Adiós a Fats Domino

Publicado el noviembre 06, 2017

El pasado 24 de octubre falleció Fats Domino, incustionable pionero del rock & roll, rescato por ello esta breve semblanza del artista que publiqué hace unos años en una colección de música popular

descargaFATS DOMINO

 Fats Domino se puede considerar un precursor porque, aunque su estilo era el rhytm & blues, lo cierto es que, sin él saberlo, en los años cuarenta ya tocaba rock & roll. Nació el 26 de febrero de 1928 en el seno de una familia numerosa de Nueva Orleans.

 Empezó a tocar en un club nocturno con la banda de Billy Diamond donde trabó amistad  con el director de la orquesta, un trompetista llamado Dave Bartholomew que le abriría las puerta del negocio musical. Fue también en ese local donde le pusieron el mote “Fat” (gordo) por su oronda presencia. Este apodo llegó a dar nombre a su primer éxito en los albores de la década de los cincuenta, The fat Man (El gordo).

 Debido a la discriminación racial, tuvo un difícil acceso al público blanco que se nutría de la música negra pero adescarga (1) través de los “cover”,  versiones edulcoradas y desprovistas de agresividad que hacían cantantes blancos de los éxitos negros  originales. Pero hete aquí que esta, llamémosle injusticia, en principio en su contra se alió a su favor ya que fue a través de un especialista en interpretaciones espurias, Pat Boone, uno de esos chicos aseados y encantadores, promocionados entre público femenino, que una canción suya, Ain´t that a shame, se hizo enormemente popular atrayendo la atención del público blanco hacia su compositor, al que le pedían la primitiva versión. De esta forma en 1955 se colocaría en los primeros puestos de las listas de éxitos de todo el país. A partir de este despegue sus triunfos musicales se prodigaron (Blueberry hill, Walking to New Orleans, I’m in love again, Blue Monday, I’m ready).

En su técnica de acompañarse al piano,fruto de su experiencia tocando bogie en locales del Sur y en su suave tono de voz, radica su carismática personalidad. Aunque el mayor interés de su carrera se concentra en los años cincuenta, en las décadas siguientes consiguió buenos resultados con temas como Red sails in the sunset o la versión de Lady Madonna, de los Beatles, pero que desprovistos del clima innovador que presidía sus primeras creaciones sólo sirvieron para mantenerle en activo en un segundo plano.

©Antonio Subirana

Chuck Berry cumple 90 años

Publicado el octubre 18, 2016

primera

Un 18 de octubre de hace noventa años venía al mundo uno de los padres del rock & roll. A modo de homenaje reproduzco el texto que escribí en el año 1995 para una enciclopedia de la música popular editada en Portugal.

CHUCK BERRY

LEYENDA VIVA DEL ROCK & ROLL

Chuck Berry fue el primer artista negro en salir del gueto del rhythm & blues y entrar de lleno en el ámbito del rock & roll conquistando a miles de adolescentes  con su estilo rompedor. En muy poco tiempo creó algunas de las piezas más emblemáticas del rock and roll y hoy es el superviviente más legendario de aquellos gloriosos años en los que abría los ojos el movimiento musical más popular del siglo.

Un chico con problemas

Charles Edward Anderson Berry -este es su nombre completo-, nació en San José, California, el 18 de octubre de 1926, aunque sobre estos datos circulan diferentes versiones que Berry, siempre reacio a hablar de su vida, nunca ha querido corregir. Hay biógrafos que sitúan su nacimiento en St. Louis, Missouri, donde todos coinciden en señalar que pasó su infancia. Allí empezó a tomar contacto con la música, a los seis años de edad, como integrante del coro de la iglesia baptista de su barrio. Su padre se ganaba bastante bien la vida con su oficio de carpintero, pero tenía que hacer muchas horas extra para poder sacar adelante a sus seis hijos.

Los graves enfrentamientos raciales que se vivieron en St. Louis a principios de siglo, dejaron una estela de odio entre la comunidad blanca y la negra y los que pertenecían a esta última quedaron relegados a los guetos oscuros sin posibilidad de proyectarse en el mundo social y laboral. En uno de ellos, el de Elleardsville, pasó Chuck sus primeros años de vida. Aunque ya hemos dicho que en su familia no había graves problemas económicos, la vida de los jóvenes de aquellos barrios no tenía muchos alicientes, la delincuencia era una práctica habitual y Chuck no fue la excepción. Un mal día, la policía le sorprendió robando un coche a mano armada y, a raíz de ese suceso, fue internado en un reformatorio donde pasó gran parte de su adolescencia.

 Peluquero de día y músico de noche

Cuando al fin pudo salir del centro logró reinsertarse en el mundo laboral como empleado en una cadena de montaje de una fábrica de coches. Más tarde siguió un curso nocturno de peluquería y cuando obtuvo el diploma montó un establecimiento propio. Con sus primeras ganancias compró una guitarra y empezó a aprender por cuenta propia. En poco tiempo llegó a dominar el instrumento y pensó que por ese camino podría conseguir el ascenso social que tanto ansiaba. Al finalizar su jornada laboral acudía a los clubes nocturnos donde se reunía para tocar con otros músicos que compartían sus inquietudes. Con dos de ellos, el pianista Johnnie Johnson y el baterista Ebby Harding, formó un trío con el que llegó a realizar muchas actuaciones, consiguiendo notables éxitos en el “Cosmopolitan Club”, de St.Louis. En aquellas sesiones interpretaban números ajenos, desde temas country de Hank Williams a  baladas de Nat King Cole, pasando por los blues de T. Bone Walker o B.B. King. Sin embargo, Berry estaba convencido de que la única manera de salir a la superficie era convencer a la población blanca que era la que tenía el poder económico. Su obsesión era encontrar la fórmula mágica que fusionara el country blanco con el rhythm & blues negro, que  era calificado despreciativamente como “race music”. Cuando dio con esa sonoridad propia, decidió que había llegado el momento de intentar cruzar la frontera que separaba los dos mundos  y en 1955 marchó a Chicago dejando en St. Louis a su mujer y a sus dos hijos de corta edad.

segunda

 Muddy Waters le dio su primera oportunidad

En cuanto Chuck llegó a Chicago, fue a encontrarse con  Muddy Waters y le pidió que le dejara compartir un tema con él durante una actuación. Waters accedió generosamente y quedó tan satisfecho con el resultado que, sin perder tiempo, le puso en contacto con el dueño del sello Chess.  Chuck acudió a la discográfica con una maqueta en la que figuraba el tema “Ida Mae” que convenció inmediatamente a Leonard Chess, el dueño de la editora.  Tras efectuar algunas modificaciones en la partitura original, el tema salió al mercado con el título de “Maybelline”, en 1955. Chess llamó entonces al disc-jockey Alan Freed pidiéndole que dedicara especial atención a aquel nuevo lanzamiento. Freed vio las posibilidades de éxito del tema y, tras reclamar una participación en los derechos de autor, lo promocionó con insistencia en su emisora y en sus shows cara al público. En poco tiempo logró hacerse popular entre los jóvenes blancos y escalar hasta el número cinco de las listas de éxitos generales y al número uno de las listas de rhythm and blues, consiguiendo vender un millón de ejemplares. Berry no era ningún quinceañero entonces, estaba a punto de cumplir los treinta años, pero logró seducir a los teenagers con su carga de rebeldía y sus letras incisivas con las que los adolescentes podían identificarse. Además, suplía con evidentes referencias sexuales la carencia de un atractivo físico, aspecto en el que no podía competir con figuras como Elvis Presley. Pero ante todo estaba aquella novedosa mezcla musical, compuesta principalmente con ingredientes del blues y del country.

 El gran creador del rock & roll

 “Maybellene”, marcaba la línea de estilo que se repetiría en casi todos sus éxitos sucesivos. La pieza se abría con unos acordes de guitarra y, tras un par de estrofas, daba paso a un solo de fácil asimilación en la parte central.  Fue el primer eslabón de una cadena de éxitos entre los que se encuentran piezas antológicas del primer rock & roll como “Too much monkey business” y “Roll over Beethoven, ambas de 1956; “School days” -uno de los pocos títulos que no llevan su firma-, y “Rock & roll music”, de 1957; “Sweet little sixteen” -que llegó al número dos de las listas de éxitos-, “Johnny B. Goode” y “Carol”, de 1958; “Back in the U.S.A. y “Let it rock”, de 1959; y “Bye, bye Johnny”, de 1960.

El éxito discográfico de Berry tuvo su prolongación en el cine, apareciendo en varias películas como “Rock, rock, rock” (1957) y “Go Johny go” (1959). También intervino en “Jazz on a summer day” (1958), película documental sobre el Festival de jazz de Newport, donde interpretaba “Sweeet little sixteen” y en la que hizo famoso su célebre “Duck walk” (paso del pato). Él mismo desveló años después como se le ocurrió hacer ese número: “Al abrir la maleta observé que mi traje de rayón había quedado completamente arrugado durante el viaje, tenía que salir a actuar y no había tiempo para plancharlo así que me inventé ese número para disimular las arrugas”. El recurso tuvo éxito y luego creó otros pasos de baile con nombre de animales que le valieron  el apodo de “crazy legs” (piernas locas”).

 Los años de presidio

En 1959 su carrera cayó en picado tras conocerse su detención, acusado de hacer proposiciones deshonestas a una menor. Se trataba de una chica india a la que había conocido en  Juárez (Méjico) y a la que convenció para llevarla a trabajar al club que había montado en St. Louis. Al parecer fue la propia muchacha quien, como venganza por haber sido despedida del local, denunció que era menor y que Berry le había introducido en el mundo de la prostitución. Por lo visto el hecho de que la chica -aunque india- fuera blanca y él negro, fue decisivo a la hora de determinar la culpabilidad.  Él insistía en su inocencia, alegando que simplemente habían viajado en el mismo automóvil, pero en ese momento estaba en vigencia la “Ley Mann” que prohibía el traslado de menores de un estado a otro y, tras dos años de pleitos, Berry fue encarcelado en 1962.

Durante ese tiempo la casa Chess editó algunas grabaciones que guardaba en la recámara como “Worried life blues”, “Route 66”, “Memphis Tennessee”, “Go, go, go”, etc.

 La segunda oportunidad

Cuando recuperó la libertad, en 1964, su familia le había vuelto la espalda, el club había pasado a otras manos ante la imposibilidad de que Berry setercera hiciera cargo  de él y el rock & roll, como género, había perdido su empuje inicial, envejeciendo rápidamente ante la nueva corriente beat.  No obstante, los nuevos grupos le habían homenajeado interpretando éxitos suyos. Así los Beatles incluyeron “Roll over Beethoven” en su disco “With the Beatles” y más tarde también grabarían una versión de “Rock and roll music”. Los Rolling Stones hicieron lo propio dándose a conocer, en 1963, con el tema “Come on” y luego hicieron versiones de algunos títulos más.

Berry, por su parte, logró recuperar el espacio perdido en las listas de éxitos con temas como “No particular place to go”, “Nadine” y “You never can tell”, todos ellos aparecidos en 1964, con los que obtuvo una calurosa acogida en Inglaterra, donde realizó una exitosa gira en compañía de Carl Perkins.

A su regreso de Gran Bretaña firmó un contrato con la discográfica Mercury que no aportó mucho material relevante, aunque sí le proporcionó una fuerte suma de dinero que invirtió en un pequeño parque de atracciones situado Wentzwille.

En 1969 volvió a Chess reverdeciendo laureles con un álbum de significativo título: “Back home” (“Vuelta a casa”) al que sucedió “San Francisco dues”. En 1972 llegó  por primera vez al número uno -en Estados Unidos e Inglaterra- con el tema “My ding a ling”, ni en sus tiempos de mayor gloria había alcanzado tan alta posición en las listas.  Ese mismo año obtuvo un nuevo impacto con “Reelin’ and rockin’” que fue determinante para que su discográfica  rescatara del archivo sus viejos temas de los cincuenta y volviera a ponerlos en circulación.

A partir de ese momento su carrera discográfica quedó relegada a un segundo plano, aunque siguió produciendo álbumes como “Bio” o “Rock it”. Pero Berry pertenece a la era del single y sus L.P.’s nunca tuvieron aceptación como obras con peso específico. En cambio los múltiples álbumes recopilatorios que se han editado de sus singles de éxito han gozado de una favorable acogida.

En los noventa aún sigue protagonizando giras internacionales en las que suele actuar con bandas del propio país que visita. A estos conciertos, en los que sigue cantando -ya septuagenario- a los amores adolescentes, acuden los nostálgicos acompañados de sus hijos –y  a veces nietos— con la veneración que se siente al ir a ver un mito viviente…y superviviente.

Un innovador de la guitarra

 Chuck Berry fue el mejor guitarrista de todos los pioneros del rock & roll. Creó un estilo que, si bien acusaba la influencia de guitarristas como T. Bone Walker, B.B. King o Charlie Christian, era totalmente innovador.

Su primera formación fue autodidacta hasta que conoció a Joe Sherman, este  le regaló una guitarra eléctrica “Kay” y le enseñó las particularidades de ese instrumento.

El sonido de Berry sorprendía por su amplitud, lo conseguía utilizando una guitarra Gibson de caja hueca, más propia del jazz que del rock & roll.

Keith Richards, uno de sus más fieles seguidores, afirmó refiriéndose a su estilo guitarrístico: “lo que más nos impresionaba  de Berry era su facilidad para saltarse la parte rítmica, ejecutar un “riff” perfecto, y volver a la parte rítmica”.

©Antonio Subirana