Adiós al maestro y amigo Aute

Publicado el abril 05, 2020

Toni Subirana nos habla de sus encuentros con el cantautor recientemente fallecido

Con Luis Eduardo Aute 2016

 

 

Aunque muchos ya lo echábamos de menos hace tiempo, la muerte de un personaje como Aute nos sorprende y sobrecoge. La fecha del 4 de abril quedará marcada como la de la partida, sólo con unaño de diferencia. de dos grandes cantautores,Con L. E. Aute Alberto Cortez y Luis Eduardo Aute. Poco tengo que añadir a lo que ya todo el mundo sabe de la dimensión artística de este creador polifacético que fue Aute. Sí que puedo desvelar que en mi trato personal con él siempre encontré a un compañero generoso que sabía como hacer que te sintieras bien tratado y querido. Detrás de su aspecto bohemio y algo hippy, de estudiado desaliño, se escondía un trabajador infatigable, totalmente entregado a la creación, y un señor de educación exquisita al que le gustaba cuidar las formas. En esto me recordaba a  Georges Moustaki, un día que coincidí con ambos a la vez, se lo comenté a este último y me dijo que sí, que ciertamente, tenían muchas concomitancias. Cuando le enviaba un nuevo disco mío siempre se tomaba la molestia de escribirme unas letras en las que me comentaba alguna cosa de cada canción. Por cierto, una de las veces que nos vimos le pregunté si le importaría que publicara aquí algunos de esos tarjetones con los que me obsequió y me contestó  que no faltaría más, que las cartas eran mías… y por eso traigo aquí una muestra de esa relación epistolar.

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A mi modo de ver es el que mejor ha evolucionado de todos los cantautoresde su generación, creando un universo propio que no te cansas de explorar porque siempre depara sorpresas, tanto como letrista, siempre encontrando la manera de tocar los temas de siempre desde un punto de vista diferente, y como músico, siempre hallando  melodías inspiradas sin salirse de los márgenes de la canción popular. También como intérprete, con los años, ha depurado un estilo muy personal, magistral en el arte de cantar sin gritar, procurando, además, a sus canciones un envoltorio sonoro tendente a crear climas propicios para entrar en sus historias. En tiempos de confinamiento pienso que él, como yo, y como muchos otros artistas, no sentiría nada especial por no poder salir de su acogedora casa de la calle Jorge Juan, de Madrid, donde siempre tenía ideas que cazar al vuelo y plasmarlas con la guitarra, la pluma o el pincel.

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La última vez que pude conversar largamente con él, poco antes de caer enfermo, fue en un viaje que hicimos los dos solos en AVE de Barcelona a Madrid, le pregunté por su empeño en volver a grabar sus antiguas canciones en la serie “Auterretratos” y me dijo que las grabaciones originales eran insoportables porque en sus inicios no sabía cantar y había llegado a una edad en la que percibía la posibilidad de desaparecer en cualquier momento de este mundo y quería dejar todo ese repertorio revisado, actualizado y en orden. Es decir daba como buena su obra primigenia pero no así su plasmación. De eso y muchas cosas hablamos…por cierto, yo tenía billete de clase  turista y él de preferente pero me invito a quedarme en su vagón…y me regaló su desayuno. Gracias por todo, querido Eduardo.

©Antonio Subirana

 

Toni Subirana canta “Las cuatro y diez” en homenaje a L. E. Aute.

In Memoriam , recupero el texto que escribí en elaño 2.000 dedicado a su figura para una enciclopedia del pop español

imagesLUIS EDUARDO AUTE

Nombre completo: Luis Eduardo Aute Martínez

Lugar y fecha de nacimiento: Manila (Filipinas), 13 de septiembre de 1943

Año de debut: 1967

Álbumes editados en España (excluídas recopilaciones): 23

Mayor éxito: “Al alba”, “Las cuatro y diez”

Discográficas: RCA, Ariola, Movieplay, EL Europeo, Virgin

Sin duda estamos ante el cantautor más singular que ha dado nuestro país. Este Leonardo da Vinci de la canción ha transitado por muchos caminos

Aute en sus primeros años como cantante
Aute en sus primeros años como cantante

artísticos –la pintura, el cine, la poesía, la música…- y en todos ha dejado una huella indeleble, aunque él siempre se ha encargado de puntualizar que no es profesional de nada y aprendiz de todo, o más exactamente “amateur”, que en su sentido original es una persona que ama aquello que hace.

Nació en Manila en el seno de una familia acomodada, su padre era un catalán que había llegado a Filipinas veinticinco años atrás para trabajar en una importante compañía tabaquera, allí conoció a una filipina de ascendencia española con la que se casó y tuvo dos hijos. El primogénito, Luis Eduardo, mostró a muy temprana edad una clara vocación por la pintura. Su educación fue polilingüe: en casa hablaba castellano, en el colegio inglés y en la calle tagalo. En Manila tuvo la oportunidad de ver mucho cine, películas americanas que se estrenaban ahí al mismo tiempo que en Estados Unidos. El séptimo arte se convirtió pronto en otra pasión que con el tiempo daría sus frutos. Sin embargo el gusto por la música no se le despertó hasta que la familia fijó su residencia en España, primero en Barcelona y despuésen Madrid. Luis Eduardo tenía entonces once años. Cuatro años después descubrió a Elvis Presley y para emularlo decidió montar un grupo con dos compañeros de clase, fue su primer contacto con la música que se convertiría en algo más serio cuando entró a formar parte de Los Sonor, un nombre a tener en cuenta entre los pioneros del pop español ya que a algunos de sus componentes posteriores los encontramos en conjuntos verdaderamente famosos como Los Bravos, pero en la época de Aute eran sólo unos debutantes adolescentes con ganas de pasarlo bien.

Aute en su estudio.
Aute en su estudio

Tras unos años en los que logra sobrevivir de la pintura haciendo retratos en París y en los que lleva a cabo sus primeras exposiciones con bastante aceptación, en 1965 se produce un pequeño acontecimiento que cambiará su vida. Durante una fiesta conoce, a través de la que sería su mujer, a una chica que se hace llamar Maciel, es la hija de un conocido representante artístico y tiene prisa por darse a conocer en el mundo de la canción, algo que conseguirá poco después gracias al Festival de Mallorca donde ya se presenta como Massiel. Teniendo como referencia más inmediata a Bob Dylan, Aute empieza a componer unas letras con toques surrealista que se materializan en canciones como “Rojo sobre negro”, “Rosas en el mar” y “Aleluya nº1”.  Esas canciones, compuestas sin muchas aspiraciones, de repente despiertan el interés de mucha gente: por una parte Massiel que había sido en cierto modo la inspiradora, por otra dos cantantes nuevos: un antiguo componente de Los Sonor y otro al que Alain Milhaud quiere producir su disco de debut. Por si fuera poco la casa RCA pretende que las grabe el propio autor con producción de Juan Carlos Calderón que también está favorablemente impresionado con esas composiciones. Finalmente el joven compositor opta por dárselas aimages-2 Massiel que, a fin de cuentas, es en quien pensaba cuando compuso “Rosas en el mar”. Esta es la primera pieza que graba la cantante, a principios de 1967, y  será un éxito incontestable no sólo en España sino en algunos países de Sudmérica, incluso en Cuba.  Poco después el cantante accede a entrar en el estudio de grabación y el resultado es un single que incluye dos piezas, “Made in Spain” y “Don Ramón”. Después sale al mercado “Aleluya nº1”, en la versión de Massiel y del propio autor. El gran éxito de este tema le pilla a Aute desprevenido. Tras grabar algunos otros singles, decide cortar con todo aquello y refugiarse en los pinceles dejando grabado un álbum, “Diálogos de Rodrigo y Ximena” al que seguiría uno de los discos más atípicos de la música popular española, “24 canciones breves”. En ese disco quedan ya representadas las temáticas que abordará en sus futuros discos aunque en el marco de un tipo de canción más convencional, sin embargo el concepto de canción sintética, de alguna manera, lo recuperaría dos décadas después en sus “Poemigas”. Tras “24 canciones breves”, Aute permanece aislado del mundo de la música durante cinco años en los que se dedica a la pintura –llega a diseñar portadas de discos para ganarse la vida- y al cine, sin dejar por ello de escribir poemas y canciones que aparecerían en su álbum “Rito”, de 1973, aunque algunas de ellas como “Las cuatro y diez” y “De alguna manera” se dieran a conocer en la voz de Rosa León. Nuevamente Aute se ve literalmente empujado al estudio de grabación, esta vez por José Manuel Caballero Bonald y alumbra “Rito” que inicia la trilogía “Canciones de amor y muerte” que se completa con “Espuma” –que lleva el subtítulo “canciones eróticas”- y “Sarcófago”, cuyas canciones surgen de un libro de poemas en torno a la muerte. Este es su disco más denso y aparece tras uno más liviano –“Babel”- de canciones satíricas, muchas de las cuales ya habían sonado en la voz de otros intérpretes. En clave humorística también son las canciones de su siguiente álbum, “Forgesound” que realiza en colaboración con el poeta Jesús Munárriz y el humorista gráfico Forges que se encarga de la portada.

Aute en el concierto "Entre amigos" que relanzó su carrera.
Aute en el concierto “Entre amigos” que relanzó su carrera.

Con “Albanta” se inicia una nueva trilogía “Canciones de amor y vida” en la que se incluye también “De par en par” y “Alma”. Se opera entonces un cambio radical en la producción de sus discos que ya no cuentan, a partir de ese momento, con unos arreglos orquestales al uso, sino que el envoltorio instrumental, a cargo de de Teddy Bautista y de Luis Mendo, en sucesivas grabaciones, se torna más espontáneo. También es el momento en el que Aute decide dar la cara en el escenario, el público puede al fin identificar aquellas canciones con una imagen, la de un cantautor sofisticado y triste, un tanto pedante para algunos, pero en todo caso un pedante simpático y entrañable. La canción de esta época es “Al alba”, uno de los cortes de “Albanta” que previamente había grabado Rosa León. Según el propio autor “nació ante la necesidad de hacer algo en contra de la pena de muerte; la escribí con forma de canción de amor para que se pudiera cantar, pero guardando una clave que la gente conocía”. Con “Alma” y “Fuga” se define ya el nuevo sonido de “cantautor con grupo”, un grupo que, por otra parte, tiene entidad propia y nombre propio: Suburbano. Para saber como sonaba en directo lo mejor es escuchar el álbum “Entre amigos”, grabado en directo en 1983, donde el

cantautor hace un repaso a su carrera con ilustres colegas. A partir de este álbum Aute entra de lleno en la esfera de los cantantes populares. Sus siguientes discos -“Cuerpo a cuerpo” y “Fuga”- son superventas antes de salir al mercado y pasa de cantar para unos pocos en el patio de un colegio mayor a llenar plazas de toros. La verdad es que esto no casaba demasiado con su talante introspectivo, los grandes recintos pueden estar bien para gritar “Al alba” pero no propician el grado de intimidad que requieren piezas como “Siento que te estoy perdiendo” o “Dos o tres segundos de ternura”. Con los años las

cosas vuelven a su cauce. Aute sigue siendo una primera figura, respetada y querida, pero álbumes como “Segundos fuera”, “Uff!” o “Slowly”, aunque han sonado asiduamente en las emisoras, no han dejado huella en el oyente, en parte porque en la actualidad las campañas de promoción son muy intensas pero demasiado cortas para trabajos de largo recorrido como los de Aute. De todo esto debió darse cuenta el propio interesado cuando en 1995 cambió de discográfica y editó “Alevosía”, un disco con una producción de Gonzalo Lasheras imaginativa y  respetuosa con el trabajo del creador y que tuvo su continuidad en “Aire / Invisible”, el doble álbum con el que el cantautor celebró sus treinta años en la canción. Como homenaje algunos colegas, en su mayoría de la nueva generación, cantaron sus canciones en un álbum titulado “¡Mira que eres canalla, Aute!”, editado en el 2000.

Luis Eduardo Aute en una actuación reciente
Luis Eduardo Aute en una actuación reciente

DISCOGRAFÍA SELECTA

descarga“Rito” (1973)

(Ariola)

Con este disco el estilo de Aute se concreta ya en canciones sin fisuras como “De alguna manera”, “Las cuatro y diez”, “Amor” o “Dentro”, todas ellas piezas claves en su repertorio. El disco incluye, a modo de epílogo, el jocoso y sorprendente tema “Autotango del cantautor”, donde el autor parece pedir disculpas. Los arreglos de Carlos Montero son adecuados para las canciones pero la voz del cantante –aún muy insegura- no acaba de encajar en ellos.

descarga-1“Alma” (1980)

(Movieplay)

Es un disco fresco y directo que nos muestra a un Aute empeñado en “no aburrir” al oyente con canciones indigestas. Son temas con estructuras clásicas -¡con estribillo y todo!- que demuestran que si él quiere puede llegar directamente al corazón sin rebajar la calidad. Ahí están “No te desnudes todavía”, “Libertad”, “Pasaba por aquí”, Quiero vivir contigo” o “Ay de ti, ay de mí” que también grabó Pepa Flores (Marisol) la voz femenina preferida por Aute.

descarga-2“Entre amigos” (1983)

(Movieplay)

Doble álbum grabado en directo en el Teatro Salamanca de Madrid, el 4 de marzo de 1983. Con este acontecimiento Aute pretendía poner un punto y aparte en su carrera. En él hacía un exhaustivo repaso a su repertorio con la colaboración de cuatro amigos del ramo (Joan Manuel Serrat, Pablo Milanés, Silvio Rodríguez y Teddy Bautista).

descarga-3“Aire / Invisible” (1998)

(Virgin)

Aute quiso hacer algo diferente para celebrar sus treinta años de oficio y en vez de recurrir a su viejo repertorio se impuso componer 30 nuevas canciones, una mitad en castellano y la otra en inglés, idioma en el que por primera vez se aventuraba en la canción. El resultado –al final fueron 31 los temas- es impecable, un esfuerzo tan considerable merecía tener un eco mayor del que tuvo.

Otros discos (excluídos singles y recopilaciones):

“Diálogos de Rodrigo y Ximena” (RCA, 1968), “24 Canciones breves” (RCA, 1968), “Espuma” (Ariola, 1974), “Babel” (Ariola, 1976), “Sarcófago” (Ariola, 1976), “Forgesound” (Ariola, 1977), “Albanta” (Ariola, 1978), “De par en par” (Ariola, 1979), “Fuga” (Movieplay, 1981), “Cuerpo a cuerpo” (Ariola, 1984), “Nudo” (Ariola, 1985), “20 canciones de amor y un poema desesperado” (Ariola, 1986), “Templo” (Ariola, 1987), “Segundos fuera” (Ariola, 1989), “Ufff!” (Ariola, 1991), “Slowly” (Ariola, 1992), “Mano a mano” (Con Silvio Rodríguez) (Ariola, 1993), “Anima-l” (El Europeo, 1994), “Alevosía” (Virgin, 1995).

©Antonio Subirana