En la muerte de Lucho Gatica

Publicado el noviembre 13, 2018

La gran voz del bolero murió el 13 de noviembre de 2018 a la edad de 90 años. Le recordamos aquí con un perfil biográfico que publiqué en 1995 en una enciclopedia dedicada a las grandes voces del siglo XX

imagesLUCHO GATICA

Su nombre completo es Luis Enrique Gatica, nació en Rancagua (Chile) en 1928.

Su afición a cantar arranca en la niñez aunque también era un apasionado del fútbol  y su ilusión era jugar de interior-izquierda en algún equipo local.  También cursó estudios de mecánico dental, profesión que tenía y sigue teniendo muy buenas espectativas económicas. Sin embargo finalmente apostó por profesionalizarse en el mundo de la canción.

No era el único de la familia que tenía inquietudes artísticas, su hermano se dedicaba a la música folclórica y con él dio Lucho sus primeros pasos en la canción. El ídolo de los hermanos en aquel tiempo era Atahualpa Yupanqui al que pretendían emular, quizá por ello Lucho desde el asentamiento de su estilo de bolerista le rindió homenaje grabando una de sus piezas más celebradas, “Los ejes de mi carreta”.

Su primera gran oportunidad, en 1950, le llegó de la mano del añorado radiofonista chileno Raúl Matas que triunfaría a finales de los cincuenta en España con su programa “Discomanía” desde los estudios de Radio Madrid, pionero en los programas musicales para gente joven.

Durante una larga temporada Lucho cantó en directo en el programa que Matas tenía en una emisora chilena. Paulatinamente Gatica fue derivando su estilo folclórico hacia la canción romántica y más concretamente al bolero.

Lucho Gatica no tuvo nunca una gran voz, era corta y con un punto de afonía, al principio nadie daba un duro por ella, pero su estilo –para sus detractores excesivamente almibarado— le iba muy bien a un tipo de boleros en los que se especializó y creó escuela.

Se rodeó de un grupo de acompañantes fijos, con nombre propio, primero fueron Los Peregrinos y más tarde Roberto Inglez y  su orquesta.

Las primeras canciones de Lucho Gatica que llegaron a tener cierta popularidad fueron “Amor secreto” y “Sinceridad”.

El primer país donde Gatica gozó de un reconocimiento masivo no fue Chile sino Brasil y ahí permaneció hasta que en 1955 fijó su residencia y centro de operaciones en Méjico por ser el país más musical de Sudamérica y la puerta de todos los mercados latinoamericanos además de ser el mejor conectado, por proximidad geográfica, con Estados Unidos. La verdad es que Lucho fue el segundo intérprete — el primero fue Carlos Gardel— que tuvo el honor de cantar en el Carnegie Hall neoyorquino, escenario hasta el momento reservado a la ópera o a los grandes crooners.

En esta época es cuando nace el bolero más recordado de su repertorio, “El Reloj”. Este tema, que tiene la particularidad de quedarse para siempre en la15702197 memoria de quien lo escucha, había pasado desapercibido cuando poco antes de que lo interpretara Gatica lo grabara su autor, Roberto Cantoral, que llegó a ser presidente de la federación de autores mexicanos. A “El Reloj”  le siguió otro éxito del mismo autor, “La barca”.  A muchos este título no les dice nada hasta que oyen aquello de “Dicen que la distancia es el olvido…”. Aunque estos dos temas de Cantoral son los más emblemáticos de su repertorio, fue Agustín Lara el autor que más pobló su repertorio y al que Gatica dedicó un álbum monográfico en 1959 que tuvo mucha repercusión en Estados Unidos (“María Bonita”, “Palabras de mujer”, ”Solamente una vez”, “Noches de Veracruz”). Otro gran bolero que Gatica bordaba era aquel “Tú me acostumbraste”, de Frank Domínguez, del que se cuenta que fue escrito para otro hombre (“…yo no concebía como se quería en tu mundo raro…”) sin olvidar el que fue su primer gran éxito, “Contigo en la distancia”, de César Portillo de la Luz ; También ocupan un puesto de honor en su discografía el clásico “Bésame mucho” de Consuelo Velázquez, que cantaron hasta por los Beatles, e “Historia de un amor”, de Carlos Almarán, aunque es más conocida la versión de Los Panchos y de Libertad Lamarque.

En 1960 se casó con la cantante Mapita Cortés. A ese matrimonio le seguirían otros dos. De esos enlaces nacieron siete hijos, la penúltima nació en 1983 y es ahijada de Julio Iglesias quien ha tenido como colaborador en algunos de sus discos a otro de los hijos de Gatica, Humberto, que es un prestigioso ingeniero de sonido.

Después de vivir 33 años en Méjico decidió fijar su residencia en Los Angeles.

La primera vez que Lucho Gatica pisó nuestro país tuvo lugar a finales de los cincuenta y  fue recibido en loor de multitud, llegando a ser como el mismo se define “El Cordobés de los cantantes de boleros”. Se recuerdan también sus actuaciones en el Teatro Cómico, en 1959,en una revista musical donde Joaquín Gasa le contrató y fue presentado como atracción especial por la añorada actriz Mary Santpere. En aquel momento dijo que se retiraría al cabo de tres años y lo cierto es que la irrupción del beat lo arrinconó en la distancia pero no en el olvido.

En la primavera de 1990 visitó España después de doce años de ausencia con motivo de la edición en nuestro país de un doble álbum conteniendo sus grandesimages (1) éxitos. Durante varios meses estuvo promocionando el disco en varios programas de televisión, incluso le llegamos a ver formando pareja con Dyango,uno de sus ilustres sucesores, y realizando actuaciones por nuestra geografía después de presentarse en la sala madrileña, Florida Park , la misma que había sido testigo de su debut en 1959, ante un nutrido grupo de selectos invitados. Su voz ,debido en parte a una operación de garganta, ya no era la de otros tiempos y que le valió el sobrenombre de “La voz de humo”, nosotros sólo pudimos escuchar una voz más bien “ahumada”, aunque se le recibió con respeto y cariño, aplaudiéndole más por lo que había sido que por lo que era en ese momento. A pesar de todo, en el corazón de todos los que se enamoraron con sus canciones ,el poder evocador de su voz era el mismo de siempre y por eso su disco de éxitos fue un superventas y sus actuaciones un acontecimiento muy celebrado.

Lucho Gatica fue uno de los muchos cantantes que aprovechó el tirón de su popularidad para hacer cine. Rodó en total catorce películas de escaso interés si exceptuamos los pasajes musicales.

©Antonio Subirana