Paul Anka en Cap Roig

Publicado el agosto 02, 2012

Paul Anka actúa, hoy 2 de agosto, en Cap Roig. Tuve la oportunidad de verle en su anterior visita a tierras catalanas, fue en el festival de Peralada. Recuerdo que a mitad del show (muy a la americana) bajó a la platea y saludó a algunos espectadores, al primero que estrechó la mano fue a mí, que me cogió bastante por sorpresa. Las cámaras de televisión recogieron el instante y duranate un tiempo me encontraba gente que me decía que me había visto por la tele con Paul Anka. En fin,,,una anécdota de un concierto memorable en el plano artístico y perfecta en su puesta en escena. Supongo que a pesar de los años transcurridos no será muy diferente de la que hoy llevará acabo en la Costa Brava porque hace ya muchos años que Paul Anka es un clásico.

Hace ahora 23 años Paul Anka celebró su cumpleaños en Peralada

En 1992 publiqué una biografía para una colección de grandes voces internacionales que aquí reproduzco.

PAUL ANKA

Paul Anka era mucho más que un ídolo adolescente para adolescentes. Mientras  todos los de su quinta desaparecían o eran almacenados en el baúl de los recuerdos…él, gracias a un talento verdadero y a una gran profesionalidad, supo ir adaptándose a los tiempos hasta la actualidad en que ha alcanzado la suficiente categoría como para que los tiempos se adapten a él.

¿Niño prodigio o niño precoz?

Paul Anka manifestó muy pronto un talento sobresaliente para la música que tuvo unos resultados inmediatos. Con sólo dieciséis años llegó al número uno de las listas americanas con “Diana”, un tema que había compuesto a los trece años, dedicado a una mujer mayor de la que se había enamorado; de todo esto deducimos que fue  un niño precoz y no un niño prodigio como  a menudo se ha dicho.

Paul Anka nació en Otawa,Canadá, el 30 de julio de 1941. Sus padres eran inmigrantes libaneses y regentaban un restaurante. La música estaba siempre presente en la vida familiar y Paul, alentado por su madre, prontó sintió inquietudes artísticas. A los diez años se presentó por primera vez cara al público y dos años más tarde formó con otros chicos de la escuela su primer grupo. Viendo que su voz concentraba toda la atención decidió seguir en solitario, quería convertirse en una estrella. Con tales propósitos no le fue difícil convencer a sus padres para que le autorizaran viajar a Hollywood donde pensó que podría realizar su sueño.

Una vez allí no tuvo que llamar a muchas puertas. Recién llegado, con la ilusión propia de un muchacho de quince años pisó por primera vez un estudio de sonido. Su primera grabación fue “I Confess” que pasó bastante desapercibida. Sólo un año más tarde el músico y arreglista Don Costa le tomó bajo su tutela y con “Diana”, logró situarse en la cresta de la ola vendiendo diez millones ejemplares en todo el mundo.

La consistencia de un ídolo adolescente

A Paul Anka se le ha metido a menudo en el saco de los ídolos adolescentes de finales de los cincuenta que cultivaban un tipo de rock & roll  muy edulcorado, al margen de los rockers genuinos. Bien es verdad que si su aspecto juvenil y sus románticas canciones eran ingredientes suficientes como para hacer de él uno más de los chicos bonitos, en el terreno artístico superaba con creces a sus coetáneos como demuestra su permanencia en el mundo del espectáculo a lo largo de cinco décadas.

Paul Anka en su juventud

A “Diana” le siguieron otros temas fuertes como “You are my destiny”, “Put your head on my shoulder”, “Lonely boy” , “Crazy love”, “I love you baby” o “Puppy love”, esta última dedicada a su novia , Annette Funicello, que tuvo una corta carrera como actriz y cantante. Las actuaciones se sucedieron a un ritmo frenético codeándose con las grandes figuras del momento. En 1957 compartió una gira con los Drifters, los Everly Brothers, Chuck Berry y Buddy Holly entre otros.

Su primera actuación en España tuvo lugar en Barcelona, en el Palacio de los Deportes, la verbena de San Juan de 1962, el día no pudo ser escogido con peor fortuna: el público adolescente participó de festejos más tradicionales y no respondió en masa como se esperaba, en cambio causó verdaderos estragos entre las jovencitas que querían ver de cerca al ídolo. Ese mismo año, en Madrid, ciudad a la que acudió con motivo de la grabación de un disco con versiones en castellano, tuvo que ser escoltado por la policía para defenderlo de las osadas fans  que provocaron unas escenas de histerismo sólo comparables a las que había protagonizado Jorge Negrete unos años antes. Y es que Paul Anka caló verdaderamente en nuestro país y su repercusión entre los jóvenes de los cincuenta sólo es comparable a la de los Platters.

Un cambio a tiempo

Con gran acierto supo apartarse a tiempo de la línea de cantante para adolescentes, dirigiendo su carrera hacia un público más heterogéneo. Para conseguirlo trabajó en dos direcciones : como compositor de prestigio y como crooner en locales selectos.

Paul Anka se ha sabido adaptar a los nuevos tiempos

Como autor para otros intérpretes tuvo grandes aciertos como “It doesn’t matter anymore”, que constituyó el último número uno en las listas británicas -póstumo- de Buddy Holly, en 1959.;  ”She’s a lady”, tema clave en el repertorio de Tom Jones…pero sin duda Anka es conocido en este terreno por haber compuesto la versión inglesa de “My way”.

Como intéprete Anka se recicló adoptando las formas y el repertorio propio de un “crooner”, convirtiéndose en un verdadero showman actuando en los circuitos de salas de fiestas de lujo, principalmente en Las Vegas. Había alcanzado la fama, se había hecho rico muy joven y supo astutamente invertir sus ganancias en el negocio que más conocía, la música.

Aunque a diferencia de sus compañeros de generación no abusó de su éxito musical para rodar películas, hizo sus pinitos en el cine como actor en las película “Girls town”, en1959, a la que seguirían otras de carácter desenfadado como “The private lives of Adam and Eve” y “Look in any window”  y, ya en un terreno más serio, “The longest day”(1962), película bélica para la que  compuso el tema principal de la banda sonora y en la que tuvo una breve aparición junto a un plantel de rutilantes estrellas del séptimo arte: John Wayne, Robert Mitchum y Henry Fonda.

Reverdecer laureles

En 1974 Paul Anka volvió a alcanzar el número uno de las listas americanas con “(You’re) having my baby”, interpretada a dúo con Odia Coates.  Estuvo al margen de  la actualidad musical  hasta 1983 en que revivió buenos momentos con el tema “Hold me till the morning comes”.

La última vez que Anka visitó España fue para actuar en el Casino de Peralada (Gerona) , en 1989, ahí celebró con el público su 48 cumpleaños soplando las velas de una gigantesca tarta. Presentó un espectáculo de altos vuelos y estuvo muy comunicativo con el público al que sorprendió por estar en plena forma, a pesar del tiempo transcurrido para él y para sus seguidores que esa noche rejuvenecieron con la madurita “Diana”.

©Antonio Subirana

Tony Bennett se reencuentra con el público español

Publicado el julio 22, 2012

El gran crooner americano ha dado varios recitales en en España, uno de ellos en el Festival de Cap Roig de Calella de Palafrugell.

Un momento de la actuación de Tony Bennet en Cap Roig

Tuve la ocasión de asisitir al primer concierto que realizó en Barcelona, en el Teatro Tívoli, el 13 de mayo de 1996 que se saldó con un éxito memorable que ahora ha renovado. Por aquellas fechas le dediqué esta semblanza biográfica que ahora reproduzco.

Entrada del concierto de Tony Bennett en su primera visita a Barcelona

TONY BENNETT

Estudiante de dibujo

Anthony Dominick Benedetto –de ascendecia italiana por parte de padre, como su verdadero nombre indica— nació el 13 de agosto de 1926, en el barrio de Astoria de Nueva York.

Como buen italiano, el hábito de cantar era algo totalmente integrado en su vida cotidiana a lo que no prestaba demasiada atención. Aunque poseía una preciosa voz de tenor, creía tener mejores aptitudes para el dibujo y por esta razón se matriculó en el Colegio de artes industriales, confiando en que por ese camino encontraría una salida en el mercado laboral.

Sus objetivos profesionales pronto se vieron truncados ante la llegada de la Segunda Guerra Mundial. Durante los tres años que estuvo en el ejército, solía  entretener a sus compañeros cantando en las fiestas que se organizaban en el cuartel donde se le empezaron a reconocer sus méritos. Tanto es así que, de regreso a la vida civil, Anthony decidió cambiar sus estudios de dibujo por los de arte dramático y canto en una escuela para veteranos de la guerra. No obstante, en el futuro recuperaría su vocación de pintor y llegaría a exponer con éxito en galerías de arte de París y Nueva York.

Pronto empezó a darse a conocer al público a través de las emisoras de radio locales que organizaban concursos para jóvenes talentos. Gracias a sus triunfos en aquellos festivales, obtuvo sus primeros contratos en “night-clubs”.

En esa época, Anthony cantaba en una tesitura de tenor pero al poco tiempo se pasó a la de barítono, en la que su voz se movía con mayor comodidad, ganaba en matices  y le permitía  jugar con el micrófono, desarrollando una  técnica que él ha demostrado dominar como nadie. Esta perfecta regulación de la distancia entre el micro y la boca es, junto con la técnica del vibrato que aprendió de Louis Armstrong, una de las características esenciales que definen el estilo vocal de Bennet.

Bop Hope le dio la primera oportunidad

En cierta ocasión, Anthony fue contratado para actuar como presentador y cantante en una revista musical que se representaba en el Greenwich Village neoyorquino, protagonizada por una cantante y artista de variedades llamada Pearl Bailey. La suerte quiso que durante una representación se encontrara en el patio de butacas el actor Bop Hope, que al día siguiente estrenaba un nuevo espectáculo en el teatro Paramount de Nueva York. El famoso actor quedó gratamente sorprendido por el talento del joven cantante y esa misma noche le propuso integrar su nuevo espectáculo con el que debutaría a las pocas horas y haría su primera gira, ya con el nombre artístico de Tony Bennett que le impuso el propio Hope.

Tonny Bennett en los inicios de su carrera

Una interpretación de Bennett, “Boulevard of broken dreams”, llegó a oídos del productor Mitch Miller que le consiguió un contrato con la discográfica Columbia para la que Bennet grabó sus primeros temas entre los que cabe destacar  “Because of you”, su primer número uno, en 1951; y “Cold, cold heart”, que tuvieron un éxito inmediato.

Jazz y canción comercial en justo equilibrio

Durante los cincuenta consiguió grandes éxitos, muchos de ellos grabados con la orquesta de Percy Faith: “There’ll be no teardrops”, “Can you find it in your heart”, “Just in time”, “Stranger in Paradise”, “Cinnamon Sinner”, “In the middle of an island” o “Rags to riches” son algunos de los títulos más importantes.

Esta buena racha comercial se cerró en 1958 con el tema “Firely”. Ese mismo año se adentró en el ámbito del jazz, que marcaría su carrera en años sucesivos, con un álbum en colaboración con Count Basie, “Basie swins, Bennet sings” al que siguió “Bennett and Basie strike up the band”, en 1961. También actuó acompañado por su la orquesta de Basie en una gira americana y realizó puntuales colaboraciones con Duke Ellington y con la banda de Woody Herman. Durante esos años Bennet fue el crooner más reconocido por los buenos aficionados al jazz que no ponían en duda su maestría en el campo de las baladas.

En 1962 regresó a las listas con la que sería su canción fetiche, “I left my heart in San Francisco”, por la que le fue otorgado un premio “Grammy” . 1962 fue también el año de su memorable concierto en el Carnegie Hall que fue recogido en un doble álbum. A pesar de ese impacto internacional en el campo de la música pop, sus actuaciones se centrarían a partir de entonces en el ámbito del jazz.

Su carrera discográfica estuvo tambíen decididamente enfocada al jazz. Buen ejemplo de ello son los brillantes álbumes con arreglos de Ralph Burns como “My heart sings” y los cuatro discos que grabó con el compositor canadiense Robert Farnon. Tampoco hay que olvidar sus primeras colaboraciones  con el que en el futuro sería su pianista habitual, Ralph Sharon. Su producción discográfica, sin embargo, no aportó demasiado material inédito y echó mano de estándares o de temas que habían sido ya interpretados por otros artistas como “The good life” o “If I ruled the world”.

En 1966 hizo su primera incursión cinematográfica con la película “El Óscar”, de Russell Rouse, en la que se reencontró con su descubridor, Bob Hope, que intervenía en el film junto a un elenco de grandes estrellas como Frank Sinatra.

Entrada ya la década de los setenta, su faceta de solista comercial quedaba ya como un lejano recuerdo, en cambio entre los amantes del jazz vocal había ganado nuevos adeptos. Decidió que había llegado el momento de desligarse de Columbia y pasarse a un sello más especializado donde podría grabar lo que más le apeteciera sin concesiones a la industria. En un principio firmó con Verve, pero al no quedar completamente satisfecho con los resultados, optó por crear su propia discográfica, Improv, que aunque no tardó mucho en disolverse, le sirvió para dar salida al tipo de música que le llenaba en ese momento. De esta época son de gran interés los discos que grabó a dúo con Bill Evans.

En los años ochenta regresó a la actualidad discográfica, nuevamente de la mano  de Columbia, con el álbum “The art of exellence”, en el que se incluía un dúo con Ray Charles. A a partir de entonces siguió una línea de regularidad, tanto en sus grabaciones como en sus conciertos.

En 1991 se le rindió un caluroso homenaje en el London’s Prince Edward Theatre por sus cuarenta años como profesional de la música.

Tony Bennett con su Grammy en 1995

Dos años después le fue concedido un premio “Grammy” por su álbum “Perfectly Frank”. Volvió a recibir el preciado galardón por su disco “Unplugged” en 1995.

©Antonio Subirana

Crònica del concert a Cap Roig