBS)

Da un paso más en su lucha por darle a la copla el lugar que se merece -“no es canción se llama copla”, sentencia en “Proclamación de la copla”-, atreviéndose incluso a hacer su propia versión de algunos números inmortales del género como “Falsa monea” o “Ay, maricruz”. Abre el álbum “María la portuguesa”, homenaje la cantante de fados Amalia Rodrigues que quedó como el tema más recordado del repertorio del cantautor.

 

 

 

 

descarga (9)“El color de la vida”

(Dalur Discos, 1996)

Disco que significó su retorno a la escena musical tras la enfermedad del corazón que puso en peligro su vida y de la que afirmaba haber salido gracias al calor de la gente. “Habaneras de Nueva York” es el tema donde cuenta con un saludable tono de humor negro los avatares de su enfermedad que se le antojaban “de tebeo”. Destaca también la canción que dedicó a au amiga María Dolores Pradera, con la que compartió una gira en 1997.

 

 

 

 

Otros discos:

“A la luz de los cantares” (Movieplay, 1976), “Crónicas granadinas” (Movieplay, 1978), “De la luna y el sol” (Fonomusic, 1980), “El gallo de Morón” (Fonomusic, 1981), “Si estuvieran abiertas todas las puertas” (Fonomusic, 1983), “A través del olvido” (Ariola, 1986), “Luna de abril” (CBS, 1988), “Ritmo de vida” (CBS, 1989), “En directo” (CBS, 1990), “Mestizo” (CBS/Sony, 1992), “Forma de ser” (Dalur Discos, 1994), “Algo especial” (Dalur Discos, 1995), “Diván del Tamarit” (Dalur Discos, 1998), “La copla, memoria sentimental” (Dalur Discos, 1999), “Así cantan los niños de Cuba” (Dalur Discos, 2000).

 

Los ochenta años de Joan Baez

Publicado el enero 13, 2021

Joan Baez llega a unos esplendorosos 80 años y me sumo a las felicitaciones con un texto biográfico que publiqué en 1995 para una colección de grandes voces de la música popular

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JOAN BAEZ

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Por una parte estaba su voz, una voz nítida con tesitura de soprano que llamaba poderosamente la atención.

Por otra estaba lo que representaba, la lucha por la paz y por la igualdad social y la defensa de los pueblos oprimidos

Joan Baez nació el 9 de enero de 1941 en Staten Island, Nueva York. Su padre era un físico de ascendencia mejicana y su madre, maestra de profesión, provenía de una familia irlandesa. Este mestizaje quedó reflejado en las exóticas facciones de su rostro que en más de una ocasión, durante su infancia, fueron objeto de burla, debido a los prejuicios raciales contra los que ella tanto lucharía.

En su familia siempre existieron inquietudes culturales –su padre tenía un puesto en la UNESCO— unidas a profundas convicciones  religiosas –su abuelo materno era pastor de la iglesia presbiteriana y el paterno seguía el rito metodista mejicano—condicionamientos ambientales que ejercieron una poderosa influencia en el carácter de la niña y que con los años se traduciría en una preocupación por los problemas sociales y humanitarios. Tras finalizar sus estudios primarios, se matriculó en música y biología en la universidad de Palo Alto, California, donde empezó a tomar contacto con los movimientos juveniles intelectuales y a concienciarse del largo camino a recorrer en favor de la igualdad de razas.

Siendo aún una adolescente, su familia decidió mudarse a Boston donde empezó a estudiar arte dramático y a interesarse por el incipiente movimiento del nuevo folk. Su modelo en ese momento era la cantante Odetta de quien grabaría varios temas en el futuro. Con canciones de aquella artista y otros temas tradicionales de folk empezó a tocar en pequeños locales y llegó a presentarse en el Harvard Square Folk.

Fue en Chicago donde el nombre de Joan Baez empezó a correr de boca en boca entre el movimiento estudiantil. Sin habérselo planteado se encontró, a los dieciocho años, interpretando una canción popular, “Eastdescarga (2) Virginia”, ante quince mil personas en el primer festival de Newport que supuso el definitivo despegue de su carrera. Allí dejó bien perfiladas las líneas maestras de su estilo, que se mantendrían en el futuro sin apenas modificaciones. Al verla en Newport, un ejecutivo de la poderosa Columbia le ofreció un contrato, pero ella pensó que eso era como traicionar su pureza y prefirió firmar con un pequeño sello de prestigio, esto no le perjudicó en absoluto ya que las multinacionales se encargaron de distribuir sus trabajos en todo el mundo.

En 1960 grabó su primer disco integrado principalmente por canciones tradicionales inglesas y americanas. Son ilustrativas las palabras que en la contraportada del disco servían para presentar a la artista debutante: “Joan Baez pertenece a la “nueva ola” de los jóvenes cantantes folklóricos que se sienten en desacuerdo con la moda de los arreglos y las orquestaciones excesivamente complejas en la música folk”. Realmente ese álbum, con el acompañamiento de su guitarra y con el único refuerzo de Fred Hellermann a cargo de una segunda guitarra, respondía a ese concepto. En ese L.P. encontramos temas como “Silver dagger”, “East Virginia”, “House of the rising sun” y dos temas que siempre figurarían en su repertorio: “Donna, donna” y “El preso número nueve”. En 1962 el huracán Joan Baez se había desencadenado, la revista “Time” le dedicaba su portada y conseguía la hazaña de llegar a situar simultáneamente tres discos en las listas de éxito americanas.

En 1963 volvió a  aparecer en Newport cantando “With good on their side” y “We shall overcome”. Sobre el escenario estaban también Peter Paul & Mary, Freedom singers y un debutante llamado Bob Dylan junto al que participaría en el verano de ese mismo año en la Marcha sobre Washington que, con Martin Luther King al frente, se manifestó por los derechos civiles. A partir de ese momento su lucha por los derechos humanos fue incesante. Con su guitarra, su voz y su negra melena al viento, fue la imagen más emblemática de una juventud idealista que disfrutaba encontrándose en amplios recintos para darse la mano y corear canciones a favor de la paz y contra la discriminación social y racial. En 1964 se negó a pagar los impuestos para sustentar la guerra del Vietnam y fue procesada judicialmente. Poco después fue detenida, acusada de participar en las manifestaciones de la Universidad de Berkeley. Un año después fundó el Instituto para el Estudio de la no violencia, en Carmel, California. En 1967 pasó unos meses entre rejas, junto a su madre y su hermana Mimí, por oposición a la autoridad en el transcurso de una manifestación.

images (1)Con todas esas vivencias no es de extrañar que en 1968 ya tuviera cosas que contar en su autobiografía, “Daybreak”. Dos años más tarde su vida sería también llevada al cine con el título “Carry it”. Por esas fechas se casó con David Harris, un popular activista político y de aquella unión nació su hijo Gabriel Earl, en diciembre de 1969. David Harris fue encarcelado durante tres años por negarse a ir a la guerra del Vietnam, Joan apoyó su causa e incluso se fotografió con él en la portada de un disco. Sin embargo, tras su liberación, Harris no quiso volver con Joan y se separaron amistosamente en 1971. Ese año Joan publicó el L.P. “blessed are” que incluía su versión del tema de Robbie Roberston –líder del grupo The Band— “The night drove old Dixie down” que se situó en los primeros puestos de las listas. Esa canción se apartaba de las melancólicas baladas y hacía que la música de Joan Baez entrara de lleno en los canales más comerciales sin por ello bajar el listón de la calidad.

Durante los años setenta Joan Baez dio su apoyo a Amnistía Internacional y actuó a favor de causas humanitarias en cualquier rincón del planeta, no en vano se ha definido siempre como una “ciudadana del mundo”. En 1979 fundó Humanitas Internacional, una organización en favor de los derechos humanos que promovía la amnistía para los presos políticos del Vietnam y mostraba su repulsa hacia el gobierno de Reagan por su política en América Central.

En el aspecto artístico su carrera se vio afectada por su paso de la discográfica Vanguard a A & M Records. Al fichar por esta nueva compañía, su música viró hacia planteamientos más comerciales en cuanto aldescarga (5) tratamiento de las canciones se refiere. Si en directo seguía habitualmente acompañándose ella misma a la guitarra, en los discos vestía las canciones con arreglos orquestales más elaborados. Uno de los álbumes más populares de esta nueva etapa fue el que grabó en español en 1974, “Gracias a la vida”, donde además del tema de Violeta Parra que daba título al disco encontramos también el combativo “No nos moverán”; “Llegó con tres heridas”, un poema de Miguel Hernández musicado por Joan Manuel Serrat quien incomprensiblemente no figura en los créditos del disco; “Te recuerdo Amanda”, de Víctor Jara… También recuperó para este disco una de los temas más asociados a su nombre, “El preso número nueve”. Con este álbum, Joan Baez saldaba una deuda con la rama paterna y el público latino se lo agradeció convirtiéndolo en un disco millonario.

Recordemos algunos de los autores y de los temas más famosos a los que Joan Baez puso su inconfundible sello: “Farewell Angelina”, “The night drove old Dixie down”, de Robbie Roberston,  “There buth for fortune fortune”, de Phil Ochs; “Help me make it through the  night”, de Kris Kristofferson; “Colours”, de Donovan; “Dangling conversation”,de Paul Simon; “Donna donna”, tomada del folklore judío; “La marcha de Sacco y Vanzetti”, cuya música, firmada por Ennio Morricone, se utilizó en la película del mismo título; “Eleanor Rigby” y  “Let it be”, de Lennon y McCartney; etc. Mención aparte merece, por su cantidad y calidad, el repertorio de Dylan (“Love is just a four-letter word”, “Blowin’ in the wind”, “I pitty the poor immigrant”, “A hard rain’s a-gonna fall”, “It ain’t me, babe”.

descarga (3)Pero Joan Baez no es sólo una voz en un pedestal, ha permanecido en activo hasta la actualidad, editando discos y realizando conciertos en Europa y América, si bien la mayor parte de su tiempo lo ha dedicado a sus preocupaciones sociales y políticas. En 1989 grabó el  álbum “Speaking of dreams” en el que cantaba a dúo con Paul Simon, Jackson Brown y hasta se permitió una versión rumbera de “My way”, junto a los Gypsy Kings. En 1992 editó su último álbum hasta la fecha, “Play me backwards”.

©Antonio Subirana

En la muerte d Armando Manzanero

Publicado el diciembre 28, 2020

images (2)Hoy, lunes 28 de diciembre de 2020, se nos ha ido, víctima de la Covid, el gran Armando Manzanero. Siempre admiré sus inspiradas melodías y su manera de decir esas letras, aparentemente sencillas, que abordaban desde distintos puntos de vista, las etapas por las que puede pasar una relación amorosa.  Tuve la oportunidad de verlo en directo el 22 de enero de 2003 en una actuación que realizó en el Palau de la Música Catalana y al final tener una breve conversación con él, un tipo muy amable y de humor chispeante. A modo de homenaje recupero un breve perfil biográfico que escribí en el año 2002.

 

ARMANDO MANZANERO

En plena época beat, este excelente compositor puso el contrapunto romántico en la banda sonora de muchos novios que todavía hoy guardan en la memoria sentimental sus canciones, entre los mejores recuerdos de aquellos maravillosos años.

images (1)Armando Manzanero nació en Mérida, Yucatán, México, el 7 de diciembre de 1935 en el seno de una modesta familia de ascendencia maya. Su padre era un cantante de tercera fila y su madre una bailarina de folklore. Su talento se hizo notar de forma precoz, a los ocho años inició sus estudios de piano y a los doce empezó a ganarse la vida tocando en una orquesta de circo antes de formar su propio grupo, el Conjunto Tropical. Más tarde marchó a Ciudad de México, donde se integró en varias orquestas. A los catorce años empezó a componer canciones —la primera fue Nunca en el mundo— demostrando una gran habilidad para retratar situaciones de temática amorosa y sorprendiendo por su facilidad para crear melodías inspiradas y pegadizas. Sin embargo, sus primeras composiciones no hallaron el eco esperado en Ciudad de México, y sus gestiones para que algún intérprete las hiciera famosas resultaron infructuosas. La suerte cambió cuando en 1964 compuso el tema Voy a apagar la luz que se convirtió en un gran éxito en la voz de Lucho Gatica al que durante un tiempo acompañó al piano. También sería el pianista de otros intérpretes como Carmela y Rafael, Angélica María o Daniel Riolobos. Como intérprete,  no se dio a conocer hasta 1967. Su voz ronca y su escasa estatura le alejaban del estereotipo que se espera de un solista de canción romántica y ni siquiera él mismo creía que tuviera aptitudes para defender sus propias composiciones en un escenario. De hecho él siempre ha mantenido que no es un buen cantante, aunque admite que sabe “decir” las canciones. En este aspecto su carrera guarda un cierto paralelismo con la de Charles Aznavour, artista que como él supo introducir el aspecto más carnal de las relaciones amorosas en las canciones sin herir susceptibilidades. En 1967 le convencieron de que  grabara sus propias canciones, que en poco tiempo pasarían a formar parte del repertorio romántico universal: Adoro, su primer éxito; Contigo aprendí, una de las preferidas del compositor; Esta tarde vi llover, la que ha tenido un mayor número de versiones en la voz de otros intérpretes; No, Puedo morir mañana, Ya te olvidé, Esperaré, Pensando en ti, Eso eres para mí, Mía, Tengo, Aquel señor… El éxito de Manzanero estribaba en cantar los boleros con sencillez, un rasgo que le acercaba al público joven que no se identificaba con la ampulosidad interpretativa de los antiguos boleristas. Él, ciertamente, no poseía una voz maravillosa, pero sí agradable para escuchar en los momentos de intimidad. Su gran sentido musical revierte además en su forma de interpretar, posee un gusto exquisito para introducir bonitas variaciones en la interpretación de sus temas eternos, haciendo que siempre parezcan nuevos.

En 1993 celebró su treinta aniversario como compositor de boleros con un concierto de homenaje, organizado por la Universidad Autónoma de México, en el que pudo constatar la pasión que despertaban susimages (2) composiciones entre el público más joven. Para Manzanero aquel concierto supuso una experiencia inolvidable que le permitió sentir un calor especial que no notaba en los cabarés y salas de fiestas donde normalmente el cantante realizaba sus presentaciones en directo. Su obra ha resistido muy bien el paso del tiempo, algo que no extraña al propio interesado, quien afirma “el bolero permanece y nunca pasa de moda porque lo que se hace bien dura para siempre”. Manzanero suele recordar con orgullo que muchas parejas se han enamorado escuchando alguna de las más de cuatrocientas composiciones que integran su discografía, muchas de las cuales triunfaron en el difícil mercado anglosajón –es el caso de la versión inglesa de Somos novios (It’s imposible)— en las voces de estrellas como Frank Sinatra, Tony Bennett, Perry Como o Elvis Presley, y han merecido la atención de orquestas como las de Frank Pourcel, Paul Mauriat o Ray Conniff. Entre los intérpretes latinos, Manzanero recuerda con especial cariño a Carlos Lico y al cubano Roberto Ledesma. Entre los que han cosechado mayores éxitos internacionales cabe citar a Roberto Carlos  y a Luis Miguel, uno de los principales revitalizadores del bolero en los últimos años. Entre los cantantes españoles destacan las cantantes Salomé y Amaya.  La que fuera ex solista del grupo Mocedades, para su tercer trabajo en solitario, Seguimos juntos, de 1989, recurrió exclusivamente a un repertorio compuesto por Armando Manzanero especialmente para ella. El compositor se encargó también de la producción del trabajo, que contó con los arreglos de Eduardo Leyva. Después de hablar contigo fue el tema elegido por el autor para cantar a dúo con la intérprete.

©Antonio Subirana

Concert de Nadal a Calldetenes

Publicado el diciembre 06, 2020

El pròxim dia 20 de desembre, a les 17:30 h. Toni Subirana oferirà elseu concert Toni Subirana canta la poesia del Nadal a l’Auditori Teatre de Calldetenes. El cantantant estarà acompanya per Alfos Rojo (mandolina, guitarra, acordió i violí) iper Sara Rojo (violí)

Aquesta serà l’unica oportunitat aquest Nadal de gaudir d’aquest concert en un magnífic auditori degrans dimensions que garatitza la distància social i amb totes les mesures de seguretat. Ja podeu comprar les vostres entrades on line a Auditori Teatre Calldetenes

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El disc de Nadal de Toni Subirana

Publicado el noviembre 23, 2020

Contraportada CD Toni Subirana canta la poesia del Nadal

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Los ochenta años de Cliff Richard

Publicado el octubre 14, 2020

Cliff Richard ya es octogenario, con este motivo recupero un perfil biográfico que publiqué en 1995

images (2)CLIFF  RICHARD

 Su nombre auténtico es Harry Rodger Webb, nació el 14 de octubre de 1940 en Lucknow, una colonia de la India donde su padre estaba de empleado en una empresa británica.

A los ocho años la familia regresó a Inglaterra donde nueve años más tarde formaría su primer grupo, los Drifters, con Terry Smart a la batería y Norman Mitham a la guitarra. El grupo sufrió varios cambios hasta quedar integrado por Tony Meehan, a la batería; Jet Harris, al bajo; Hank Marvin y Bruce Welch, a las guitarras; y el propio Clif Richard, voz y guitarra.

En 1958 grabó su primer disco, “Move it”, al que muchos consideran el pistoletazo de salida del rock & roll inglés. Curiosamente era la cara B de un single cuyo tema estrella era “Scoolboy crush”, pero fue el programa de televisión “Oh boy”, en el que se presentó Clif Richard en 1958 , el que decantó las preferencias por el tema en cuestión.

Como nuestros lectores ya se habrán percatado, el nombre del grupo, los Drifters, coincide con el del popular grupo de color de rock vocal. Este fue el motivo de que tomaran la determinación de cambiar el nombre por “Theimages Shadows”.

Los Shadows fueron otro de los pilares del rock británico, tanto como acompañantes de Richard como por su singladura en solitario con su inconfundible sonido de guitarras. En solo dos años consiguieron colocar cuatro temas en el primer puesto de las listas, “Living doll” (aún como Drifters), en 1959; “Travellin’ light”, en 1959; “Please don’t tease”, en 1960, y “I love you”, en 1960.

Cliff sí tenía el carisma necesario que a Tommy Steele le faltaba para plantar cara a Elvis Presley. Como este, sabía hacer suyos temas ajenos y también probó suerte en el cine aunque sus interpretaciones en este campo fueron más dignas que las del “Rey”. La primera fue “Serious charge”, en 1959, a la que seguirían “Expresso bongo”,1960; “The young ones”, en 1961, homónima de una canción paradigmática de la época, “Summer holyday”, en 1962, “Wonderful life”, en 1964, y “Finders Keepers, en 1966.

Clif Richard ha demostrado ser un artista intemporal. Sobrevivió a la oleada beat y a todo lo que vino después. En 1966 se refugió en la fe religiosa que ha presidido intermitentemente su carrera.

 Se anticipó a la moda de los conciertos acústicos, con letras de temática espiritual acompañándose a la guitarra, en España pudimos verle así a principios de los ochenta.

images (1)Su carrera, superada la época de auténtico revulsivo juvenil, está salpicada de éxitos en una línea que poco tienen que ver con su auténtica personalidad pero que le han permitido seguir endescarga la brecha hasta la actualidad. Por ejemplo en 1968 concurrió al Festival de la canción de Eurovisión con el tema “Congratulations” que aunque llegó al número uno de las listas del Reino Unido, en el concurso quedó clasificado en segundo lugar por detrás de Massiel que se llevó el primer premio con el “La,la ,la” del Dúo Dinámico. Un éxito del mismo estilo consiguió con “Suddenly”, en 1980, a dúo con Olivia Newton John en la película “Xanadu”.

El público americano se le resistió hasta 1976, año en que consiguió llegar a los primeros puestos de las listas estadounidenses con el tema “Devil woman”. A partir de este momento no estaría ausente del “hit parade” americano pero con un éxito moderado.

Clif Richard goza de un gran reconocimiento entre sus compatriotas, en 1980 fue condecorado por la reina Isabel , y su éxito ya está por encima de los trabajos que aún continúa realizando, es un cantante al que le sigue un público heterogéneo que le admira y además le quiere, algo que sólo logran los que han llevado una larga y fructífera -¡10 números uno!- carrera, y han ido sumando nuevas generaciones a su público.

©Antonio Subirana

Camí de ronda, l’havanera d’aquest estiu

Publicado el agosto 20, 2020

L’estiu és temps d’havaneres i Toni Subirana presenta la seva pròpia versió d’aquesta cançó que va fer a mitges amb un poeta contemporani, Miquel-Lluís Muntané, i que ja forma part del repertori d’alguns grups del gènere. Toni Subirana la interpreta amb la seva guitara i amb la complicitat d’Alfons Rojo (acordió i veus) i Eduard Altaba (contrabaix i veus), amb els quals ha muntat un espectacle de cançó marinera d’autor

Escolta-la a:  Spotify  Apple Music  Deezer Youtube

Portada Camí de ronda

 

Toni Subirana i Els Sonsos: Toni Subirana (Veu i guitarra), Eduard Altaba (contrabaix) i Alfons Rojo (Guitarra, mandolina, acordió i veu)

Toni Subirana i Els Sonsos: Toni Subirana (Veu i guitarra), Eduard Altaba (contrabaix) i Alfons Rojo (Guitarra, mandolina, acordió i veu)

Una canción a ritmo de habanera que describe los caminos de ronda, itinerarios rurales que bordean las costa, característicos de los paisajes mediterráneos y especialmente de la Costa Brava, y los recuerdos de juventud que evocan.  La firma el tándem formado por Miquel-Lluís Muntané (letra) y Toni Subirana (música).  La canción fue grabada en directo y en acústico. A la voz y guitarra del cantautor le acompañan el acordeón de Alfons Rojo y el contrabajo de Eduard Altaba. Con estos dos prestigiosos músicos el cantautor se presenta como “Toni Subirana y Els Sonsos” (los sonsos son unos pescados pequeños que se consumen fritos, muy presentes en la gastronomía de la Costa Brava) en un espectáculo de “canción marinera de autor” que en verano hace actuaciones por toda la costa. Este tema forma hace tiempo parte del repertorio de algunos grupos de habaneras que amenizan los estíos de muchas fiestas populares catalanas, siendo la formación Barca de Mitjana la primera que la grabó.

 

CAMÍ DE RONDA

Miquel-Lluís Muntané, autor de la lletra de "Camí de ronda".

Miquel-Lluís Muntané, autor de la lletra de “Camí de ronda”.

 Jo sóc d’un poble vora la platja,

amb cases blanques i mariners.

La sorra fina va ser el paisatge

on vaig aprendre els meus jocs primers.

 

I quan l’amor va trucar a la vida

per reclamar-nos els seus tributs,

vam buscar l’hora més abaltida

per estimar-nos entre els llaguts.

 

Camí de ronda, vol de gavina, remor d’onada,

talaia franca des d’on mirava passar una nau;

el temps fugia fins que venia la nit callada

i la retina se m’inundava de tant de blau.

La primera formació del grup Barca de Mitjana que va enregistrar "Camí de ronda"

La primera formació del grup Barca de Mitjana que va enregistrar “Camí de ronda”

 

Camí de ronda, fidel imatge dels millors dies,

quan respirava des de la cala sentor de pins,

i m’acompanyes, entre esperances i melangies,

com a penyora de la infantesa que porto dins.

 

Els vents van dur-me lluny de la costa

i de les vinyes del litoral,

però al capvespre, davant la posta,

em transportava al país natal.

 

i avui que torno, cansat de braços,

i els anys pesant-me sobre la pell,

sento la joia d’estrènyer els llaços

amb els paratges del temps novell.

 

Lletra: Miquel-Lluís Muntané

Música: Toni Subirana

 

En la muerte de Little Richard

Publicado el mayo 09, 2020

Con motivo de la muerte de Little Richard recupero el texto que escribí  en 1995

para una enciclopedia de grandes voces del siglo XX

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LITTLE RICHARD

EL “SHOWMAN” DEL ROCK & ROLL

 Little Richard fue el primer artista que introdujo elementos provocadores en sus presentaciones en directo. Supo aprovechar la técnica vocal del gospel para ponerla al servicio de una música pagana como el rock & roll y fue el primero en despojar al piano de su seriedad para convertirlo en un elemento escenográfico más.

No se limitó a ser un cantante de rock & roll sino que potenció su faceta de hombre-espectáculo luciendo indumentarias extravagantes y exhibiendo todo tipo de posturas que enfervorecían a los jóvenes y escandalizaban a los adultos.

Un carromato fue su primer escenario

 Richard Wayne Penniman -este es el verdadero nombre de Little Richard- nació en Macon, Georgia, el 5 de diciembre de 1935.

Sus primeros contactos con la música se produjeron en la iglesia de su barrio, ahí empezó a tocar el órgano y a cantar en el coro, del que llegó a ser la voz solista.

Sus padres tenían unas profundas convicciones espirituales -pertenecían a una congregación llamada “los Adventistas del Séptimo Día”- y vivían en unas  condiciones de pobreza extrema. El dinero no alcanzaba para alimentar a los once hijos y Richard, que era el tercero, asfixiado por la férrea disciplina religiosa y las penurias económicas, decidió en cuanto pudo, a los trece años, abandonar el hogar familiar. Tuvo suerte y fue recogido por un matrimonio blanco -Ann y Enotris Johnson- que le tomaron bajo su tutela y le permitieron vivir con relativa comodidad.

Su primer dinero lo ganó como animador de un “Medicine Show”. Se trataba de un espectáculo ambulante, instalado en un carromato, que ofrecía pequeños números artísticos con el fin de atraer la atención del público y así vender un remedio milagroso, cuyos beneficios pregonaba insistentemente un charlatán.

Después de esta curiosa experiencia trabajó en empleos más comunes hasta que le contrataron en un sórdido club nocturno donde empezó a cantar de forma profesional.

En ese tiempo aún no era conocido como Little Richard, este nombre artístico se lo impusieron cuando tenía dieciséis años y resultó vencedor en un concurso para nuevos valores que se celebró en Atlanta. El premio consistía en un contrato con el sello Camdem -filial de R.C.A.- para el que grabó unos cuantos temas de blues que apenas tuvieron repercusión como “Taxi blues”, “Why did you leave me” y “Ain’t nothin’ happenin’”, este último con el acompañamiento de la orquesta de Billy Wright.

En 1953  fichó por el sello Peacock, ubicado en Houston  y propiedad de Don Robey. Los grabaciones de esta época contaron con el acompañamiento rítmico de los Duces of Rhythm y el soporte vocal de los Tempo Toppers.  Eran mayoritariamente temas de rhythm & blues y sólo “Ain’t that got news” obtuvo una popularidad significativa. Más tarde grabó un nuevo disco que incluía “Little Richard’s boogie”, producido por Johnny Otis sin obtener tampoco resultados muy positivos.

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“Tutti Frutti”

 Al ver que su carrera estaba estancada, pidió consejo a Lloyd Price quien le recomendó que presentara sus canciones a la casa “Speciality Records”, de Nueva Orleans. Los directivos de “Speciality” quedaron gratamente sorprendidos y, tras llegar a un acuerdo económico con Peacock, decidieron  grabar una docena de canciones de Richard con la producción de Robert Blackwell.

La operación se saldó con un gran éxito ya que en 1955 el tema “Tutti Frutti”, consiguió escalar posiciones en las listas de Estados Unidos y Gran Bretaña. Este tema quedaría ya para siempre como sinónimo de rock & roll y sería indisociable de la voz de Little Richard.

Sorprendentemente, ninguna pieza de Little Ricard llegó al número uno de las listas generales de éxitos -aunque sí alcanzó la primera posición en las de rhythm & blues-, pero si echamos un vistazo a los casi tres que van del 55 al 58, encontramos un puñado de temas salidos de la garganta de Richard que hoy forman parte de lo más selecto del museo del rock & roll: “Long tall Sally” -que alcanzó la cima de las listas de rhythm & blues-, “Ready Teddy”, “Rit it up”, “She’s got it”, “Lucille”, “The girl can I help it” -incluída en la película del mismo título-, “Good Golly Miss Molly” -que en los países latinos fue conocida como “La plaga”-, “Keep a knockin’”, etc.

En este corto y glorioso espacio de tiempo, intervino también en dos películas, “Don’t knock the rock” y la mencionada “The girl can’t help it”.

Algunos de sus temas, como “Tutti Frutti” o “Long tall Sally”, tuvieron su versión “blanqueada”, en la voz de Pat Boone el especialista más acreditado en “covers”.

 A-uan-ba-baluba-balam-bambú

El gancho del tema “Tutti Frutti” no era otro que esta celebérrima frase: “A-uan-ba-baluba-balam-bambú”, transcrita tal como suena. Pocas veces se ha dicho tanto sin decir absolutamente nada. Esta retahíla de onomatopeyas sintetizaba el ritmo, la tribalidad -también la trivialidad, todo hay que decirlo- y la fuerza transgresora de la nueva música que iba a conquistar a jóvenes de todo el mundo y de la que Little Richard fue uno de sus principales protagonistas.

Al parecer el texto original de “Tutti Frutti” contenía unas referencias al sexo demasiado explícitas y hubo que rehacer la letra para que el tema pudiera pasar por los canales de difusión, esta misión fue encomendada a la letrista Dorothy La Bostrie, a la que no le hizo falta escribir ningún otro tema durante el resto de su vida.

La “llamada del Señor”

 En 1957, Little Richard inició una gira por Australia que habría de modificar su existencia…En uno de los muchos desplazamientos aéreos que tuvo que realizar, el avión en el que viajaba sufrió un contratiempo y Little Richard se hizo la promesa de que si salía ileso de aquel percance abandonaría la música y se haría monje. Felizmente, el avión pudo tomar tierra y Richard volvió a su frenética carrera artística. Pero quiso el azar que, al poco tiempo, la muerte le diera un segundo aviso y nuevamente a bordo de un aeroplano. Por fortuna tampoco pasó nada grave en aquella ocasión pero Little Richard quedó convencido de que había vuelto a nacer y que esos accidentes eran “la llamada del Señor”. Dos oportunidades ya eran demasiadas para tentar a la suerte una vez más, tenía que abandonar la música y dedicarse a servir a Dios. Con este objetivo espiritual ingresó en la escuela de la congregación de los Oakwood Adventurist donde pasó dos años de ascética reclusión, dedicado al estudio de la teología y entregado a la meditación.

 La casa de discos no se resignó y en 1958 lanzó nuevos singles con temas que no habían visto la luz en su momento como “Baby face”, “True fine mama”, “By the light of the silvery” y “Kansas city” que no tuvieron la acogida de los precedentes, aunque lograron situarse en las listas británicas.

En esta etapa de aislamiento voluntario, sólo la música gospel podía confortarle en las largas horas que pasaba en soledad. Durante los dos años de vida monacal grabó varios discos llenos de misticismo para diversos sellos. Dignos de mención son los producidos por Quincy Jones -entonces diriector de la discográfica Mercury- entre los que destaca el tema “He got what she wanted”, aparecido en 1962. Ese mismo año volvió a los escenarios realizando su primera gira británica que se saldó con un éxito apoteósico y de la que nacería una relación de mútua simpatía con unos chicos que entonces empezaban: los Beatles. Con ellos realizó algunas actuaciones en directo y varias apariciones televisivas. Dos años más tarde fueron los mismos Beatles quienes  revalorizaron a los pioneros del rock & roll como él y Chuck Berry del que grabaron Roll Over Beethoven y “Rock & roll music”.

Soul, rock & roll y religión

 A partir de ese momento, Little Richard decidió que tenía que reivindicar su papel de protagonista en la historia del rock & roll. Regresó al sello Speciality y volvió a la carga con “BamapLama-Bama-Loo”, un númeroIMG_20200509_185939_resized_20200509_071324988 rockero con evidentes reminiscencias de “Tutti Frutti”, al que sucedieron otros como “Money honey”, “I’m black”, “Lawdy miss Clawdy,  “Bring it on home to me” -versión de un tema de Sam Cooke”-, y “Hound dog”, el clásico de Leiber y Stoller popularizado por Elvis Presley. Aunque estos temas le devolvieron a la palestra, decidió cambiar nuevamente de discográfica -primero fichó por el sello Vee Jay Records y más tarde por Okeh- sin una orientación estilística clara, navegando entre el rock & roll de sus inicios y el soul imperante a mediados de los sesenta. De esta etapa merece señalar el impacto de “I don’t know what you’ve got but it’s got me”, en donde se puede escuchar la guitarra de Jimi Hendrix, que estuvo en su grupo de acompañamiento hasta que Little Richard entendió que podía hacerle sombra. Otros temas de esta época son “Poor dog”, “Without love” y “Hurry Sundown”.

Tras una exitosa gira por el Reino Unido, volvió al repertorio de rock & roll con un tema de gran fuerza, “Get down with it”. Pero para entonces Little Richard ya no tenía la rebeldía de sus primeros años, había cambiado su imagen provocativa por otra mucho más  relamida y sus excesos excesos escénicos dieron paso a una inexplicable contención  que nada tenía que ver con la fuerza salvaje que le había encumbrado al éxito. Se había convertido en un artista de lujo para el público maduro de Las Vegas y en una pieza de museo para las nuevas generaciones. Por entonces el público estaba ya más preocupado por cuestiones de índole personal -como su supuesta homosexualidad -que por sus nuevos trabajos musicales.

Esta confusión en su vida privada y en su carrera artística le llevó, en 1973, a buscar de nuevo una vía de escape en los asuntos místicos.

A mediados de los setenta, coincidiendo con la oleada de revival que sacudió a la industria musical, se reeditaron los grandes éxitos de Little Richard y se le adjudicó el puesto privilegiado que merecía dentro de la historia de la música moderna. Fue entonces frecuente su aparición en diversos documentales y películas sobre la época gloriosa del rock & roll. Cabe señalar su participación en  la película “Down and out in Beverly Hills” (1986), que contenía uno de sus últimos éxitos, “Great Gosh a’Mighty”.

La influencia de Little Richard ha sido notable en muchos artistas que le sucedieron entre los que cabe mencionar a los Beatles, los Rolling Stones, Jimi Hendrix y Jerry Lee Lewis, que llevó hasta las últimas consecuencias sus acrobacias sobre el piano.

En los últimos tiempos, Little Richard ha aparecido frecuentemente en vídeo-clips y grabaciones discográficas de ilustres colegas suyos. El último ejemplo data de 1993, cuando participó en álbum “Duets”, de Elton John, interpretando el tema “The Power”.

 ©Antonio Subirana

 

Per Sant Jordi Toni Subirana presenta el seu nou single, “La ginesta”

Publicado el abril 21, 2020

El pròxim 23 d’abril, Diada de Sant Jordi, Toni Subirana llançarà el seu nou senzill La ginesta. Ja fa molts anys que el cantautor va posar música a aquest poema de Joan Maragall que sempre ha format part del repertori dels seus concerts però que encara no comptava amb un enregistrament sonor. Ara ja podem assaborir aquesta cançó amb una instrumentació mínima però molt acurada, amb la seva guitarra i l’acompanyament dels seus músics habituals, Alfons Rojo (mandolina) i Eduard Altaba (contrabaix). Una cançó per celebrar aquest Sant Jordi i donar la benvinguda “al temps de la calor”

Fes clik i escolta-la a Spotify

Portada del single

Portada del single

Toni Subirana amb el president MaragallQuan era un adolescent de setze anys vaig musicar La ginesta de Joan Maragall. En aquell moment no sabia que era un poema molt conegut i que inclús ja se li havia posat música. De totes maneres, gràcies a

Toni Subirana vist per Jordi Maragall, nét del poeta

Toni Subirana vist pel pintor Jordi Maragall, nét del poeta. (1981)

l’atreviment de la ignorància, vaig fer un treball del que n’estic molt satisfet. Recordo que la vaig enregistrar en una casete i el meu pare em va portar a la casa del poeta on vivia el seu fill que en aquell moment era absent.  Vaig deixar la cinta i passats uns dies vaig rebre la trucada de felicitació del senyor Maragall encoratjant-me a posar música a altre poemes del seu pare i demanat-me permís per afegir-la a l’arxiu del poeta. També el president Pasqual Maragall va tenir coneixement d’aquesta versió i el seu germà, el pintor Jordi Maragall, que per aquell temps em va fer un dibuix cantant al meu estudi  que va signar amb una dedicatòria on deia “Recorda´t de Ramon Llull”.  Després de interpretar-la durant tots aquests anys als escenaris, ara m’he decidit a enregistrar-la tal com la canto sempre, amb la meva guitarra i amb dos companys de viatge habituals, Alfons Rojo (mandolina) i Eduard Altaba (contrabaix). Bon Sant Jordi a tothom!

Toni Subirana

 

 

 

 

 

 

 

 

Joan Maragall. Literatura. Biografía y obras en España es cultura.

La ginesta

 

La ginesta altra vegada!

La ginesta amb tanta olor!

És la meva enamorada

que ve al temps de la calor.

 

Per a fer-li una abraçada

he pujat dalt del serrat:

de la primera besada

m’ha deixat tot perfumat.

 

Feia un vent que enarborava,

feia un sol molt resplendent:

la ginesta es regirava

furiosa al sol rient.

 

Jo la prenc per la cintura;

l’estisora va enrenou

desflorant tanta hermosura,

fins que el cor me n’ha dit prou.

 

Amb un vímet que creixia

innocent a vora seu,

he lligat la dolça aimia

ben estreta en un pom breu.

 

Quan l’he tinguda lligada

m’he girat de cara al mar…

M’he girat al mar, de cara,

que brillava com cristall;

he aixecat el pom enlaire

i he arrencat a córrer avall.

 

Lletra: Joan Maragall

Música: Toni Subirana

Toni Subirana presenta Un beso más

Publicado el abril 15, 2020

 Hoy, 15 de abril, se cumplen dos años de la muerte de mi padre, el doctor Manuel Subirana Cantarell, al que he dedicado mi canción Un beso más. Es por ello que, In Memoriam, he decidido confiar a mis seguidores algunos detalles de su gestación

 

La historia de esta canción se remonta a la  Navidad del año 2006 cuando a la familia nos dio por jugar al “Amigo Invisible”. A mí me tocó en el sorteo hacer el regalo a mi padre y como los obsequios materiales no me acaban de motivar decidí dedicarle un soneto que escribí, precisamente, en la mesa de despacho de su consulta médica, con vistas a la Diagonal de Barcelona. Un año más tarde le puse música y se la canté el día que cumplía setenta años.

La letra nace de ese sentimiento tan común de no atreverse a demostrar el cariño a las personas que más quieres y del  temor a que se vayan de este mundo sin haberles expresado verbalmente tus sentimientos hacia ellas. Esto se hace más evidente en la relación padre e hijo donde atavismos culturales hacen aún más dificultosas las muestras de cariño, tanto que a veces la delicadeza de un te quiero debe ser “compensada” con una palabra malsonante que, en este poema, cohabita con referencias a las oraciones infantiles y al recuerdo de los primeros días de colegio cuando “un beso más” era la excusa para demorar el momento de separarse del mundo familiar en el que hasta entonces nos encontrábamos a salvo, el definitivo corte del cordón umbilical.

Padre e hijo en una foto reciente en el despacho del Dr. Subirana.

Padre e hijo en una foto reciente en el despacho del Dr. Subirana.

Cuando mi padre nos dejó, entre mi madre, mis hermanos  y yo decidimos que pondríamos el soneto en el recordatorio –aún a sabiendas de que no sería enteramente del agrado del cura de turno— y  que yo interpretaría la canción a capela, en la misa de corpore insepulto. Y así fue, mi madre y sus siete hijos nos colocamos en torno al féretro para el último adiós…era una manera de cantarle “en vivo”, desde la tristeza, lo que ya le había cantado en vida desde la alegría.

Creo que, aunque la canción tiene detrás las motivaciones personales que acabo de contar, refleja el sentimiento paternofilial de muchas personas y por eso decidí lanzarla el Día del Padre, acompañada de un vídeo rodado en un escenario urbano  muy ligado a nuestras vidas y que es un canto de amor a mi padre pero también un guiño de complicidad a los pacientes del doctor que también se sienten un poco huérfanos.

La casualidad ha hecho que coincida este título, “Un beso más”, con el tiempo de confinamiento por el coronavirus –cómo echo en falta su opinión sobre este asunto— en el que debemos guardar las distancias…así que este es un beso en forma de canción, inocuo y reconfortante, una manera de demostrar el amor a nuestros mayores a los que ahora debemos proteger más que nunca.

 

©Antonio Subirana

UN BESO MÁS

Letra y música: Toni Subirana

 

No esperaré hasta el último momento,

a que me desampares noche y día,

para decirte que eres tú mi guía,

el ejemplo a seguir, mi fundamento.

 

No habrá un sollozo de arrepentimiento

cuando me quede sin tu compañía,

si ahora te canto, desde la alegría,

lo que ayer sentí y que aún hoy siento.

 

Un beso más, “sólo uno más y basta”,

te pido ahora, en tu invierno, en mi otoño,

como te imploraba en el parvulario.

 

No quiero el corazón a media asta

para decirte que te quiero, ¡coño!,

aunque tú a veces pienses lo contrario.

©Antonio Subirana Mestres