Vent fresquet de tramuntana, el nou single de Toni Subirana

Publicado el septiembre 27, 2022

El pròxim 7 d’octubre a totes les plataformes

Amb les altes temperatures d’aquest estiu s’agraeix que que un “vent fresquet de tramuntana” ens entri pels nostres sentits esbatanats. Sentir la seva frescor…i el seu so, sobretot ara que Toni Subirana, al seu Empordà inspirador, ha posat música a un vell poema de l’escriptor Joaquim Ruyra i l’interpreta amb la seva guitarra i l’acompanyament d’Alfons Rojo (mandolina, acordió i veu) i d’Eduard Altaba (contrabaix i veu). Amb ells ha confegit un repertori de cançó marinera d’autor, a mig camí entre el recital i la cantada d’havaneres, i es presenten com Toni Subirana i Els Sonsos. La portada la signa el gran pintor Lluís Roura també arrelat a l’Empordà.

En la muerte de Jerry Lee Lewis

Publicado el noviembre 01, 2022

Con motivo de la muerte de este pionero del rock’n’roll, el 28 de octubre de 2022, recupero la biografía que escribí en 1995 para una colección de figuras de la música popular del siglo XX.

JERRY  LEE  LEWIS

“THE KILLER”

Jerry Lee Lewis ha afirmado en muchas ocasiones que él es el auténtico rey del rock & roll. Nadie más que él se atrevió a otorgarse ese título en vida de Elvis Presley.  “A rey muerto, rey puesto”, dice el refrán, y en este caso parece cumplirse porque nadie duda de que “El Asesino” es el superviviente del grupo de pioneros del rock & roll con más derecho al trono aunque, a diferencia de Elvis, reina pero no gobierna.

Un chico rebelde

Jerry Lee Lewis nació el 29 de septiembre de 1935, en Ferriday, Louisiana, en una pequeña comunidad campesina a orillas del Mississippi, donde fue educado en la iglesia pentecostal. Era hijo de un modesto carpintero, Elmo, que le enseñó los primeros acordes en el piano, a los ocho años. Sin embargo su vocación musical se despertó en el coro de la iglesia, cantando góspel. Pronto se sintió inclinado hacia otros instrumentos, principalmente el piano, pero también el acordeón, la guitarra y el violín demostrando una facilidad para la música innegable. Esta gran vocación musical fue inversamente proporcional a la  religiosa que pretendían imbuirle los pastores del Assembly Good Bible de Waxahatchie, Texas, de donde fue expulsado definitivamente en vista de su rotundo fracaso académico y de su constante rebeldía. Tuvo entonces que buscarse la vida desempeñando diversos oficios como el de vendedor ambulante.

Del country & western al rock & roll

Sus orígenes musicales hay que buscarlos en el country & western. En 1949  obtuvo su primer contrato para tocar el piano en la feria del automóvil celebrada en  Natchez, poco después se presentó en el club “Blue Cat” y se dio a conocer en las emisoras locales. Tocaba el piano y la batería en pequeños garitos y clubes de alterne de Louisiana donde se familiarizó con el “boogie” de los pianistas negros.  La fiebre Elvis decantó su carrera hacia el rock & roll para volver al country a finales de la década prodigiosa, como veremos más adelante.

No cabe duda de que Lewis fue el primer y más espectacular pianista que tuvo el rock & roll. Por ello se le asoció también con el honky tonk, la única música country que admitía el piano. En 1956 presentó una maqueta en la mítica Sun Records, de Memphis, que ya había cobijado los albores de la carrera de Elvis Presley, Johnny Cash y Roy Orbison. El director de la Sun, Sam Phillips, había dejado escapar a Elvis a R.C.A. y buscaba a alguien que pudiera ocupar su puesto. Al principio, el estilo vaquero de Lewis no convenció a Phillips que sólo quería oír hablar de rock & roll. En las primeras maquetas figuraba una versión de un clásico del country, “Peace in the valley”, que llegaría a editarse años más tarde. Jerry vislumbró por donde iban los tiros y, como no estaba dispuesto a dejar pasar la oportunidad, volvió a la discográfica al cabo de un mes con lo que su director quería escuchar. Así, sin más dilación, grabó su primer single que incluía “Crazy arms” y “End of the road” consiguiendo una aceptación moderada.

“Gran bola de fuego”

Sólo un año más tarde llegaron sus primeros éxitos, “Whole lotta shakin’ goin’ on” que le convirtió en la estrella del boogie blanco, a raiz de su aparición en el programa televisivo de Steve Allen, y “Great balls of fire”, el tema que más le identifica, incluído en la banda sonora de la película “Jamboree” en la que él mismo participó.

Estos éxitos millonarios le convirtieron, de la noche a la mañana, en una superestrella que gustaba de  exhibirse en lujosos Cadillacs, despertando oleadas de admiración.

En 1958  volvería a situarse en las listas de éxitos, primero con “Breathless” y  después con “High school confidential”, título homónimo de su segunda película.

El hecho de que Lewis procediera de la misma discográfica que Elvis Presley, acentuó una falsa imagen de segundón que no hubiera tenido si ambos artistas fueran de escuderías diferentes o si hubieran aparecido al mismo tiempo, pero en el momento en que apareció “El Asesino” “el Rey” era ya mucho “rey” y su “Heartbreak hotel” coronaba la cima de las listas de éxitos americanas.

El malabarista del piano

Lewis fue el primer y más espectacular pianista que tuvo el rock & roll, se significó por su alocada manera de tocarlo. Desarrolló el estilo ”pumpin“ que consistía en que mientras la mano diestra ejecutaba “glissandos” interminables, la izquierda mantenía el ritmo de “boogie”. Cada interpretación era un despliegue de gestos grandilocuentes y violentos y un recital de posturas inverosímiles.  Cualquier parte del cuerpo servía para producir sonidos en el teclado: brazos, codos, puños, pies…incluso las manos. Parece como si desde el principio viera claro que, al no disponer de la presumible facilidad de movimientos que tenían sus compañeros con la guitarra, tenía que poner todo de su parte para luchar contra el estatismo del piano. Era un showman completo, dispuesto a todo por llamar la atención. Cantaba o vociferaba de pie apoyado sobre el piano que martilleaba incansablemente y que a veces acababa por romper ante la masa enfebrecida convirtiéndose, de este modo, en el primer músico que acababa con su herramienta. En cierta ocasión en que le hicieron actuar de telonero de Chuck Berry, llegó a prenderle fuego a su instrumento creyendo  que con ello reventaría la actuación de su colega. Todas estas brutalidades escénicas le valieron el apodo de “Wild man” (“Hombre salvaje”). Esta conducta un tanto abestiada tenía continuidad fuera del escenario, los hoteles sureños decidieron vetarle la entrada debido a su nefasta costumbre de romper cosas “para liberarse”.

Con él llegó el escándalo

Su matrimonio, en 1958, con una muchacha de trece años llamada Myra Gail Brown, le confirió una imagen de corruptor de menores y su actitud fue tachada de escandalosa. Para más inri, la chica era pariente suya (hija de su primo, que a su vez era el bajista del grupo) y al parecer Lewis no había conseguido aún el divorcio de su segunda esposa, lo que añadía más morbo al asunto.


Jerry Lee Lewis con su prima Myra, que fue su esposa con 13 años.

Sufrió entonces el boicot implacable de una parte del público, principalmente en Inglaterra donde se disponía a emprender una gira que se vio obligado a suspender cuando se hizo pública la noticia. Sin embargo esta anécdota personal hizo que su figura se hiciera muy popular, trascendiendo al ámbito musical en el que le costó volver a levantar cabeza. La verdad es que lo que hizo era una costumbre sureña bastante extendida, pero el público la interpretó fuera de su contexto tachándole sin piedad de inmoral y depravado. El propio Jerry se había casado por primera vez a los quince años y esta era ya su tercera experiencia matrimonial, a los dieciocho años lo había intentado de nuevo. El motivo real de tanto rechazo hay que buscarlo en el rock & roll que en sí mismo era visto, por el público mayoritario y conservador, como una degeneración para la juventud. Los avatares personales de Lewis fueron presentados como la prueba irrefutable de tal afirmación y al pobre le tocó pagar el pato. Así Jerry Lee Lewis fue lanzado a la cuneta justo cuando los pioneros del rock & roll, él incluido, estaban en su apogeo. Pero Lewis no era producto de un boom, era un artista total como demostró enseguida que le dejaron.

Vuelta a las raíces

En 1960 intervino en su tercera película, “Young and deadly”, que no logró sacarle de su ostracismo. Un año más tarde, lanzó uno de los temas más célebres de Ray Charles, “What’d I say”, y empezó a recuperar el éxito perdido.

Su carrera experimentó un cambio notable en 1963, año en el que fichó por el sello Smash (filial de la discográfica Mercury dedicada al country). Su vuelta a las raíces marcó una etapa menos agresiva, con álbumes como “Country songs”, “Return of rock”, “By request” o “Soul my way”. Sin embargo no empezaría a recoger los frutos de esa cosecha hasta finales de la década, apuntándose entonces grandes éxitos con temas como “Another time, another palce”, de 1967 ;  “What’s made Milwaukee famous (Has made a loser out of me)”, de 1968, y “She even woke me up to say goodbye”, en 1969.

En esta época se apuntó un nuevo tanto con su interpretación del personaje de Iago en la versión rock del Otello shakespeariano, que se llamó “Catch my soul” y se estrenó en el Music Center de Los Ángeles.

Decadencia y resistencia

Durante toda esa década y parte de la siguiente se cimentó una fama de hombre conflictivo. El uso y abuso de drogas y alcohol menguaron su salud y  su afición a las armas le metieron en algún buen lío. Todo esto mezclado hacía un cóctel explosivo que le llevó a montar tristes espectáculos, cuando no hilarantes. No le faltaron por ello actuaciones en locales de Las Vegas y en el circuito de música country. Grabó nuevos discos para Mercury con aciertos como “Chantilly Lace” y “Middle age crazy”.

Los  problemas de Lewis fueron también económicos cuando hacienda empezó a reclamarle dinero hasta que finalmente, en 1988, tendría que declararse en bancarrota.

Su vida se serenó algo en 1978 cuando firmó un nuevo contrato con la casa Elektra con la que editó interesantes álbumes, a pesar de que sus relaciones fueron tensas. Paralelamente, coincidiendo con la primera oleada de “revival”, sus viejos éxitos se reeditaron y la historia se encargó de otorgarle el lugar que merecía en el mundo del rock & roll. Pero él, a pesar de la nueva fama que la nostalgia se encargaba de reverdecer, en vez de aprovechar el filón siguió dedicándose a la música country consiguiendo grandes éxitos con “Rockin’ my life away”, “When two worlds collide” y “Who will the next fool be”.

En 1981 se temió seriamente por su vida cuando fue ingresado, por una afección hepática, para ser sometido a una importante operación. La intervención fue un éxito y al poco tiempo estaba nuevamente brincando en los escenarios, si bien tuvo que reducir su actividad, aunque no su ímpetu, y sus grabaciaones se espaciaron considerablemente.

Su personaje volvió a la actualidad en los años ochenta gracias a la película de Orion Pictures, “Great balls of fire”, dirigida por Jim McBride y protagonizada por Denis Quaid. El film, basado en su biografía, recogía el año y medio que Lewis estuvo casado con Myra.

En la actualidad Jerry Lee Lewis sigue apareciendo en el escenario con una asombrosa dignidad, su imagen no pretende ocultar el paso del tiempo ni la huella de los malos momentos vividos, pero aún le queda aliento para emular muy convincentemente al héroe que fue.

Un cúmulo de desgracias

 Su vida personal ha tenido en los últimos años momentos de gran dramatismo. Después de que en 1971 se divorciase de Myra, que se fue con el detective que había indagado en las repetidas infidelidades de Lewis, contrajo matrimonio con la ex-mujer de un policía que moriría ahogada en la piscina de su casa en 1982. Trágico final  tendría también su quinta esposa que murió por sobredosis de droga dos años después.

En la actualidad Jerry Lee Lewis reside en Nesbit, Mississippi, en compañía de su sexta esposa Kerrie McCarver, con la que contrajo matrimonio en 1984 cuando ella contaba veintidós años, y de su tercer hijo —tuvo otros dos que murieron, también de forma trágica— Jerry Lee Lewis III, nacido en 1987. Dedica la mayor parte de su tiempo a la vida hogareña aunque afirma que seguirá tocando rock & roll hasta que muera.

El vasallo que intentó arrebatar la corona al rey

La rivalidad entre Elvis Presley y Jerry Lee Lewis podemos considerarla una auténtica obsesión para el segundo. Así relata el poropio Lewis como conoció a Presley en los estudios de la Sun, en Memphis : “Estaba sentado al piano y no quiso levantarse para dejarme tocar, me dijo que iba a ser el rey del rock & roll y yo le contesté: yo también”

Presley basaba su estilo en la sugerencia, con movimientos de cadera no demasiado sutiles, ciertamente, pero sí insinuantes, en cambio Lewis iba directo al grano, hostigaba a la audiencia a entrar en trance, no les dejaba respirar un momento, todos los ojos debían seguirle a cada instante. Físicamente Lewis tenía menos sexy para las adolescentes, pero su planta de galán y su mechón rubio gustaba por igual a ellos que a ellas. A pesar de que Lewis afirma que por encima de su rivalidad profesional estaba su amistad personal, no tiene reparos en asegurar que él es el vencedor porque Elvis ya no está y por lo tanto es a él a quien le corresponde la corona que no cree heredada sino más bien le fue arrebatada durante un tiempo.

Esta lucha de titanes adquirió un tinte grotesco cuando Lewis fue acusado de apuntar con una pistola a la fachada de la casa de Elvis aunque, según la versión de Lewis, esta leyenda fue el producto de un mal entendido.

Antonio Subirana

Los espléndidos ochenta año de Barbra Streisand

Publicado el agosto 27, 2022

Esta año 2022 Barbra Streisand ha llegado a octogenaria. Para celebrar su cumpleaños recupero un perfil biográfico que escribí en 1995 para una enciclopedia de las grandes voces del siglo XX.

BARBRA  STREISAND

La razón de su increíble éxito no hay que achacarla sólo a su portentosa voz, a su personalísima imagen o al simple hecho de querer hacer las cosas bien. Barbra Streisand ha llevado hasta las últimas consecuencias su obsesión por el perfeccionismo, precisamente porque estaba bastante cerca de lo que podemos considerar perfección, un aspecto siempre relativo en todos los ámbitos de la vida pero aún más si cabe en los que hacen referencia al mundo artístico. A esto, añade su constante afán por explorar  territorios desconocidos y por coronar las cimas más altas en cualquier proyecto que se proponga. Todo sin dejar de ser ella misma, imponiendo su personalidad, empezando por desafiar a aquellos que le aconsejaban que retocara su imponente nariz.

Por el 80 cumpleaños de Barbra Streisand: The Greatest - Teknomers Noticias

Barbra Joan Streisand nació el 24 de abril de 1942, en Nueva York, concretamente en el barrio de Brooklyn, donde empezó a hacer sus pinitos como artista. Su ilusión era convertirse en actriz, cantar era sólo una afición que se le daba bien. Este orden de prioridades personales no ha cambiado con el paso del tiempo, a pesar de que sus triunfos en el campo de la música han sido superiores a sus logros en el cine. Fue a raíz de ganar un concurso para nuevos valores en un club de homosexuales que empezaron a surgirle contratos como cantante.

En poco tiempo logró introducirse en los musicales de Broadway y en 1961, por una casualidad, le llegó la hora de demostrar su talento en una obra de Harold Rome, “I can get it for you wholesale”, que tuvo el aplauso unánime de la crítica. Su primera grabación corresponde a la banda sonora del mencionado musical, al que siguió un nuevo álbum, también con temas de  Rome.

En 1962 la casa Columbia le grabó su primer disco en el que ella era ya el principal reclamo, “The Barbra Streisand album”, que se convertiría en un importante éxito de ventas y obtendría un “grammy” al mejor disco de 1963. Esta obra de debut incluía su primer éxito antológico, Happy days are here again, que le valió otro “Grammy”, a la mejor solista femenina.

Después de grabar un nuevo álbum y de presentarse en los mejores escenarios, en 1964 llegó otro musical de Broadway, “Funny girl”, que le consagró meteóricamente como una completísima y virtuosa artista,

funny girl
Con Omar Sharif en ‘Funny Girl’

recibiendo el aplauso generalizado del público y de la crítica. A esta obra corresponde el famosísimo People y Don’t rain on my parade, de Merrill y Styne. En 1967 protagonizó junto a Omar Shariff la versión cinematográfica de la obra, a la que se añadirían nuevas piezas a la banda sonora original como Second hand rose, de Clarke y Manley, y el eterno My man, de Yvain y Pollock. Tan afortunado como su debut discográfico fue su primera incursión en el cine ya que “Funny Girl” le supuso un “Oscar“ a la mejor actriz en 1968, compartido con Audrey Hepburn.

En 1969 llegó el segundo hito de su carrera con su interpretación cinematográfica del musical “Hello Dolly”.  A pesar del éxito obtenido con esta película, en sus siguientes trabajos para el cine quiso alejarse del esquema de actriz que canta, si bien en muchas ocasiones se ocupaba ella de la banda sonora, este es el caso de “Tal como éramos” (“The way we were”) (1973), donde compartió protagonismo con Robert Redford.

Las películas musicales más importantes de la década fueron “Funny lady”(1975) -secuela de “Funny girl”- y “Ha nacido una estrella” (“A star is born”) (1976). En esta última tenía como compañero al reconocido cantante country Kris Kristofferson y el tema central de la película, Evergreen, fue premiado con un Oscar; de esta forma Barbra Streisand veía reconocidas también sus habilidades como compositora ya que era coautora del tema junto a Paul Williams. Otros éxitos de los setenta serían baladas como My heart belongs to me, Songbird, Superman… junto a temas más rítmicos como Sweet inspiration o Stoney End, sin olvidar temas para películas como Prisionero del film “Ojos” (“Eyes of Laura Mars”).

A finales de los setenta Barbra Streisand encontró un buen filón grabando a dúo con importantes artistas. Abrió la tanda en 1978 con You don’t bring me flowers, en la que unía su voz a la de Neil Diamond, a esta colaboración siguió la que sería su primera incursión en la música “disco” –entonces en su mejor momento— con No more tears (Enough is enough), junto a la reina de las discotecas, Donna Summer. Sonado fue también su emparejamiento musical con Barry Gibb -uno de los Bee Gees- en el álbum “Guilty” en el que, además de la que daba a título al L.P., llegaron a ser número uno Woman in love y What kind of fool.

En los ochenta, la Streisand se propuso dar un paso de gigante en su carrera cinematográfica haciendo su primera incursión como directora en “Yentl” (1983), un film en el que ella misma llevaba el peso de la producción. Cuatro años más tarde protagonizó la película “Nuts”, de la que también compuso la partitura. En 1991 se atrevió nuevamente con la dirección en el film  “El príncipe de las mareas”, que obtuvo siete nominaciones al Oscar.

En los noventa volvió a retomar su carrera como cantante con álbumes como “Butterfly” y “Back to Broadway”, con el que se apuntó un nuevo número uno a su rutilante palmarés que incluye –además de los dos Oscar (a la mejor actriz y a la mejor compositora)— diez Globos de Oro y ocho Grammy, además del premio que concede la televisión (Emmy) y el del teatro (Tony). También demostró su sensibilidad hacia temas ecológicos, aprovechando incluso el interior de las carpetas de sus discos para advertir de los peligros que se derivan de una conducta irresponsable hacia nuestro planeta y proponer medidas para contrarrestar las agresiones de las que es objeto.

Antonio Subirana

Joséphine Baker entra en el Panteón de París

Publicado el diciembre 02, 2021

El pasado 30 de noviembre Joséphine Baker entró en el Panteón de la República Francesa. Con tal motivo recupero una pequeña biografía que escribí en 1995

IMG_20211202_010909_resized_20211202_011126836

images

JOSEPHINE BAKER

LA VENUS NEGRA

Fue la revolución del music hall en aquel París de los años veinte que bailaba al ritmo del charleston. Cautivó por igual al pueblo llano y a los intelectuales con su piel canela y con su falda de plátanos que dejaban al descubierto unas “piernas que muerden los ojos del espectador”, según escribió en un artículo el célebre poeta Josep Maria de Sagarra. Demostró que la elegancia no estaba reñida con la sensualidad y que el éxito y el fracaso eran dos caras de la misma moneda.

 

Precoz…por necesidad

 Joséphine Baker nació en Saint Louis, Missouri, el 3 de junio de 1906. Su madre, Carrie McDonald, era una mestiza de sangre india y negra, que se ganaba la vida como lavandera. Su padre, Eddie Carson, era un bohemio percusionista que tocaba en los barcos que navegaban por el Mississippi y en cualquier antro de mala reputación.

Cuando Joséphine aún no había cumplido los dos años, su padre abandonó el hogar ante la imposibilidad de sacar adelante a su familia. Las condiciones de vida eran difíciles y la pequeña Joséphine pronto se vio obligada a trabajar de sirvienta en una casa en la que fue sometida a todo tipo de humillaciones. Llegada la adolescencia, consiguió colocarse de camarera en un club de jazz donde empezó a demostrar su talento sobre las tablas. Con trece años contrajo su primer matrimonio con un chico seis años mayor que ella, Willie Wells, con el que apenas convivió unos meses.

Tras esta fracasada experiencia sentimental, decidió enrolarse en la “The Jones Family Band”, una pequeña banda de animación callejera que ofrecía unos espectáculos musicales con bastante humor grueso Siguiendo en esa línea pasó por otros grupos como The Dixie Steppers que le llevaron a actuar de una punta a otra del país, viajando en unas condiciones deplorables y sufriendo en sus propias carnes la constante discriminación racial. En uno de estos viajes conoció al que, en 1921, se convertiría en su segundo marido, William Howard Baker, de cuyo apellido tomó el nombre artístico. Su vida conyugal acabó cuando se le presentó la oportunidad de trabajar en Broadway  como integrante del coro de la comedia musical negra, “Shuffle along”, escrita por Noble Sissle y Eubie Blake. Sin embargo no empezaría a ser tomada en consideración hasta que intervino en el musical “Chocolate dandies”, de los mismos autores de “Shuffle along”. Ahí empezó a desarrollar su personalidad, introduciendo toques humorísticos en los números musicales. Aparecen ya entonces las señas de identidad que harían de ella un personaje mítico, como su característica forma de bizquear.  El color canela de su piel y la sensualidad de su contoneo, al ritmo frenético de una música tribal, hacían el resto.

 descarga

La seducción viaja a París

 A mediados de los años veinte se dio en París  una fuerte atracción por el exotismo. Esto se reflejaba en todos los campos artísticos y también tenía repercusión en el mundo del espectáculo que importaba artistas negros de los clubes norteamericanos. Así las cosas, Joséphine viajó a la ciudad del Sena en 1925 con la compañía de los “Blackbirds”. En aquel París de los “años locos”, ella era la firme candidata a convertirse en la reina del baile de moda, el “charleston”. En París pudo por fin moverse a sus anchas, ser negra no era ya un impedimento sino un pasaporte para el éxito cuya primera escala fue el “Théâtre des Champs Elysées donde la contrataron para trabajar en “La revue nègre”, de  André Daven y Ralph de Maré. Ahí la descubrió Paul Colin que era el encargado de pintar los decorados y que no dudó en pedirle que posara para el cartel publicitario que se convertiría en estampa mítica y que en su momento logró atraer al público en masa. El debut de Joséphine en París fue un éxito rotundo, el público ovacionó números como “Yes, sir, that’s my baby” y sobre todo el tribal “The dance of the savages”, en el que aparecía ligerísima de ropa. Los franceses vieron en el erotismo de la Baker grandes dosis de buen gusto, nadie podía sentirse ofendido por sus desnudeces, alejadas de toda vulgaridad. Quizá, como ya apuntó con agudeza un cronista de la época, su elegancia radicaba en la total ausencia de sofisticación.

Por una vez el pueblo llano y la élite de los intelectuales coincidían. Josephine, guiada por Paul Colin,  enseguida se hizo con una legión de selectos admiradores entre los que encontramos a  escritores como Jean Cocteau, André Gide, Georges Simenon y Paul Morand; y a pintores como Picasso, Henry Laurens y Domergue que la inmortalizó desnuda en un retrato que se hizo muy popular. Asimismo, las firmas de alta costura se inspiraron en sus formas y hacían todo lo posible para que la Baker luciera sus colecciones.

 

Una falda de plátanos

bb26b1236c002145a92c3673555803ee--josephine-baker-chaudCuando llegó el momento en que “La revue nègre” debía iniciar su gira europea, Joséphine decidió quedarse en París, ante la beneficiosa oferta que le hizo el Folies-Bergère, que vivíaimages (1) por entonces sus días de gloria con Maurice Chevalier y Mistinguette. En el citado local debutó con “La folie de jour”, un musical con espléndidas canciones de Irving Berlin. A ese espectáculo pertenece la célebre imagen de Joséphine saliendo de un huevo gigante y avanzando a gatas por las ramas de un árbol ataviada con una falda de plátanos. Ese atuendo sería ya indisociable de su personalidad, al igual que el sobrenombre por el que se la conocería a partir de entonces: “La Venus de ébano”. Su imagen era un reclamo comercial y aparecieron perfumes, bronceadores y otros potingues de belleza que utilizaban su nombre como reclamo.

Es en esta época cuando conoció a Giuseppe Abatino, una especie de play-boy siciliano que se las daba de aristócrata y  que se convertiría en su tercer marido. En los casi diez años que duró su matrimonio con Giusseppe, este se encargó de modelar a su esposa, enseñándole a comportarse en sociedad como una verdadera señora.  Con el asesoramiento de su marido abrió un local nocturno en el barrio de Pigalle,  “Chez Joséphine”,  que pronto se convirtió en el punto de encuentro de los intelectuales parisinos.  Ahí empezó a cultivar su faceta de cantante al margen del cabaret, con temas como “Pretty little baby”.

En 1927 rodó su primera película “La sirène des tropiques” y al año siguiente emprendió una gira mundial que le llevó a actuar en más de treinta países, dejando su estela de seducción en ciudades como Budapest, Amsterdam, Viena, Estocolmo, Oslo, Barcelona –donde recibió clases de flamenco— y Madrid. Una vez finalizado su periplo europeo marchó a Sudamérica donde tampoco encontró dificultades para conquistar al público latino.

“J’ai deux amours”

 En 1930 regresó a París donde firmó un contrato que le ligaba al Casino de París por trece meses. Allí fue donde estrenó su nuevo espectáculo, “Paris qui remue”, en el que se incluía la que sería su más célebre interretación : “J’ai deux amours”. El propio empresario del teatro,Henri Varna, escribió la letra en colaboración  con Géo Koger y  Vincent Scotto compuso la paritura. La letra de esa canción dice así “J’ai deux amours, mon pays et Paris” (“Tengo dos amores, mi país y París”). Tan al pie de la letra se tomó esa letra –valga la redundancia- que en 1937 decidió tomar la nacionalidad francesa. “j’ai deux amours” ha sido una pieza a la que han recurrido, como agradecimiento, cantantes que han sido bien acogidas en Francia  como Petula Clark o Liza Minnelli.  Scotto le escribió otros temas como “Haïti” o “La petite tonkinoise” y la Baker empezó a despuntar también como una intérprete de canciones grabando varios discos. Su producción se dividía entre las canciones francesas y las americanas. Entre las primeras cabe citar “J’attends votre retour”, “Dis-moi Josephine”, “Sans amour”, “Pardon si je t’importune”, “Sous le ciel d’Affrique”… y de las segundas “A message from the man in the moon”, “You’re driving me crazy” e “Easy to love”…

Entre el éxito y el fracaso

A los veinticinco años disfrutaba de una desahogada situación económica y enseguida se dio cuenta de que su dinero podría servir para satisfacer algo más que sus ansias de lujo. Hacía tiempo que deseaba tener un hijo pero la naturaleza iba frustrando esta necesidad y todos sus embarazos acababan en abortos. Ante esta carencia decidió dedicar su tiempo y su dinero a ayudar a niños huérfanos y enfermos. La beneficencia sería a partir de entonces una de sus prioridades.

En 1933, el contrato con el Casino de París tocó a su fin y la Baker decidió emprender una nueva gira que le llevó por Europa durante un año y medio durante la cual conoció la hostilidad del fascismo en ciudades como Viena, Budapest y Praga. A su regreso a París protagonizó una opereta de Offenbach, “La Créole”, en la que tuvo como compañero de escenario al actor y escritor Sacha Guitry. Casi al mismo tiempo rodó “Zouzou”, una película musical en la que tuvo como partenaire al actor y cantante Jean Gabin.

En 1936 volvió a Estados Unidos para interpretar “The zigfield follies”, una obra  con un reparto excepcional encabezado por Bob Hope y Fanny Brice. De los números cantados, como “I can’t get started”, se encargaron Ira Gershwin y Vernon Duke,  y las coreografías recayeron en George Balanchine. Sin embargo, a  pesar de los buenos mimbres con los que contaba la obra, la crítica respondió negativamente en el estreno neoyorquino, esperaban una Baker menos descafeinada. Este  fracaso coincidió con la muerte de su esposo. Ya de vuelta a París, donde se le esperaba para protagonizar un nuevo espectáculo en el “Folies”, un apuesto joven llamado Jean Lion vino a sumarse a su lista de matrimonios y también…de divorcios.

 

Heroína de la Resistencia

Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, Joséphine, que con anterioridad se había afiliado a la Liga Internacional contra el Racismo y el Antisemitismo, colaboró en causas humanitarias dentro y fuera del escenario.

Se convirtió entonces en una heroína de la Resistencia, colaborando con el servicio de inteligencia francés, a través de una red de información secreta que tuvo sus bases en varias ciudades del norte de África. Sabía cómo introducirse en los círculos diplomáticos y montaba increíbles estrategias para pasar información secreta, utilizando incluso partituras en las que escribía con tinta invisible.  Durante sus andanzas bélicas en el Norte de África, estuvo a punto de perder la vida a causa de un aborto. Fue un primer aviso, en 1944 volvió a rozar la muerte cuando la avioneta en que viajaba cayó al mar en las costas de Córcega. Sin perder la sangre fría esperó pacientemente, encima de una de las alas del aparato, a que la vinieran a rescatar. En 1944, cuando París fue liberado, la Baker regresó a la ciudad que le había encumbrado y fue recibida con toda clase de honores. El general de Gaulle premió sus esfuerzos otorgándole la Cruz de Guerra y  la Legión de honor.

Su “Villa del Mundo”

 descarga (1)Estos reconocimientos le empujaron a redoblar sus esfuerzos en favor de los más necesitados. En sus viajes a Estados Unidos pudo comprobar por ella misma la opresión a que estaba sometida la raza negra y se hizo una abanderada de la lucha contra la discriminación racial. A lo largo de su vida luchó por los derechos civiles de los negros y fue una de los rostros famosos que encabezó la Marcha sobre Washington de 1963

Una de las fórmulas de beneficencia que llevó a la práctica fue la adopción de niños de diversas nacionalidades. Cubría así su necesidad de ser madre y constituía a la vez un ejemplo de convivencia entre las diversas etnias. Como no quería que los niños crecieran sin un padre, decidió casarse -por cuarta y última vez- con el director de orquesta Jo Bouillon, con quien compartiría también el escenario.

Con la idea de dar un hogar espléndido a su  familia, compró una mansión del sigo XV, ubicada en la Dordogne y conocida como “Les Milandes”, con la  pretensión de convertirla en una productiva granja para el autoconsumo de su numerosa prole -hasta doce niños de distintas nacionalidades llegó a adoptar entre 1954 y 1965-. En 1956 decidió dedicarse por entero a su proyecto humanitario y, para despedirse de su público, ofreció unos recitales en el Olympia de París.  Joséphine estaba cada día más volcada en sus pequeños y esto fue restando  privacidad al matrimonio, que acabó por romperse.

 Trabajar por necesidad

Las dificultades económicas para sacar a flote a su “Villa del mundo”  eran cada vez más insuperables y en 1959  no le quedó más remedio que volver a la escena.  Su reaparición tuvo lugar en el Olympia, el mismo teatro que casi tres años antes le había visto despedirse. A partir de ese momento seguiría aferrada a las tablas, por pura necesidad.

A pesar del generoso donativo del rey Hassan II,  en 1969 las deudas de “Les Milandes” eran de tal cuantía que fue obligada, de malos modos, a desalojar su vivienda y recluirse en un pequeño apartamento de París. Fue entonces cuando la princesa Grace de Mónaco se compadeció de ella y, a través de la Cruz Roja que presidía,  le cedió una casa en Montecarlo para dar albergue a sus niños.

En 1974 fue la estrella invitada a la gala en beneficio de la cruz roja de Mónaco que presidía la princesa Grace. Tras someterse a una estricta dieta de adelgazamiento, emprendió su última gira que le llevó a actuar a algunos países europeos y sudafricanos y que culminó en marzo del año siguiente en el Bobino de París con un espectáculo llamado “Joséphine” en el que estuvo actuando hasta dos día antes de su muerte.  El fallecimiento se produjo el 12 de abril de 1975 a causa de una hemorragia cerebral. París respondió con fervor popular acudiendo en masa a sus exequias y el gobierno le dedicó los más altos honores funerarios. La princesa Grace se ocupó de que a su amiga no le faltara una última morada digna en el cementerio de Mónaco.

©Antonio Subirana

En el centenario de Georges Brassens

Publicado el octubre 29, 2021

Hoy, 29 de octubre de 2021, se cumplen cuarenta años de la muerte de Brassens y el pasado 22 se cumplieron los cien años de su nacimiento. Con tales motivos me sumo a los actos de homenaje al gran maestro de cantautores con una breve biografía que escribí para una enciclopedia editada en Portugal en 1995 y una interpretación a voz y guitarra de una de sus canciones que, ocasionalmente, incluyo en el repertorio de mis actuaciones

Toni Subirana canta Georges Brassens: “La première fille”

descarga (2)GEORGES  BRASSENS

 Es el más grande de los grandes en su dominio del idioma, los malabarismos  a los que somete la lengua de Molière –aunque en su caso sería más ajustado decir deimages (1) Rabelais— no son un fin en sí mismos pero convierten en piezas de indudable valor literario todas sus canciones; trufadas de argot. y a veces de palabras malsonantes,  escandalizaron en su momento a ese sector del público que, como bien decía en La mauvaise réputation (La mala reputación), no le gustaba que se siguiera otro camino que no fuera el suyo (el de ellos). Las melodías que acompañan sus versos han sido a menudo tachadas de rudimentarias pero es una idea totalmente superficial. Tras una aparente simplicidad se esconden melodías muy elaboradas que tendrían sentido por sí mismas y aunque el entramado literario sea sobresaliente la música que lo acompaña no lo desmerece en absoluto. Lo que ocurre es que sus canciones cuentan con muy poca instrumentación, su guitarra y un contrabajo (ocasionalmente una segunda guitarra en las grabaciones). Esta ausencia  orquestal no supone la carencia de arreglo instrumental, la guitarra de Brassens es precisa y se complementa a la perfección con el contrabajo. Su voz no es la de un cantante al estilo de un crooner pero es la mejor voz de sus canciones.

Geroges Brassens nació en Sète, el 22 de octubre de 1921. El talante diametralmente opuesto de sus progenitores será decisivo en su obra, muy crítica pero a la vez tolerante ya que podía contrastar en su propia familiadescarga (1) formas de ser y de pensar muy distintas. Su madre era italiana con todos los tópicos que eso supone, carácter extrovertido y gran devoción religiosa. En cambio su padre, albañil de profesión y de ascendencia nórdica, era más reservado y se mostraba más liberal en sus convicciones. La infancia de Georges transcurrió con normalidad, jugando por las calles de ese pueblo mediterráneo. A destacar que tuvo un buen profesor de literatura que le inculcó el interés por la poesía medieval, punto de partida en su manera de componer. Quizá ahí radica el secreto de que sus canciones posean una intemporalidad a prueba de bomba. Su primera influencia artística, reconocida por él mismo, es la de Charles Trenet como así lo atestiguan las primeras canciones que compuso a los diecisiete años. A esa edad abandonó los estudios y marchó a París poniendo tierra de por medio a un turbio suceso que había protagonizado en su pueblo (un robo organizado con una banda callejera). En París publicó por su cuenta un libro de  poemas que le reconciliaría con su pueblo natal.  En 1943 fue  reclutado por el Servicio de Trabajo Obligatorio Alemán y marchó a trabajar a una fábrica de coches en Basdorf en condiciones muy precarias. Aprovechando un permiso decidió no regresar y fue asilado en París en casa de una amiga, Jeanne Bonniec, a la que dedicó canciones como Jeanne y La cane de Jeanne, desplazando a su marido, el pintor Marcel Planche, al cual dedicó su canción más representativa, Chanson pour l’auvergnat, una visión de la amistad con tintes casi evangélicos. Juntos pusieron en marcha una publicación anarquista que prácticamente murió antes de nacer y trabajó como colaborador en otras de la misma cuerda que finalmente abandonó por discrepancias en el rigor literario que para él debían tener…puntilloso que era. También intentó provocar a la opinión pública, sin conseguirlo, con un libro escatológico utilizando el nombre de la prestigiosa editorial Gallimard. En medio de estas andanzas fue pergeñando algunas canciones que marcarían el estilo a seguir en el futuro (Le gorille) y tuvo una sórdida relación con una menor, Jossette, sobre la que ejerció una poderosa influencia, para bien –aprendió a escribir con mucho estilo y para mal pues tan al pie de la letra tomó las lecciones del maestro que acabó en un estado miserable.

 imagesDe 1948 a 1952 intentó en vano que sus canciones fueran aceptadas por algún intérprete, esta frustración laboral se vió algo mitigada por la estabilidad personal que le proporcionó una nueva compañía femenina, Joha Heyman, ella la dio la confianza en sí mismo para lanzarse a interpretar sus propios temas. Debutó en 1951 en una sala llamada Le lapin a Gilles, pero su fracaso fue tan estrepitoso que hasta el año siguiente no se le volvería a presentar otra oportunidad. Fue la cantante Patachou quien le dio cobijo en su cabaret de Montmartre donde hacía las veces de cantante y animadora. Ahí se presentó Brassens, nerviosísimo, el 7 de marzo de 1952. Al día siguiente los periódicos se hacían eco de la actuación de aquel cantante bigotudo y de  pelo largo –para la época— que apuntaba con ácida ironía a las miserias humanas, con unos textos interminables sostenidos por el sucinto acompañamiento de una guitarra e interpretados de una forma monótona que curiosamente no daba lugar a la dispersión del oyente.  Coronaba sus melopeas, sin saludar ni sonreír, agradeciendo al respetable sus aplausos con leves movimientos de cabeza pero sin inclinarse jamás. Y es que Brassens tenía la rara habilidad de cantar-recitar magistralmente sin un alarde vocal. Su matización era tan sutil que no se hacía notar pero conseguía lo más importante: mantener al público  sin perder el hilo de la historia que explicaba. Patachou tendría a partir de ese momento las canciones de Brassens en su repertorio Les amoureux des bancs publics, La chasse aux papillons… está, junto con Le gorille, serían las escogidas por el autor para su primer disco, auspiciado por el descubridor de talentos Jacques Canetti. De ahí pasaría los tres años siguientes a los escenarios más importantes de París (Villa d’Este, Bobino, Olympia, etc). Como les sucedía a todos los cantantes en ese momento, recibió propuestas cinematográficas pero las rechazó por no considerarlas coherentes con su postura de “anti-star”. Excepcionalmente aceptó una breve aparición en la película “Porte des lilas” de René Clair. En 1954 obtuvo el Grand prix du disque de l’Academie Charles Cross pero el premio más importante, por lo que suponía de reconsideración por parte de las instituciones hacia la canción popular, fue el Gran Premio de poesía que le otorgó la Academia francesa en 1967. Le propusieron entrar en la Academia pero el no quiso contradecir su espíritu  anticonformista y declinó la oferta.

A partir de 1963 empezó a sufrir cólicos nefríticos que se le presentaban inoportunamente cuando tenía que cumplir sus compromisos artísticos. En 1976 grabó su último disco. Quedaron muchas grabaciones inéditas, algunas realizadas en su propia casa junto a su fiel contrabajista Pierre Nicolas, que salieron al mercado en ediciones especiales después de que un cáncer pusiera fin a su vida, el 29 de octubre de 1981.

©Antonio Subirana

Toni Subirana canta a Georges Brassens: “La première fille”

En la muerte de Don Everly

Publicado el septiembre 01, 2021

El 20 de agosto de 2021 falleció Don Everly, en Nashville, a los 84 años. Transcribo aquí una líneas que dediqué a los Everly Brothers, hace ya bastantes años, en una colección de pop internacional y que reedité el 4 de enero de 2014 con motivo de la muerte de Phil, la otra mitad del dúo.

 

don-everly-instagram

 

images (1)LOS EVERLY BRORHERS

Los hermanos Don y Phil Everly, nacidos el 1 de febrero de 1937 en Kentucky y el 19 de enero de 1939 en Chicago, respectivamente, construyeron su estilo basándose en las raíces country & western que habían heredado de sus progenitores Ike y Margaret, cantantes de ese estilo en los años cuarenta. Tenían cierta popularidad y contaban con su propio programa en la radio. Fue allí donde sus vástagos dieron sus primeros pasos.

La primera oportunidad les llegaría de la mano del mítico guitarrista Chet Atkins que les abrió las puertas de la casa Columbia, para la que grabaron su primer disco que contenía The sun keeps shining y Keep a lovin’ me. Pasó bastante desapercibido pero fue suficiente para interesar a Wesley Rose, de la editora Acuff Rose Music, que les hizo firmar un nuevo contrato.

Su imagen, sin caer en la cursiliría, era de las más cuidadas de la época; sus trajes e incluso sus guitarras, las Gibson Jumbo, les daban un sello inconfundible, eran un ejemplo de buen gusto en sintonía con las trabajadas melodías y los preciosistas arreglos vocales.

Ellos vinieron a llenar el hueco que había en el rock & roll para las baladas que, además de poderse bailar acarameladamente, permitían degustarse en más de una audición.

En 1957, con el impulso de Wesley Rose, lograron sus primeros éxitos: Bye,bye,love y Wake up little Susie,compuestas por el tándem Felice Bryant y Boudleaux Bryant, que llegaron enseguida al segundo y primer puesto respectivamente de las listas americanas.

También en Inglaterra lograrían colocarse en los primeros puestos de las listas y esto les indujo a realizar su primera gira por ese país.

Al año siguiente con All I have to do is dream consiguieron el doble número uno en Inglaterra y Estados Unidos simultáneamente. La década se cerraría con temas como Bird dog, Devoted to you, Problems, Take a message to Mary, Poor Jenny (todas ellas de Felice y Boudleaux Bryant); (Til)I Kissed you (con el coro de los Crickets), o el tema de Roy Orbison, Claudette.

Los años sesenta empezarían con Let it be me, la célebre composición de Gilbert Bécaud y Pierre Delanoe cuyo título original era Je t’appartiens, pero que ellos reconvirtieron hasta el punto de que su versión se considera más genuina que la de su propio autor.

En 1961 tendrían que cumplir sus compromisos con el ejército, en la marina, y al igual que le ocurrió a Elvis Presley tuvieron que abandonar su carrera en un momento álgido, aunque sólo durante seis meses. No obstante su vida personal entró en una mala racha, Don  se hizo adicto a las drogas, arruinando su salud hasta el punto de que su hermano tuvo que presentarse a veces en solitario.

Cuando regresaron a la escena, el beat había irrumpido con fuerza y quedaron en un segundo plano del que saldrían en 1965 favorecidos por el éxito en el Reino Unido  de The price of love.

En Inglaterra los hermanos Everly gozaron desde el principio de un gran predicamento, su popularidad llegó a ser superior a la de su país de origen, con canciones como Cathy’s clown, When will be love, Lucille,So sad,16296539581 Walk right back, Temtation o  la mencionada The price of love. Hasta treinta temas colocaron en las listas de éxitos, cuatro más que en Estados Unidos.

imagesSu armonía en el aspecto vocal no iba pareja a su relación personal, sus caracteres contrapuestos no se complementaban como sus voces y en 1973 decidieron separarse y emprender cada uno su camino. Aunque por separado el resultado artístico fue óptimo ,no puede decirse lo mismo de su reconocimiento por parte del público que no estuvo muy pendiente de ellos hasta pasados diez años en que Phil grabó, con Cliff Richard,el tema She means nothing to me que relanzó su carrera en el Reino Unido.

En 1983 el éxito Phil Everly-Clif Richard y la moda del revival favoreció el reencuentro de los dos hermanos que limaron asperezas y se reunieron en una actuación excepcional en el Royal Albert Hall londinense que les llevaría, dos años más tarde, a emprender una extensa gira en loor de multitudes al tiempo que editaban un doble álbum de antología The Everly brothers reunion concert.

Tanta o más importancia que su carrera musical, tiene la herencia que han dejado a notables grupos que les sucedieron: Los Beatles, losBeach boys, The Mama’s  & the Papa’s, Los Hollies, Eagles…Pero su huella donde se hace más ostensible es en Simon & Garfunkel y en España en el Dúo Dinámico, en lo que a renovación se refiere, y a Juan y Junior en lo que atañe al montaje vocal de las canciones donde la réplica es del todo evidente.

©Antonio Subirana

“Como ellos dos”, nuevo lanzamiento de Toni Subirana

Publicado el mayo 13, 2021

El próximo 21 de mayo Toni Subirana lanzará su nuevo single, Como ellos dos

Portada Como ellos dos

 

Con la primavera llegan las bodas y, por consiguiente, también muchas parejas celebran en estos meses su aniversario. Toni Subirana nos cuenta la historia de un amor que llega a los cincuenta años de vida en común y para celebrar estas bodas de oro nos canta, a ritmo de vals, las alegrías y sinsabores de tan larga unión. Para la ocasión ha contado con el acompañamiento de Conrad Setó, un músico sensible y virtuoso que con su acordeón aporta al tema un toque de vals musette que invita a bailar dando vueltas y vueltas alrededor de toda una vida de amor.

Ver Videoclip en YouTube

Escuchar en Spotify

Juan Mena graba una canción de Toni Subirana

Publicado el abril 25, 2021

El próximo 30 de abril, Juan Mena lanza su nuevo single Hay otra parte de mí, una composición de Toni Subirana

 

Portada

 

Hay otra parte de mí es el título del nuevo single de Juan Mena, un tema del cantautor Toni Subirana. Recordemos que en su anterior producción discográfica de hace poco más un año el cantante y saxofonista ya grabó una versión “abolerada” del tema de Subirana Ir de duro no me va. El artista continúa la nueva línea iniciada tras su exitoso paso por el programa “La voz senior” y vuelve aIMG-20191016-WA0046 copia apostar por este autor que poco a poco le está confeccionando un repertorio a medida. Es el caso de esta nueva canción que Juan Mena interpreta desde el sentimiento profundo, identificándose con el personaje de la historia, un artista que vive por y para su profesión y que en esta elaborada letra nos desvela la parte que queda en la sombra, esa zona íntima no exenta de sinsabores. Juan Mena, un músico bregado en multitud de escenarios de salas de fiesta y buen conocedor de la trastienda del oficio, hace suyo el tema como pocos podrían hacerlo.

Videoclip “Hay otra parte de mí”

Escucha en Spotify

Tanto Juan Mena como Toni Subirana, que además de autor ha ejercido de productor musical, se han vuelto a poner en las buenas manos del maestro Josep Mas “Kitflus” que se ha ocupado de los arreglos y la dirección musical imprimiendo al tema ese toque rítmico latino que define el estilo de Juan Mena en el que no pueden faltar sus pinceladas de saxo que son marca de la casa.

Juan Mena con Kitflus (director musical y arreglista) y Toni Subirana (autor del tema y productor musical) y Toni Subirana (autor y compositor del tema)

Juan Mena con Kitflus (director musical y arreglista) y Toni Subirana (autor y compositor del tema

Equipo de rodajevideoclip: De izq. a dcha.  Gonzalo Alonso (realización), Alberto Álvarez (cámara), Juan Mena, Toni Subirana (guionista y autor del tema) y Toni Rovira que cedió gentilmente el plató de su programa.
Equipo de rodaje videoclip: De izq. a dcha. Gonzalo Alonso (realización), Alberto Álvarez (cámara), Juan Mena, Toni Subirana (guionista y autor del tema) y Toni Rovira que cedió gentilmente el plató de su programa.

 

Muy pronto en todas las plataformas el single y el videoclip que ha sido rodado en un escenario y un camerino que a nuestro intérprete le son muy familiares. Mientras llega ese momento puedes ver aquí la anterior colaboración de Juan Mena y Toni Subirana.

 

 

 

 

 

 

 

 

Juan Mena “Ir de duro no me va”

GRIS_0005BIOGRAFÍA JUAN MENA

Juan José Mena González, conocido artísticamente como Juan Mena, nació en 1945 en Adra, localidad de la costa almeriense a la que siempre ha estado muy unido, a pesar de que su vida personal y profesional se ha desarrollado en Cataluña donde ha echado raíces.

En su tierra natal inició sus estudios musicales. Con sólo once años se integró en la banda municipal tocando el (clarinete. Dos años más tarde le reclamó la Orquesta Tropical, una formación local muy apreciada en la comarca que actuaba los fines de semana veraniegos en el hotel Abdera de la población.

En aquella época el joven músico ya cautivaba al público de su pueblo y alrededores con el sonido de su saxo alto y eran muy aplaudidas sus interpretaciones de pasodobles como En “er” mundo y Canto a Adra. Esta última, compuesta por Álvarez de Sotomayor y José Castro, es su interpretación más emblemática, tanto es así que ha grabado como intérprete tres versiones de este tema, muy querido por sus paisanos.

En 1964, tras un viaje a Barcelona, volvió a Almería con ideas nuevas, y formó un grupo que tomó prestado algo del espíritu diabólico de los Rolling Stones, Los Stukas. Actuaban por las fiestas de la zona y no les faltaba trabajo que Juan combinaba con sus estudios de maestría industrial. Una vez finalizados, marchó a Torremolinos donde vivió intensamente la eclosión de la música soul. La discográfica RCA se fijó en el grupo para grabar los temas de la película Amor a la española y les obligó a cambiar el nombre y así Los Stukas(foto3bis)  se convirtieron en Los Flames. En la capital, Juan inició verdaderamente su andadura profesional como saxofonista y cantante dejando su impronta en varios grupos musicales como Los Continentales. Con este grupo abandonó definitivamente la guitarra y se centró en el saxo tenor, al mismo tiempo que empezaba a tomar clases de flauta travesera. En febrero de 1967 el grupo se presentó al festival de conjuntos de León obteniendo el primer premio con el tema Déjala dormir, un triunfo se tradujo en contratos en las salas más rutilantes de España.

Poco pudo saborear las mieles del triunfo, el servicio militar le apartó de aquella vorágine. Le tocó en Madrid y aún tuvo suerte de compaginar sus deberes con la patria con sus actuaciones con la orquesta de Jani Alex hasta que, a mediados de 1968, la banda marchó a México y él tuvo que quedarse en el cuartel. Fue entonces cuando se incorporó a Los Bricks (después Blue-Apple), un conjunto especializado en música de soul, en el que brillaron las voces solista de Teddy Rockford y Pedro Ruy Blas. Tocaban en JJ de Madrid.

 Aquel año acabaría tocando con Los Bricks y los Pop Tops con los que realizó galas en Madrid, Mallorca, Ibiza y Londres. A la capital británica volvería al año siguiente como director de la Orquesta de Paul King que también se prodigó en Mallorca. Inaguraron Barbarella.En la la citada formación figuraba de go-gó una bella muchacha inglesa, llamada Diane que acabo convirtiéndose en su esposa en 1970 y que le daría dos hijas, Bianca y Sabina. Al principio vivieron en Londres, tocaba el clarinete en los clubs de swing y con el grupo The One, de Alan Marshal, especializado en temas de blues. El clima lluvioso no convenció al mediterráneo y regresaron a España.

En plena expansión del soul su saxo era muy demandado por grupos de color como Eddie Lee Mattison con el que tocó durante varias temporadas a principios de los setenta. “Con Eddie pude sentir y vivir el Soul, la interpretación del soul no es banal, es una música que te atrapa y sólo muy pocos saben expresarla, hay que sentirla, vivirla, si no es así más vale dedicarse a otra clase de música”, asevera nuestro protagonista.

En 1970 se establece en Barcelona. En la capital catalana colaboró con grupos de rock progresivo, como Màquina!;acompañó a artistas populares, como La Trinca; y se integró en varias orquestas como la de Frank DubéJUANMENA_roja (59) (el hombre que le dio el empujón para que se lanzara a cantar) en la que tocó hasta noviembre de 1975 cuando su titular decidió emprender su camino en solitario. Fue entonces cuando Mena tomó las riendas de la orquesta de Dubé que rebautizó como “Manteca”, con la que actuó en Oviedo, Barcelona e Ibiza. Durante tres veranos, del 74 al 77, amenizó las veladas de Sa Tanca el popular night Club de San Antoni en el que recalaban los artistas más populares del momento. A principios de 1978 pasó unos meses en Canarias amenizando las veladas del Hotel Dunamar de la Playa del Inglés.

A su vuelta a Barcelona tomó contacto con músicos sudamericanos y marchó a Salou donde actuó en el Club Tiburón con el cantante argentino Bravo Molina. Ahí estuvo tocando jazz y bossa nova y conoció al trompetista Vicente Serrano un gran músico, ya fallecido, que había tenido grupo propio en los años sesenta y que por entonces era trompeta titular de la Gran Orquesta del Liceo. Juan siempre le ha agradecido a Vicente sus enseñanzas y la confianza en sí mismo que le dio para lanzarse a probar suerte en otros ámbitos de la música, buscando nuevos incentivos, algo que nuestro biografiado cree indispensable para no tocar mecánicamente, una trampa fácil en la que pueden caer los músicos que como él han tenido que tocar a diario para ganarse la vida.

Por entonces empezó a acompañar a la cantante Teresa Guerra que propició la creación de un excelente conjunto formado por Vicente Serrano (trompeta, trombón y voz), Juan Mena (saxos, flauta ,congas y voz), Antonio Carvajal (bajo), Ramón Morales (piano) y José Comas (bateríay voz), los dos últimos ya fallecidos. Con esta engrasada formación vivió noches de gloria en Las Vegas, la lujosa sala de la calle Aribau de Barcelona donde tuvo la oportunidad de acompañar a otros cantantes tan renombrados como Betty Misiego, Los Rivero, Moncho, Conchita Bautista, Carmen Flores, los Tres Sudamericanos y a muchos de los históricos, en el último tramo de sus carreras, como Lorenzo González, Jorge Sepúlveda, Juanito Segarra, Bonet de San Pedro, Ramón Calduch, Rudy Ventura, José Guardiola…incluso a Antonio Machín por el que Mena siente una admiración reverencial.

No contento con su dominio del saxo en el ámbito de la música pop, quiso adentrarse en el ámbito de la música clásica y se matriculó en el Conservatorio del Liceo obteniendo, en 1985, el título de profesor de saxofón.

En 1982 dejó su residencia en Salou y se instaló definitivamente a Barcelona donde se encontró en su salsa, nunca mejor dicho porque despuntó sobre todo por su dominio de los ritmos latinos. Tras su etapa en la ya citada sala Las Vegas fundó la Orquesta Metropol, con Vicente Serrano, de la que se convertiría en director en la primavera de 1983 y que inauguró la barcelonesa sala Gran Vía.  Hasta principios de los noventa lideró esta orquesta con la que tocó en las mejores salas de Barcelona como Camoadonde se forjó su fuerte personalidad y en la que poco a poco fue ganándose la fidelidad de un público que nunca ha dejado de seguir sus pasos. Músico inquieto, a pesar de la estabilidad económica que le proporcionaba su contrato con la sala, iba renovando los arreglos del repertorio y hacía sus pinitos en otros ámbitos, así en julio de 1984 realizó los arreglos y colaboró como instrumentista de la primera maqueta que el cantautor Toni Subirana grabó con acompañamiento instrumental y que dos años después presentaría a Hispavox, compañía con la que el joven cantante firmaría su primer contrato discográfico. Ambos ya se conocían de muchos años antes cuando Juan trabajaba de marinero con el abuelo del cantautor, el doctor Subirana, prestigioso neurólogo internacional, ayudándole con una barca de paseo, en los meses de verano en que el saxofonista compaginaba su trabajo de músico con su afición al mar.

Luego vendrían otras salas como Rialto, Marabú…en 1987 retornó a Las Vegas donde acompañó a todos los rumberos: Parrita, Tonino, Chipen, El Junco, Bambino…y un año después a Camoacon un conjunto de ocho componentes.

A principios de los noventa se produjo un nuevo hito en su carrera al ser nombrado director musical de la nueva formación de la mítica Orquesta Pérez Prado, en la que confluyeron músicos de Barcelona y Miami, y con la que hizo galas exitosas por toda España. Por otra parte, su cuartel general lo tuvo entonces en la sala Stardust del Paralelo con la orquesta que formó con el guitarrista Tony Palacín. Al poco tiempo pasó a la Sala Blackcelona donde no le quedó más remedio que adaptarse a la juventud que llenaba las noches de los fines de semana.  Un nuevo público que no estaba por sutilezas soul y que Juan Mena supo meterse en ell bolsillo. A mediados de esa década formó un nuevo grupo con Enrique Millán (ex de Santa Barbara) y su hija Bianca, como cantante. Esta aventura duró hasta que se puso al frente de la Orquesta Gran Palace, de once componentes, que residirían en la sala Tango y Época de Barcelona hasta los albores del nuevo siglo. Es en esta etapa cuando Juan Mena empezó a apostar más fuerte que nunca por su faceta de cantante cultivando el repertorio bolerístico, siendo sus interpretaciones tan aplaudidas como la de los famosos cantantes invitados que por entonces pasaban por la mencionadas salas beneficiándose del eficiente acompañamiento de la orquesta: Rudy Ventura, Ramón Calduch, Lorenzo Gonzalez,…

2001 a 2005 su orquesta actuó casi diariamente en sala Epoca. De 2005 a 2010 en sala Nueva Epoca.En 2008 formó el conjunto Passiones con el guitarrista Tony Palacín y las cantantes Ivana y Yadira con los que grabó un disco que vino a sumarse a otros de corte temático como Juan Mena y su orquesta (Edivox, 1995), Pasion de sax (Edivox, 1997), Gold boleros (Transdisc Music, 1999), Salsa, Merengue, Cumbia (Mediterráneo Music, 2000) y Pasión (Passiones),( 2008).

©Antonio Subirana

XX aniversario de la muerte de Carlos Cano

Publicado el enero 14, 2021

En 2020 se ha conmemorado el XX aniversario de la muerte de Carlos Cano. Con este motivo recupero un perfil biográfico que publiqué poco después de su muerte en una colección de pop español

descarga (8)

CARLOS CANO

Nombre auténtico: José Carlos Cano Fernández

Lugar y fecha de nacimiento: Granada, 28 de enero de 1946 Lugar y fecha de fallecimiento: Granada, 19 de diciembre de 2000

Año de debut: 1968

Álbumes grabados: 19

Mayor éxito: “María, la portuguesa”

Discográficas: Movieplay (Fonomusic), Ariola, CBS, Dalur Discos.

Su admirada Concha Piquer dijo de él en cierta ocasión: “Hay que esplicarle a ese muchacho que no se canta sólo con el corazón, también hay que hacerlo con la cabeza”. Esta frase que escondía una crítica –muy bien encajada, por cierto, por el propio artista— tiene una poética lectura tras la muerte de este artista que puso la misma intensidad en su obra que en su vida.n 2020

descarga (6)Carlos Cano tuvo una infancia y una adolescencia dificil, marcada por la guerra. Su abuelo fue fusilado “por rojo”, según recordaba el propio artista. Fue el mayor de una familia de tres hermanos que se criaron con su abuela y su madre, sin la presencia del padre. Su madre fue la persona que más le influyó en su fomación, era una mujer cultivada, algo poco común en la Granada de aquellos años donde las mujeres apenas tenían acceso a los estudios.  La guitarra se hizo entonces una inseparable compañera, “me calmó el monstruo que llevaba dentro” declararía años después. Aquel primer instrumento era de un vecino que, curiosamente, no le inició tocando ninguna tonadilla popular sino el éxito de Los Shadows, “Apache”. En su juventud, Carlos Cano conoció en sus propias carnes el problema de la emigración, realizando los más diversos oficios en los meses de verano en Suiza y Alemania. Luego trabajó como peón de albañil en Barcelona al tiempo que estudiaba electrónica en la Escuela Industrial. En la Ciudad Condal su conciencia política fue tomando forma. Sus primeros pasos en movimientos culturales tuvieron lugar en “Poesía 70”, un colectivo que proponía remover las conciencias, exponiendo una nueva visión de Andalucía, alejada del tópico. Tenían sus canales de expresión a través de una revista –de corta vida- y de un programa radiofónico que se emitía en Radio Popular de Granada y de Sevilla. La primera vez que Carlos Cano subió a un escenario fue en la Casa de América, en 1968, de aquella actuación el cantante solía recordar lo mal que lo pasó de esta forma tan gráfica: “Sentía que mi guitarra daba saltos, entre mis rodillas”. No volvería a repetir la experiencia de enfrentarse a un auditorio hasta el año siguiente, fue durante un acto celebrado en la Facultad de Medicina de Granada con sus compañeros de “Poesía 70” con motivo de la presentación del Manifiesto “Canción del Sur”. El debut semiprofesional de Carlos Cano tuvo lugar en 1972 dentro de unos actos organizados en París por la UNESCO en homenaje a Federico García Lorca. A raíz de aquello grabó tres programas de radio en France Cultural junto a Catherine Sauvage y Lluís Llach. Con el citado cantautor ampurdanés estableció una cierta amistad motivada por la admiración que sentía por su música, aunque el único cantautor del que Cano admitía tener alguna influencia era Paco Ibáñez.

Su primer trabajo discográfico no aparecería hasta el cabo de cuatro años. Su título era “A duras penas” y en él se daba a conocer un cantautor que ponía su obra al servicio del nacionalismo andaluz y en el que cargabaimages (5) contra la “España de charanga y pandereta” que durante años se había vendido de su pueblo. De ese disco destaca especialmente “Verde, blanca y verde”, una reivindicación de las señas de identidad, representadas en la bandera andaluza. Siguiendo la misma tónica, en 1976 editó “A la luz de los cantares”, un trabajo que hizo que su música empezara a llegar a un público mayoritario, sobre todo gracias al tema “La murga de los currelantes”, una canción irónica y festiva que está estrechamente vinculada al momento de cambio político que experimentaba entonces España. En 1978 se produjo un hito en su carrera con la salida al mercado de “Crónicas granadinas”, un ambicioso proyecto en el que el cantante buceaba en las raíces árabes de Andalucía. El disco tuvo una sorprendente repercusión en algunos países del mundo árabe tras la caída del Sha de Persia; cuentan que el abogado Rojas Marcos y un político del Partido Andalucista  llevaron como ofrenda a Jomeini un ejemplar de aquella obra y quedó tan impresionado que mandó a las emisoras de Teherán que lo difundieran.

Con la llegada de los ochenta Carlos Cano nos mostró su vertiente más intimista con el disco titulado “De la luna y el sol” donde se proponía demostrar que con canciones de amor también es posible luchar por las ideas. Su andalucismo volvió a ser protagonista en su trabajo de 1981 “El gallo de Morón” donde empezó a incorporar a su música elementos de otras culturas como la música del Caribe, presente en “La rumba del pai-pai”. Se anticipaba así al llamado mestizaje al que con el tiempo dedicaría un álbum monográfico, “Mestizo” (1992). Como consecuencia de su decepción ante la situación política andaluza, el cantautor alumbró en 1983 su trabajo “Si estuvieran abiertas todas las puertas” en el que volvía a aparcar la temática andalucista y ponía sobre el tapete problemáticas de otros países como la de las Madres de la Plaza de Mayo argentina a quienes dedicó su “Tango de las madres locas”. Ese mismo año realizó una gira por Marruecos que aumentó su conexión con el mundo árabe.

images (7)La segunda mitad de los ochenta estuvo marcada por la inmensa labor que dedicó el cantautor a recuperar la copla andaluza y a darle el lugar que se merecía, tras el papel folclórico que le había reservado la dictadura. Con álbumes como “Cuaderno de coplas”, “Quédate con la copla”, o “Ritmo de vida” se propuso devolver al pueblo lo que era del pueblo. Grabó sus primeras versiones de canciones –“no es canción se llama copla”, proclamaba- de temas inmortales como “Ay, Maricruz”, “Falsa monea” o “La bien pagá” a las que masculinizó, despojándolas de la bata de cola y vistiéndolas con una instrumentación sobria, siguiendo el camino que Miguel de Molina había empezado a trazar antes de que su carrera en España fuera truncada de mala manera. Sin embargo, sus mayores éxitos los obtuvo con dos composiciones inéditas: “Habaneras de Cádiz” y “María la portuguesa”. En la primera trazaba un paralelismo entre Cádiz y la Habana partiendo de unas chispeantes declaraciones de Lola Flores: “La Habana es Cádiz con más negritos…”. En “María la portuguesa” -dedicada a Amalia Rodrigues- hacía referencia a un trágico suceso que afectó a unos contrabandistas en la frontera de Ayamonte, con el trasfondo de una historia de amor.

Su cruzada por darle a la copla la dignidad que merecía no le impidió hacer trabajos más personales como “A través del olvido” que sin embargo no obtuvieron la misma repercusión.

Como resumen de esta fecunda etapa, en 1990 apareció un doble álbum en directo grabado en el Teatro del Generalife. La experiencia de grabar en vivo la repetiría cuatro años después en un disco titulado “Algo especial”, pero antes apareció “Forma de ser” que fue el primer disco que produjo él mismo con su propio sello y en el que, entre otras, encontramos una canción de homenaje a Rigoberta Menchú y otra curiosa composición dedicada a su colega Jaume Sisa que por entonces ejercía de bolerista accidental.

En mayo de 1995 una gravísima enfermedad del corazón le puso al borde de la muerte pero, tras ser intervenido en Nueva York, logró recuperarse y volvió a la actividad profesional. Laimages (3) dura experiencia fue recogida en el tema “Habaneras de Nueva York”, incluido en el álbum “El color de la vida” que dio título también al libro que escribió el propio artista. Tanto en la obra literaria como en la musical, retrataba sus impresiones del difícil trance por el que había pasado. 1998 fue el año en el que se conmemoró el centenario del nacimiento de Lorca, a cuya poesía el cantautor siempre se había sentido ligado, y contribuyó a la efeméride con un elaborado proyecto, “El diván del Tamarit”, basado en el homónimo libro de poemas del autor de Fuentevaqueros. La obra se abría a diferentes estilos de música e incluso de intérpretes ya que algunos compañeros de profesión como Javier Krahe, Marina Rossell o Luis Pastor accedieron a colaborar en aquella grabación que contó con arreglos del avanzado músico cubano Leo Brouwer. Aquel mismo año tuvo el honor de que la UNESCO le eligiera “Artista por la paz”.

Antes de terminar el siglo, Carlo Cano editó “La Copla, memoria sentimental”, donde daba nuevos bríos a algunas de las piezas del género por las que sentía más apego.  Su última grabación fue un disco titulado “Así cantan los niños de Cuba” que contó con el apadrinamiento de Compay Segundo. Ambos prestaban así su arte a casi una veintena de niños y niñas del coro Solfa de la Schola Cantourum Coralina, verdaderos protagonistas de este trabajo cuyos beneficios fueron destinados a la ONG “Proyecto Mundo”. Carlos Cano se disponía a promocionar esta obra cuando se le produjo una nueva rotura de aorta. La vida no le dio una segunda oportunidad y el 19 de diciembre murió en el hospital Clínico de Granada. Con su muerte se iba el gran revitalizador de la copla, el hombre que mostró a las nuevas generaciones el valor de la música andaluza (no flamenco) –sin su labor previa discos como “Tatuaje” difícilmente hubieran llegado a imaginarse-, el artista que siempre cantó con el corazón.

  ©Antonio Subirana

DISCOGRAFÍA

 

A duras penas“A duras penas” (1976)

(Movieplay)

Disco de marcado tono andalucista que alcanza su punto álgido en el tema “Verde, blanca y verde”, donde reivindica la bandera de su tierra y en el que alude a la convención andalucista de Ronda, de 1918. Otros canciones hablan de la emigración, como “El salustiano” o “Viva la grasia”, donde, de paso, arremete contra el folclorismo. Como anécdota cabe citar la colaboración de Enrique Morente en el tema “Anochece”.

 

 

 

 

Cuaderno de coplas“Cuaderno de coplas” (1985)

(Ariola)

Fue la primera apuesta decidida del artista por reivindicar la copla andaluza aunque todos los temas fueran inéditos. Además de las famosísimas “Habaneras de Cadiz”, compuestas con Antonio Burgos, encontramos homenajes a personajes singulares como el letrista Rafael de Léon, el cantaor-cómico Emilio el Moro, el pintor marginal Ocaña o el hispanista Gerald Brenan.

 

 

 

 

Quédate con la copla“Quédate con la copla” (1987)

(CBS)

Da un paso más en su lucha por darle a la copla el lugar que se merece -“no es canción se llama copla”, sentencia en “Proclamación de la copla”-, atreviéndose incluso a hacer su propia versión de algunos números inmortales del género como “Falsa monea” o “Ay, maricruz”. Abre el álbum “María la portuguesa”, homenaje la cantante de fados Amalia Rodrigues que quedó como el tema más recordado del repertorio del cantautor.

 

 

 

 

descarga (9)“El color de la vida”

(Dalur Discos, 1996)

Disco que significó su retorno a la escena musical tras la enfermedad del corazón que puso en peligro su vida y de la que afirmaba haber salido gracias al calor de la gente. “Habaneras de Nueva York” es el tema donde cuenta con un saludable tono de humor negro los avatares de su enfermedad que se le antojaban “de tebeo”. Destaca también la canción que dedicó a au amiga María Dolores Pradera, con la que compartió una gira en 1997.

 

 

 

 

Otros discos:

“A la luz de los cantares” (Movieplay, 1976), “Crónicas granadinas” (Movieplay, 1978), “De la luna y el sol” (Fonomusic, 1980), “El gallo de Morón” (Fonomusic, 1981), “Si estuvieran abiertas todas las puertas” (Fonomusic, 1983), “A través del olvido” (Ariola, 1986), “Luna de abril” (CBS, 1988), “Ritmo de vida” (CBS, 1989), “En directo” (CBS, 1990), “Mestizo” (CBS/Sony, 1992), “Forma de ser” (Dalur Discos, 1994), “Algo especial” (Dalur Discos, 1995), “Diván del Tamarit” (Dalur Discos, 1998), “La copla, memoria sentimental” (Dalur Discos, 1999), “Así cantan los niños de Cuba” (Dalur Discos, 2000).

 

Los ochenta años de Joan Baez

Publicado el enero 13, 2021

Joan Baez llega a unos esplendorosos 80 años y me sumo a las felicitaciones con un texto biográfico que publiqué en 1995 para una colección de grandes voces de la música popular

images

JOAN BAEZ

descarga (4)

Por una parte estaba su voz, una voz nítida con tesitura de soprano que llamaba poderosamente la atención.

Por otra estaba lo que representaba, la lucha por la paz y por la igualdad social y la defensa de los pueblos oprimidos

Joan Baez nació el 9 de enero de 1941 en Staten Island, Nueva York. Su padre era un físico de ascendencia mejicana y su madre, maestra de profesión, provenía de una familia irlandesa. Este mestizaje quedó reflejado en las exóticas facciones de su rostro que en más de una ocasión, durante su infancia, fueron objeto de burla, debido a los prejuicios raciales contra los que ella tanto lucharía.

En su familia siempre existieron inquietudes culturales –su padre tenía un puesto en la UNESCO— unidas a profundas convicciones  religiosas –su abuelo materno era pastor de la iglesia presbiteriana y el paterno seguía el rito metodista mejicano—condicionamientos ambientales que ejercieron una poderosa influencia en el carácter de la niña y que con los años se traduciría en una preocupación por los problemas sociales y humanitarios. Tras finalizar sus estudios primarios, se matriculó en música y biología en la universidad de Palo Alto, California, donde empezó a tomar contacto con los movimientos juveniles intelectuales y a concienciarse del largo camino a recorrer en favor de la igualdad de razas.

Siendo aún una adolescente, su familia decidió mudarse a Boston donde empezó a estudiar arte dramático y a interesarse por el incipiente movimiento del nuevo folk. Su modelo en ese momento era la cantante Odetta de quien grabaría varios temas en el futuro. Con canciones de aquella artista y otros temas tradicionales de folk empezó a tocar en pequeños locales y llegó a presentarse en el Harvard Square Folk.

Fue en Chicago donde el nombre de Joan Baez empezó a correr de boca en boca entre el movimiento estudiantil. Sin habérselo planteado se encontró, a los dieciocho años, interpretando una canción popular, “Eastdescarga (2) Virginia”, ante quince mil personas en el primer festival de Newport que supuso el definitivo despegue de su carrera. Allí dejó bien perfiladas las líneas maestras de su estilo, que se mantendrían en el futuro sin apenas modificaciones. Al verla en Newport, un ejecutivo de la poderosa Columbia le ofreció un contrato, pero ella pensó que eso era como traicionar su pureza y prefirió firmar con un pequeño sello de prestigio, esto no le perjudicó en absoluto ya que las multinacionales se encargaron de distribuir sus trabajos en todo el mundo.

En 1960 grabó su primer disco integrado principalmente por canciones tradicionales inglesas y americanas. Son ilustrativas las palabras que en la contraportada del disco servían para presentar a la artista debutante: “Joan Baez pertenece a la “nueva ola” de los jóvenes cantantes folklóricos que se sienten en desacuerdo con la moda de los arreglos y las orquestaciones excesivamente complejas en la música folk”. Realmente ese álbum, con el acompañamiento de su guitarra y con el único refuerzo de Fred Hellermann a cargo de una segunda guitarra, respondía a ese concepto. En ese L.P. encontramos temas como “Silver dagger”, “East Virginia”, “House of the rising sun” y dos temas que siempre figurarían en su repertorio: “Donna, donna” y “El preso número nueve”. En 1962 el huracán Joan Baez se había desencadenado, la revista “Time” le dedicaba su portada y conseguía la hazaña de llegar a situar simultáneamente tres discos en las listas de éxito americanas.

En 1963 volvió a  aparecer en Newport cantando “With good on their side” y “We shall overcome”. Sobre el escenario estaban también Peter Paul & Mary, Freedom singers y un debutante llamado Bob Dylan junto al que participaría en el verano de ese mismo año en la Marcha sobre Washington que, con Martin Luther King al frente, se manifestó por los derechos civiles. A partir de ese momento su lucha por los derechos humanos fue incesante. Con su guitarra, su voz y su negra melena al viento, fue la imagen más emblemática de una juventud idealista que disfrutaba encontrándose en amplios recintos para darse la mano y corear canciones a favor de la paz y contra la discriminación social y racial. En 1964 se negó a pagar los impuestos para sustentar la guerra del Vietnam y fue procesada judicialmente. Poco después fue detenida, acusada de participar en las manifestaciones de la Universidad de Berkeley. Un año después fundó el Instituto para el Estudio de la no violencia, en Carmel, California. En 1967 pasó unos meses entre rejas, junto a su madre y su hermana Mimí, por oposición a la autoridad en el transcurso de una manifestación.

images (1)Con todas esas vivencias no es de extrañar que en 1968 ya tuviera cosas que contar en su autobiografía, “Daybreak”. Dos años más tarde su vida sería también llevada al cine con el título “Carry it”. Por esas fechas se casó con David Harris, un popular activista político y de aquella unión nació su hijo Gabriel Earl, en diciembre de 1969. David Harris fue encarcelado durante tres años por negarse a ir a la guerra del Vietnam, Joan apoyó su causa e incluso se fotografió con él en la portada de un disco. Sin embargo, tras su liberación, Harris no quiso volver con Joan y se separaron amistosamente en 1971. Ese año Joan publicó el L.P. “blessed are” que incluía su versión del tema de Robbie Roberston –líder del grupo The Band— “The night drove old Dixie down” que se situó en los primeros puestos de las listas. Esa canción se apartaba de las melancólicas baladas y hacía que la música de Joan Baez entrara de lleno en los canales más comerciales sin por ello bajar el listón de la calidad.

Durante los años setenta Joan Baez dio su apoyo a Amnistía Internacional y actuó a favor de causas humanitarias en cualquier rincón del planeta, no en vano se ha definido siempre como una “ciudadana del mundo”. En 1979 fundó Humanitas Internacional, una organización en favor de los derechos humanos que promovía la amnistía para los presos políticos del Vietnam y mostraba su repulsa hacia el gobierno de Reagan por su política en América Central.

En el aspecto artístico su carrera se vio afectada por su paso de la discográfica Vanguard a A & M Records. Al fichar por esta nueva compañía, su música viró hacia planteamientos más comerciales en cuanto aldescarga (5) tratamiento de las canciones se refiere. Si en directo seguía habitualmente acompañándose ella misma a la guitarra, en los discos vestía las canciones con arreglos orquestales más elaborados. Uno de los álbumes más populares de esta nueva etapa fue el que grabó en español en 1974, “Gracias a la vida”, donde además del tema de Violeta Parra que daba título al disco encontramos también el combativo “No nos moverán”; “Llegó con tres heridas”, un poema de Miguel Hernández musicado por Joan Manuel Serrat quien incomprensiblemente no figura en los créditos del disco; “Te recuerdo Amanda”, de Víctor Jara… También recuperó para este disco una de los temas más asociados a su nombre, “El preso número nueve”. Con este álbum, Joan Baez saldaba una deuda con la rama paterna y el público latino se lo agradeció convirtiéndolo en un disco millonario.

Recordemos algunos de los autores y de los temas más famosos a los que Joan Baez puso su inconfundible sello: “Farewell Angelina”, “The night drove old Dixie down”, de Robbie Roberston,  “There buth for fortune fortune”, de Phil Ochs; “Help me make it through the  night”, de Kris Kristofferson; “Colours”, de Donovan; “Dangling conversation”,de Paul Simon; “Donna donna”, tomada del folklore judío; “La marcha de Sacco y Vanzetti”, cuya música, firmada por Ennio Morricone, se utilizó en la película del mismo título; “Eleanor Rigby” y  “Let it be”, de Lennon y McCartney; etc. Mención aparte merece, por su cantidad y calidad, el repertorio de Dylan (“Love is just a four-letter word”, “Blowin’ in the wind”, “I pitty the poor immigrant”, “A hard rain’s a-gonna fall”, “It ain’t me, babe”.

descarga (3)Pero Joan Baez no es sólo una voz en un pedestal, ha permanecido en activo hasta la actualidad, editando discos y realizando conciertos en Europa y América, si bien la mayor parte de su tiempo lo ha dedicado a sus preocupaciones sociales y políticas. En 1989 grabó el  álbum “Speaking of dreams” en el que cantaba a dúo con Paul Simon, Jackson Brown y hasta se permitió una versión rumbera de “My way”, junto a los Gypsy Kings. En 1992 editó su último álbum hasta la fecha, “Play me backwards”.

©Antonio Subirana

site deporteerectil