Tres años ya sin Joan Baptista Humet

Publicado el noviembre 11, 2011

Toni Subirana recuerda a Joan-Baptista Humet

El 30 de noviembre se cumplen tres años de la muerte de mi admirado amigo Joan-Baptista Humet. Fui un gran seguidor de su obra desde que era niño, con mi hermana cantábamos aquello de Gemma cuando aprendíamos los primeros acordes.  Le conocí personalmente en 1981 al término de una actuación suya en el Parque de Atracciones de Montjuïc (Barcelona), cuando él estaba viviendo su mejor momento gracias al éxito de Clara. Tenía yo dieciséis años y mi padre se empeñó en que una de las tardes en que él actuaba me llevara la guitarra para cantarle unas canciones en el camerino a lo que él accedió generosamente. Además de la música nos unía la circunstancia de que su cuñado era mi profesor de “mates” del colegio, un tipo fantástico el Sr. Valls, un apasionado del jazz con el que pasaba muy buenos momentos de charla aunque nunca le di la satisfacción de aprobarme en  su asignatura.

Cuando en 1986 Hispavox me puso mi primer contrato discográfico delante no dudé en llamarle para que me asesorara y el pobre soportó todas mis dudas en interminables conversaciones telefónicas en las que nos lo pasábamos muy bien aunque, la verdad, no resultaron de mucha utilidad porque yo estaba muy dispuesto a firmar lo que fuera aunque se tratara de un contrato draconiano en el que se nos pasó por alto una cláusula que exigía un elevada cifra de copias vendidas para su renovación, algo a todas luces imposible si el lanzamiento no va acompañado de promoción, como fue el caso. Con el tiempo tuve la ocasión de tocar con varios músicos que le habían acompañado, como el guitarrista Joan-Eloi Vila o los pianistas Jordi Badia y Enric Colomer con los que he compartido escenario en los últimos años.

Durante su retiro de la canción perdimos bastante el contacto, en parte porque yo notaba que él no quería hablar de temas musicales, como si quisiera hacer borrón y cuenta nueva. Cuando en 2004 volvió tras dieciocho años de ausencia nos encontramos en una reunión del Montepío de la SGAE y tuvimos una gran alegría. Al salir él fue a coger su moto con la intención de pasar un rato por el despacho pero empezamos a hablar de nuestras cosas y nos pasaron un par de horas volando, hablando de lo humano y lo divino, de  pie, en pleno paseo de Colón.

Por entonces yo colaboraba con la discográfica Rama Lama, especializada en la cuidada reedición de discos de la música pop española y le hablé a Joan-Baptista Humet de la posibilidad de incluir sus obras en esa colección y ahí quedó la cosa… Casi cuatro años más tarde, el director de la compañía, José Ramón Pardo, sabedor de mi admiración por la obra del cantautor de Navarrés me encargó  el librito biográfico que acompañaría al segundo volumen que la discográfica quería dedicar al cantautor y en el que debían reunirse en dos CD’s los tres últimos álbumes del cantautor, naturalmente le dije  que lo haría encantado e incluso le facilité el móvil del cantautor porque Pardo quería hablarle de la conveniencia de incluir también en la compilación el disco del regreso, Sólo bajé a comprar tabaco, a lo que Humet finalmente accedió. Curiosamente J. R.  Pardo había firmado el comentario de presentación que figuraba en la contraportada del exitoso disco Hay que vivir.

Toni Subirana escribió el texto del librito que acompaña esta compilación de J.B. Humet

Joan Baptista Humet

Aquel verano escribí con mucha pasión aquella aproximación a la obra de Humet, tanta que finalmente tuve que mutilar la mitad del texto porque no cabía, y cuando la tuve terminada llamé a Humet para leérsela y redondearla con sus propias impresiones. Tras varias llamadas infructuosas a su casa pensé que estaría de vacaciones en alguna playa y decidí llamarle al móvil para quedar más adelante.  Me contestó su mujer que me hizo saber que de playa nada, estaba en la habitación de una clínica y el enfermo era él, no me explicó detalladamente cual era su dolencia pero me percaté de la gravedad. Me dijo de parte de Joan que tenía carta blanca para escribir lo que quisiera de su vida y su obra y así lo hice. Al final del texto alertaba sobre la posibilidad de que Humet se batiera en retirada nuevamente pero, la verdad, no sospechaba que fuera por una causa tan de fuerza mayor. Un par de semanas antes de su muerte estuvimos hablando por teléfono, él ya con un hilo de voz. Sentí que aquello era una despedida…creo que lo sentimos los dos. Los días siguientes a aquella conversación los explicó muy bien su hermano sacerdote en el funeral al que asistí y aquellas palabras en las que relataba con ternura y humor la preparación para el final de su hermano me vuelven a menudo a la cabeza. Me hubiera gustado cantar una de sus canciones  en el concierto   póstumo que se le dedicó, fue el propio Joan-Baptista el que me facilitó el teléfono del organizador para que así fuera, finalmente no estuve entre los elegidos por la organización, me dijeron que habían optado por poner sólo artistas de la generación del homenajeado…y eso que yo no hubiera necesitado un papel con la letra de la canción porque me las sé todas de memoria.

Querido Joan Baptista-Humet… ¡”Hay que vivir”!

Toni Subirana

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