En la muerte de Patxi Andión

Publicado el diciembre 18, 2019

Con motivo de la trágica muerte del apreciado colega, recupero aquí el perfil biográfico que

escribí para una enciclopedia del pop español, veinte años atrás

 

imagesPATXI ANDIÓN

Toni Subirana con Patxi Andión en un encuentro reciente

Toni Subirana con Patxi Andión en un encuentro reciente

Nombre auténtico: Francisco José Andión González

Lugar y fecha de nacimiento: Azpeitia (Guipúzcuoa), 6 de octubre de 1947

Año de debut: 1969

Álbumes grabados: 13

Mayor éxito: “Una, dos y tres”

Discográficas: Orlando, Movieplay, Philips, CBS, Crin

Bohemio, polifacético, sincero, incomprendido… son calificativos que siempre han acompañado a este cantautor que, aunque ha aparecido y desaparecido como el Guadiana, merece un lugar destacado en la canción de autor por su enfoque personal a la hora de componer temas que no pueden dejar indiferente y por su recia manera de interpretarlos.

Sus primeros años transcurrieron en Azpeitia y Ondárroa pero siendo aún niño se trasladó a Madrid con sus padres y sus tres hermanos mayores. La afición a cantar se le despertó a muy temprana edad, con sólo cinco años ya se presentó en público. Cuando aún era un adolescente, formó un grupo que interpretaba tonadas populares del folclore vasco. Más tarde se integró en algunos conjuntos de la primera hornada del pop español como Los Silvers y Los Camperos, aquellos que tenían su primera –y a veces única- oportunidad en las matinales del Price. Al acabar el bachillerato empezó la carrera de Ingeniería de Caminos que dejó abandonada en el tercer curso.  De la música no se podía vivir y pasó una temporada trabajando en un barco antes de recalar en París, en 1967. A la ciudad del Sena llegó en auto-stop, sus primeros recitales –por llamarlos de alguna manera- fueron en una estación de metro, cerca del Boulevard Saint Michel, donde cantó dos semanas. Cuando se le acabó el dinero entró a trabajar como “hombre de la limpieza” en una especie de “meublé” gay –no se llamaban así entonces-, el ambiente era demasiado sórdido y buscó algo más acorde con sus inquietudes artísticas. Lo encontró en un especie de cabaret llamado “La Candelaria” donde se cantaba canción sudamericana, allí actuó un tiempo haciendoimages (2) tres pases diarios y lo curioso es que le dejaron interpretar sus propias creaciones. En aquella sala Patxi Andión cosechó sus primeros éxitos con testigos de excepción como su admirado Jacques Brel, con el que incluso tuvo la oportunidad de charlar largamente una noche de alta graduación etílica o Philips Vitri -director del célebre “Bobino”, que tantos astros de la “chanson” acogía entonces- que le ofreció a Patxi el papel protagonista en una revista que debía estrenarse próximamente asegurándole, de paso, un contrato con la editora Barclay con la única condición de que fijara su residencia en París. Con aquella magnífica propuesta, Patxi ya tuvo suficiente para convencerse de que tenía un talento verdadero y rechazó la oferta para volver a su país con el sueño de triunfar en su propia tierra. Ya en Madrid intentó colocar sus canciones a otros intérpretes. Por esa época Mari Trini –a la que conoció por mediación de Luis Eduardo Aute, artista con el que compartía estudio en París- grabó temas suyos en su primer L.P. con la RCA, compañía que, viendo la valía del compositor, quiso ficharle como cantante a lo que él se negó pues el contrato coartaba demasiado su preciada libertad. Finalmente pudo plasmar –en unas condiciones más favorables- sus composiciones en un single que incluía los temas “Canto” y “La Jacinta”. Este último, dedicado a una prostituta, fue uno de los cortes más escuchados de su primer L.P. -“Retratos”-en el que exponía una galería de tipos humanos como “Esteban” o “Rogelio”. Particularmente mordaz era este último tema en el que se contaba la historia de un pobre paria que asciende de categoría social y “olvida” su origen humilde.  Disco de gran crudeza donde ya se advierten los rasgos más característicos de Patxi Andión, un cantante de voz cazallosa al que le gustaba llamar a las cosas por su nombre, algo que en aquella época resultaba del todo escandaloso y, por su puesto, censurable en el sentido más estricto del término. Aquel trabajo despertó el interés de la casa Philips que editó su siguiente álbum: “Once canciones entre paréntesis”. Entre ellas destacan “Samaritana” y “Veinte aniversario”, una crónica del desamor, del desgaste de una pareja que lleva dos décadas conviviendo: “Qué helada está la casa, será que está cerca el río, / o es que estamos en invierno / y están llegando / están llegando los fríos”. Tras el álbum “Palabra por palabra”, en 1973 apareció el trabajo que le consagró “A donde el agua” en el que sobresale “El maestro”, tema dedicado a un profesor de tendencias progresistas que se permite hablarles a los niños de “un tal Machado” y enseñarle otras cosas que no gustan a las descargaautoridades y a las personas de orden. Pero, sin duda, la canción más popular de aquel trabajo fue aquella cuyo estribillo decía: “una , dos y tres / una, dos y tres / lo que usted no quiera / para el Rastro es”. Esta cantinela de charlatán de feria se quedó en el oído de mucha gente que hasta entonces no había oído hablar del cantautor. Precisamente en el Rastro madrileño tenía el cantante su estudio…siempre le gustó la bohemia. Aquel mismo año salió a la luz un trabajo sugerido por la Real Academia de la Lengua Vasca en el que ponía música a una selección de poemas de Aitor Iparraguirre, poeta y músico del siglo XIX, guipuzcuano como el cantautor y también de talante aventurero. No fue la única ocasión en la que el intérprete recurría a la “musicación” de poemas, así en su siguiente álbum, “Como el viento del Norte” se atrevió con el lorquiano “Verde” que años despuésimages (1) también pondría en solfa Manzanita logrando un fuerte impacto. “El libro del buen amor” fue su álbum de 1975 en el que se recogían poemas del Arcipreste de Hita convertidos en canción, era además la banda sonora de la película de homónimo título en la que debutó como actor. Su compañera de reparto era la Miss Universo Amparo Muñoz con la que se casó poco después dando mucho que hablar a la prensa del corazón, sobre todo cuando llegó la separación matrimonial. En 1978 apareció “Cancionero prohibido”, su álbum más descarnado. Llamaban la atención algunos versos de la canción “Mi niñez” donde el cantautor evocaba el sabor agridulce de aquellos años infantiles con un lenguaje procaz: “Me largué de mi niñez / oliendo a coño y tabaco…”, la crítica convino que esta vez el autor había llegado un poco demasiado lejos. Parecía que su carrera había llegado a un punto muerto cuando en 1980 fue convocado por Nacho Artime para participar en el montaje del musical “Evita”, protagonizado por Paloma San Basilio y en el que él encarnaba el personaje del Ché. La figura del Ché Guevara estaba un poco metida con calzador, representaba la voz de la conciencia de Eva Perón pero, en rigor, no tenía una justificación histórica. Al principio el cantautor se lo tomó como un paréntesis -“casi como hacer una película”, dijo- pero el éxito superó todas las previsiones y marcó su carrera artística que en el futuro se desarrollaría prioritariamente en el campo de la interpretación cinematográfica. Paralelamente acabó sus estudios de sociología y llegó a impartir clases en la universidad.

En los ochenta sólo editó dos discos. De 1983 es “Amor primero”, título tomado de una canción que interpretó con la colaboración de Mocedades. El lenguaje algo soez que antes había empleado para retratar su infancia se tornaba aquí extremadamente correcto: “Ay amor, amor primero / y de segundo, tercero y cuarto / ay amor te quise tanto…”. En ese disco se incluía también “María” una versión de “La casa in riva al mare”, un tema de Lucio Dalla que años después también cantaría el brasileño Toquinho. De otro cantautor italiano, Francesco de Gregory, es el tema “General” que tuvo el honor de abrir su L.P. “El balcón abierto”. Tras este álbum se abrió un largo paréntesis que no se cerró hasta 1999 cuando editó “Nunca, nadie” en el que hacía una revisión de sus antiguos éxitos. En su presentación el cantante justificó así su prolongada ausencia del mundo discográfico: “Llegué a un punto en el que ya no miraba la vida desde mi propia perspectiva sino como los demás esperaban que la viera… pero uno es lo que es y no lo que hace y yo siempre me he sentido un músico”.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                      ©Antonio Subirana

DISCOGRAFÍA

R-5753283-1401710484-8594.jpeg“Retratos” (1969)

(Movieplay)

Primer álbum del artista por el que desfilan una serie de personajes pintorescos como “La Jacinta”, “Esteban” o “Rogelio”. Canciones clásicas en el imaginario cantautoril.

descarga (1)“A donde el agua” (1973)

(Philips)

Fue el trabajo que le reportó una mayor popularidad, sobre todo gracias al tema “Una, dos y tres” dedicada al Rastro madrileño. Destaca también “El maestro”, retrato de un profesor de ideas progresistas.

descarga (2)“El balcón abierto” (1986)

(CBS)

Aunque la mayor parte del repertorio fue compuesto por el propio intérprete  en Madrid y Marbella, entre 1985 y 1986, los temas más promocionados fueron “General”, una adaptación de Francesco de Gregory que abría la cara A y “Si yo fuera mujer”, versión de un tema de Andrea Mingardi cuyo mensaje feminista provocaba un curioso contraste con la voz viril del intérprete. La grabación se llevó a cabo en Madrid aunque la mayoría de músicos eran extranjeros.

descarga (3)“Nunca, nadie” (1999)

(Crin)

Aunque se trata de una puesta al día de sus canciones más conocidas, algunas con letras reformadas, es para el autor “un trabajo lleno de dudas y propuestas que mira más al futuro que al pasado y que, básicamente, ayuda a pensar”.

Otros discos:

“Once canciones entre paréntesis” (Philips, 1971),“Palabra por palabra” (Philips, 1972), “Iparraguirre” (Philips, 1973), “Como el viento del Norte (Philips, 1974), “El libro del buen amor” (Philips, 1975), “Viaje de ida (Philips, 1976), “Cancionero prohibido” (CBS, 1978), “Arquitectura” (CBS, 1979), “Amor primero” (CBS, 1983).