En la muerte de Robin Gibb

Publicado el mayo 21, 2012

Robin Gibb

Con motivo del fallecimiento de Robin Gibb, reproduzco aquí una biografía de los BEE GEES que redacté hace 18 años para una colección de pop internacional.

BEE  GEES

El embrión de los Bee Gees lo forman los hermanos Gibb: Barry (1-IX-47) y los gemelos Robin y Maurice (22-XII-1949).La familia de los Gibb era oriunda de la isla de Man donde nació el primogénito. Pronto se trasladaron a Manchester donde nacieron y crecieron el resto de hijos. Sus progenitores ya pertenecían al mundo del espectáculo. El padre, Hugh,  era solista de una orquesta de baile que animaba a los pasajeros de un ferry y la madre era cantante de cabaret. Fueron ellos los que promovieron que sus hijos formaran un grupo musical infantil llamado Rattlesnakes cuyo significado es serpiente de cascabel. Con ese nombre empezaron a darse a conocer,  allá por el año 56, en diversos concursos de su localidad. Más creciditos pasaron a denominarse The Blue Cats.

La vida en Manchester era dura y en 1958 los Gibb resolvieron mudarse a Brisbane, Australia, donde se imaginaban un futuro más prometedor. Las esperanzas se cumplieron ya que una vez en Australia los pequeños Gibb se fueron introduciendo en las emisoras locales, hasta conseguir, en el 63, un programa semanal en la televisión y un contrato con la discográfica Festival Records en la que aparecieron varios discos con canciones firmadas por  Barry  y aún sin el nombre de Bee Gees, que tomaron de las iniciales de Barry Gibb. El primer tema que tuvo  cierta resonancia fue “Three kisses of love” al que siguieron “Where are you”, “Wine and woman”, “Timber”, “Glass house”, “Peace of mind” , Claustrophobia”, etc. De esa etapa australiana se hicieron varios recopilatorios que bajo el título “Rare precious & beautiful” fueron apareciendo cuando el grupo ya había iniciado el despegue en Europa y Estados Unidos.

Bee Gees

A finales del 66 los Bee Gees decidieron regresar a Inglaterra convencidos de que era allí y no en la tierra de los canguros  donde se cocía la industria del pop y, siguiendo con el símil del canguro, dieron un salto y se plantaron en Londres dispuestos a hacer valer su música en el resto del mundo, ya que Sydney, la capital a la que se habían mudado, se les había quedado pequeña para sus ambiciones. Previamente habían enviado una grabación del tema “Spicks & specks” -de gran éxito en Australia-, a la discográfica R.S.O. cuyo director artístico era el también australiano Robert Stigwood quien nada más oirla se entusiasmó con la idea de grabar un disco con sus paisanos. Stigwood pensó que la formación de trío no se llevaba y decidió incorporar dos miembros más, ambos australianos, Vince Melouney (guitarra) y Colin Petersen (batería) que formaban parte del grupo de acompañamiento de los Bee Gees en Australia y que se habían sumado a la expedición europea de los hermanos Gibb. Estos se reservaban para ellos la parte vocal, otorgando a Robin la parte de solista. Barry tocaba además la segunda guitarra y Maurice alternaba el bajo y el piano.

El primer single editado a principios del 67 fue “New York mining desaster 1941” al que sucedió inmediatamente el primer L.P., “First”, en el que se incluían grandes piezas que han sobrevivido el paso del tiempo como “To love somebody”, “Holiday” o “I can’t see nobody”. El grueso de las canciones estaban compuestas por los hermanos Gibb, mientras los otros dos componentes apenas tenían un papel, si acaso el de aparecer en las portadas.

La línea acendente continuó en 1968 con dos álbumes, “Horizontal” que incluía “Massachussets” y “World”; y “Idea”, aquel que en la portada aparecían dentro de una bombilla.

Uno de los grandes discos de Bee Gees

Es este el disco más importante de los Bee Gees, con hallazgos sorprendentes, de corte sentimental, pero sin caer en los excesos a los que se entregarían con fruición en posteriores producciones. El tema “Let there be love” abría un disco en el que encontramos piezas muy apreciables como “I started a joke” o “Kilburn towers”, además tenía la particularidad de incluir una de las pocas canciones del repertorio de los Bee Gees firmada por Melouney quien además lo interpretaba acompañado de Maurice. Curiosamente en la edición que se hizo de este disco en algunos países se omitía el número más importante, “I’ve gotta get a mesage to you”.

Los Bee Gees se habían convertido, casi de la noche a la mañana, en unos auténticos ídolos en Europa y Estados Unidos y su imparable fuerza hacía temblar a los mismísimos Beatles.

En su siguiente L.P., “Odessa” (1969), los Bee Gees decidieron tirar la casa por la ventana, jugaron fuerte la carta sinfónica hiciéndose arropar por una orquesta de cuarenta profesores, pero sólo consiguieron un tibio éxito con el tema “First of may”. Aquel ambicioso disco conceptual fue una trampa, los Bee Gees habían tocado techo pero aún no tenían los pies en el suelo y el álbum supuso la culminación de una etapa pero también la apertura de otra más oscura.

Melouney, harto de estar relegado a un segundo plano, abandonó el grupo e inició una corta singladura con su propio grupo. Robin decidió seguir su camino en solitario grabando el L.P. “Robin’s reign” que pasó sin pena ni gloria, a pesar de que el tema “Saved by the bell” llegó a la cima de las listas.

En el 70 Maurice y Barry coincideron en un show televisivo que llevaba el título de una de sus primeras canciones, “Cucumbre castle”. También con este nombre apareció un nuevo disco del que sólo llegó a tener cierta repercusión el tema “Don’t forget to remember”. Decidieron entonces intentarlo de nuevo por separado, Barry grabó el álbum “I’ll kiss your memory” y Maurice hizo lo propio con “Railroad”, sin obtener unos resultados muy halagüeños.

Ante el fracaso obtenido, en su afán por desarrollar carreras independientes, los tres hermanos acordaron aunar esfuerzos para volver a la primera línea que habían perdido.

Así fue como en el 71 regresaron al candelero con dos temas estrella “Lonely days’ y “How can you mend a broken heart”, que les animaron a grabar nuevos L.P’s.:  “Two years on” y “Trafalgar”, en 1971; “To whom it may concern” y  “Melody”, en 1972  y “Life in a tin can”, en 1973. Pero con estos álbumes no consiguieron reverdecer laureles y se autoimpusieron una nueva orientación musical.

Fue Stigwood quien propuso imprimir más carga rítmica a las grabaciones, pero respetando sus armonías vocales y sin descuidar las elaboradas melodías que eran el sello distintivo del grupo.

El primer intento estuvo a cargo del productor Arif Mardin que se encargó de plasmar las nuevas ideas en el álbum “Mr. Natural” que, aunque pasó bastante desapercibido, sentó las bases del estilo a desarrollar en el futuro y que se materializó en su álbum de 1975, “Main course”. En este se incluían dos grandes hits para la nueva época “Nights on Broadway” y “Jive talkin” en las que se hace patente el nuevo sonido de las voces  de los BeeGees que se distinguirá sobre todo por el uso –y el abuso, todo hay que decirlo— del falsete. Por lo que afecta a las instrumentaciones se observa una mirada hacia la música negra, al soul, otorgando prioridad al bajo que apuesta por líneas funky.

Para sus presentaciones en directo se rodearon de una eficiente banda dirigida por el teclista Geoff Westley a quien encontraremos, en los años ochenta, como arreglista habitual en las producciones de lujo de cantantes españoles como Victor Manuel y Ana Belen y el grupo Mocedades.

“Childen of the world”, en el que se incluía “You should be dancing”  fue el L.P. anterior a “Here at last… Bee Gees…live” (1977), un doble álbum grabado en vivo, el 20 de diciembre de 1976 en el Forum de  Los Ángeles, donde quedaba recogido lo mejor del pasado y del presente del trío. Ese álbum inició el protagonismo absoluto de los Bee Gees en los últimos años setenta, conseguido gracias al boom de la banda sonora que compusieron para la película “Saturday night fever”, protagonizada por John Travolta en 1977.

La música de la película marcó la era del “disco sound” con un rosario de auténticos números uno : “Night fever”, “Staying alive”, “More than a woman” y la balada “How deep is your love”, que se siguió escuchando una vez pasada la “fiebre del sábado noche”.

Los Bee Gees se habían adueñado de las discotecas a través del mito Travolta que aprovechó el tirón para rodar una nueva película junto a una reciclada Olivia Newton John. Se trataba de otro musical, inspirado en los años cincuenta, integrado por canciones escritas por Jim Jacobs y Warren Casey e interpretadas por los propios protagonistas, a excepción del número que daba título al film, “Grease”, un tema compuesto por Barry Gibb para la voz de Frankie Valli.

Tras el éxito de  “Saturday night fever”, los Bee Gees se propusieron realizar un “remake” del “Sgt. Pepper’s” de los Beatles que, a la vista de los resultados, se quedó más bien en un remedo de dudoso gusto, a pesar del gran despliegue económico y humano. Recordemos que además de los Bee Gees y Peter Frampton -reclutado para convertir el trío en cuarteto-  colaboraban figuras como Alice Cooper, Earth Wind & fire y Aerosmith.

En 1979 se editó “Spirits having flown”. Aunque el mejor momento empezaba a remitir consiguieron un fuerte impacto con el single “Tragedy”, sin embargo la suerte no se repetiría con “He’s a liar”, extraído del L.P. de 1981, “Living eyes”.

Por otro lado, el benjamín de los hermanos Gibb, Andy –fallecido prematuramente en 1988—, se destapó como un ídolo de las teenagers ayudado por la producción de  Barry quien a su vez se convertió en el autor de moda, colaborando con Barbra Streisand en el álbum “Guilty” del que se extrajo el multimillonario “Woman in love” y más tarde con Dionne Warwick que volvió a la actualidad después de unos años de permanecer en un segundo plano.

A partir de ese momento los Bee Gees no volvieron a tener un éxito sonado hasta 1987, año en que publicaron “You win again”.

Su vida ha transcurrido plácidamente en sus respectivas mansiones de Miami  donde dirigen su propio estudio de grabación, “Criteria sound”, en el que graban artistas internacionales como Julio Iglesias, ilustre vecino de la familia Gibb.

©Antonio Subirana