Diez años sin Mari Trini

Publicado el abril 4, 2019

El 6 de abril de 2009, en el hospital Morales Meseguer, de Murcia, fallecía Mari Trini. La conocí a finales de los ochenta en el Parque de atracciones de Montjuïc cuando racalaban en su escenario grandes artistas y luego me la crucé en alguna ocasión en Ibiza. Con motivo del décimo aniversario de su muerte reproduzco aquí el texto que escribí para una colección dedicada al Pop español que escribí en el año 2000

images (1)MARI TRINI

 Nombre completo: María de la Trinidad Pérez-Miravete Miller

Lugar y fecha de nacimiento: Caravaca de la Cruz (Murcia), 12 de julio de 1947

Año de debut: 1963

Álbumes editados: 23

Mayor éxito: Amores

Discográficas: Pathé-Marconi, RCA, Hispavox, Espectacular, Divucsa

Una larga enfermedad durante la infancia es determinante para cualquier ser humano. Todo lo que nos sucede de pequeños es crucial en nuestro futuro pero si es algo anómalo como una prolongada convalecencia, aún más. Esto es lo que le sucedió a Mari Trini que a los siete años contrajo una infección de riñón que le mantuvo postrada en cama durante seis años.

Aunque nació en un pueblo de la provincia de Murcia, la mayor parte de su infancia y adolescencia transcurrió en su casa de Madrid, donde vivió endescarga (1) compañía de sus padres y tres hermanos menores. Durante el tiempo que duró su dolencia asistió intermitentemente a un colegio de monjas, pero la muchacha estaba acostumbrada a vivir en un mundo de adultos y entre sus compañeras de la escuela no podía evitar sentirse desplazada. En aquellos años difíciles tuvo como fiel compañera una guitarra con la que empezó practicar los primeros acordes hasta que la familia, al percatarse de su afición musical, decidió buscarle un profesor que resultó ser Fernando Arbex, que en el futuro se convertiría en el alma de Los Brincos y en un exitoso compositor. Con él empezó a tocar las canciones de los Everly Brothers que le hacían más llevadera la enfermedad de la que quedaría prácticamente restablecida a los quince años. Con sus pocos conocimientos musicales, pero con mucha ilusión, se presentó a varios concursos para artistas debutantes, pero su estilo, que entonces ya era bastante melodramático, no respondía a lo que en aquellos tiempos se esperaba de una jovencita y tuvo sus primeras decepciones. La primera persona importante del mundo artístico que creyó en ella fue Nicholas Ray –conocido sobre todo por ser el director de “Johnny Guitar” y de “Rebelde sin causa”, el film que mitificó a James Dean-  que entonces era propietario en Madrid de un local nocturno llamado “Nika´s”. El cineasta la tomó bajo su tutela y la envió a Londres, la capital entonces de la música pop. Gracias a las recomendaciones de Ray, Mari Trini hizo algunas apariciones en un show que Peter Ustinov tenía en la BBC. Aquellos años en la capital británica no dieron el fruto apetecido en la carrera musical de la artista aunque le sirvieron para conocer el mundo artístico desde dentro y saludar a algunos astros de la música y del cine. Pero la cantante sentía que su sitio no estaba allí, no se sabe si Ray perdió el interés en su protegida pero el caso es que un día Mari Trini le perdió la pista y decidió volar a París, de pequeña había estudiado francés y se sentía fascinada por la obra de las grandes estrellas de la “chanson”, un género que se aproximaba más al estilo musical que quería desarrollar. De los dieciséis a los veintiún años Mari Trini vivió en la ciudad del Sena pero su carrera musical avanzaba muy lentamente y debía compaginarla con trabajos más prosaicos para ganarse el sustento. A aquella época pertenecen sus primeras grabaciones, algunos singles y un L.P. titulado “Bonne chance” donde se incluía un tema de su cosecha titulado “Ce n’est pas moi” que años más tarde conocería un gran éxito en su versión española (“Yo no soy esa”). Pero todo esto es la prehistoria de la Mari Trini que en España empezó a conocerse a partir de un disco que editó la RCA y en el que dominaban composiciones ajenas de nuevos valores como Juan Carlos Calderón, Patxi Andión y Luis Eduardo Aute de quien se seleccionaron las dos canciones que figuraban en el primer single “El alma no venderé” y “No sé que pasará”. Como anécdota cabe reseñar que esta última fue la primera canción que escribió Aute. Mari Trini introdujo en España el concepto de intérprete seria, alejada de la frivolidad. El mundo de la cantautoría española estaba aún en pañales y tiraba a progre, mientras que el de la canción ligera estaba dominado por intérpretes excesivamente anacrónicos, ella encontró el punto justo entre ambos. Sus canciones decían cosas pero se sustentaban en melodías inspiradas y fáciles de retener, envueltas en unos arreglos consistentes. Aquel disco fue un primer paso que apuntaba lo que Mari Trini podía dar de sí y que pudo constatarse en su siguiente álbum, “Amores” ante el que se rindió la mayor parte de la crítica y un público muy numeroso. Fue su primer disco para Hispavox donde trabajó junto a Rafael Trabucchelli que potenció su talento como compositora y supo entender muy bien el tipo de producción que necesitaba la artista. Aquel álbum albergaba un puñado de excelentes canciones arregladas por Waldo de los Ríos que se convertirían en clásicos, como la que daba título al L.P. y otras inolvidables como “Mañana” y “Cuando me acaricias” que aparecieron en single. Quedó como una obra histórica de la música pop española y en su carrera pesó como una losa, para bien, porque gracias a ella pudo consagrarse como una primera figura, y para mal porque nunca podría superarlo en futuras producciones. Sin embargo, su siguiente álbum, “Escúchame”, no decepcionó en absoluto, contaba con varios números fuertes como el mencionado “Yo no soy esa” o “Yo confieso”. En ese álbum figuraban también versiones del repertorio de Édith Piaf, Gilbert Bécaud y Jacques Brel. La más célebre de este último, “Ne me quitte pas”, incluida  en el álbum “¿Quién?”, de 1974, pasaría a ser un tema fundamental en el repertorio de la artista en directo, aunque en la grabación discográfica peca de sobreactuación. Pero antes de ese trabajo aparecieron “Ventanas” –un disco muy digno en su conjunto pero sin temas de impacto- y “L’automne”, un álbum con destino al mercado francófono en el que se incluía una selección de temas de la cantautora adaptados al francés y que tuvo continuidad en otro L.P. al año siguiente.

descargaEn la segunda mitad de los setenta los álbumes de Mari Trini empezaron a acusar una cierta merma de las facultades de la artista como autora. La exigencia de un disco por año –en Hispavox se seguía a rajatabla- resultaba quizás excesiva para Mari Trini y, aunque seguía arrastrando público a sus actuaciones, sus discos no generaban tantos éxitos. En 1977 con el comercial “Te quiero con locura”, la artista se encaramó a las listas de éxitos. Empezaba así una nueva etapa en la que los singles tuvieron más peso, en detrimento de los discos de larga duración. Periódicamente aparecían temas de impacto comercial que se escuchan a todas horas en las emisoras de radio y se bailaban en las discotecas cuando tocaban “los lentos”. Canciones sentimentales, inteligibles por todos los públicos, que huían algo del tono lúgubre de sus antiguas baladas. Eran más “lights” pero se escuchaban con agrado: “Estoy pensando en ti” (1978), Ayúdala (1979), “Soy un caso perdido” (1980), “Te amaré, te amo y te querré” (1981)…sin embargo, en los álbumes que contenían esos temas se advertía demasiado material “de relleno” y un empeño por modernizar el envoltorio musical donde dejó su huella Danilo Vaona, productor italiano que entonces trabajó con muchos artistas españoles. De 1982 es “Una estrella en mi jardín” que fue un éxito incontestable, aquel tema de títuloimages (2) surrealista le devolvió al primer plano de la actualidad. Dos años más tarde editó un disco en el que daba su visión de boleros mejicanos y rancheras, “las canciones que cantaba de pequeñita” según sus propias palabras. La brillante producción corrió a cargo de Maryní Callejo –pianista y directora del grupo que acompañaba a la artista en directo-  que firmó junto a Jesús Gluck los cuidados arreglos de aquel disco. Tras este trabajo que pasó bastante inadvertido, en 1985 apareció un álbum grabado en vivo que reflejaba fielmente el magnetismo que la artista poseía en escena. No obstante, su compañía creía en ella como artista de fondo de catálogo pero no como una apuesta de futuro. En 1986 Hispavox se fusionaba con la multinacional Emi y empezaba una nueva etapa en la que sólo estaba interesada por promocionar a grupos juveniles y se sentía incómoda con figuras de “toda la vida” como Alberto Cortez o Mari Trini. Así, los últimos trabajos de estos artistas  parecieron ser el fruto de un compromiso contractual y no de un proyecto en el que las dos partes se hallasen ilusionadas.  En 1987 “En tu piel” ponía fin a una relación de diecisiete años entre la artista y su casa de discos. Harta de que la gente tuviera de ella una imagen excesivamente seria y recatada decidió mostrarse más “sexy” en la portada. Pocos meses antes la revista “Interviú” había publicado unas fotos en que la artista aparecía mostrando su cuerpo en una playa de Ibiza -la cantante suele pasar en la isla largas estancias-, Mari Trini parecía empeñada en demostrar que ella también podía ser atractiva, como si su imagen fuera la culpable de que el público le diera la espalda. Cuando un intérprete de la categoría de nuestra protagonista pasa de moda lo más sensato es esperar a que la moda vuelva a pasar por él, pero a veces no se tienen los medios o la paciencia para soportar ese “impasse” y el artista hace cosas que le restan la credibilidad que tantos años le ha costado ganar. “En tu piel” fue producido por Rafael Trabucchelli que, siguiendo su costumbre de adaptar temas clásicos, convirtió en canción la “Sonata Patética”, de Beethoven. (“Te juré”). Esta pieza ya había sido llevada anteriormente por Billy Joel al terreno del pop con el título “This night”. En los arreglos de aquel disco colaboraba el guitarrista Rafael Martínez que cuando la artista se quedó sin casa de discos le dio cobijo en Espectacular, el sello discográfico de corta vida que creó el propio músico. Tras un álbum doble de éxitos que tuvo una excelente acogida, en 1995 recaló en Divucsa donde pudo grabar algunos temas inéditos y sus temas de siempre.

El público no la olvida y sus compañeros de profesión tampoco, pero Mari Trini hace tiempo que no se prodiga en los escenarios que es donde puede demostrar mejor sus habilidades. La industria musical española ingrata con los artistas que no venden discos, aunque tengan un brillante historial a sus espaldas y Mari Trini, hoy por hoy, no tiene la posibilidad de actuar en público con la dignidad que merece una artista como ella que reúne méritos suficientes para figurar en un puesto destacado de la historia de la canción popular española.

 ©Antonio Subirana

DISCOGRAFÍA

 “Amores” (1970) (Hispavox)

Resultado de imagen de mari trini amores

El disco que la descubrió y la consagró al mismo tiempo. LP imprescindible, con brillantes arreglos de Waldo de los Ríos. Echando una ojeada a los títulos que lo componen, parece que se trate de un álbum de “Grandes éxitos” (“Amores, “Cuando me acaricias”, “Un hombre marchó”, “Mañana”, “Vals de otoño”, “Si no te vas con la tarde”, “Déjame”…).

“En vivo” (1985) (Hispavox)

Resultado de imagen de mari trini en vivo

Mari Trini es una artista a la que no se puede valorar en todas su dimensión si no se le ha visto en directo. Para los que no han asistido a ninguno de sus conciertos y para los que quieran evocarlos, este es un disco muy recomendable, sobre todo porque actualmente no es fácil ver a la intérprete sobre un escenario.

“Mari Trini” (1984) (Hispavox)

Resultado de imagen de mari trini boleros

Ofrece un perfil poco conocido de Mari Trini que aquí se adentra en un repertorio bolerístico, un género que años más tarde volvería con fuerza. Ella se anticipó a esta moda con este estupendo L.P. en el que llaman especialmente la atención la sensible interpretación de dos éxitos de Armando Manzanero: “No” y “Contigo aprendí”. Cerraba el trabajo una versión de “La mentira” (“Se te olvida”) que años más tarde también grabó Ana Belén con más éxito pero sin tanta emoción.

“Sus grandes éxitos” (1993) (Hispavox)

Resultado de imagen de mari trini sus grandes éxitos 1993

Aunque no somos partidarios de incluir en esta sección discos recopilatorios, recomendamos esta selección porque reúne temas de éxito de todas las épocas –muchos difíciles de encontrar en su edición original- y ofrece una muestra del repertorio de canción francesa que la artista ha grabado a lo largo de su carrera.

Otros discos:

“Bonne chance” (Pathé-Marconi, 1965), “Mari Trini” (RCA, 1969), “Escúchame” (Hispavox, 1971), “Ventanas” (Hispavox, 1973), “L’automne” (Hispavox, 1973), “¿Quién?” (Hispavox, 1974), “Qui?” (Hispavox, 1975), “Transparencias” (Hispavox, 1975), “Como el rocío” (Hispavox, 1976), “El tiempo y yo” (Hispavox, 1977), “Sólo para ti” (Hispavox, 1978), “A mi aire” (Hispavox, 1979), “Oraciones de amor” (Hispavox, 1981), “Una estrella en mi jardín” (Hispavox, 1982), “Diario de una mujer (Hispavox, 1984), “¿Quién me venderá?” (Hispavox, 1986), “En tu piel” (Hispavox, 1987), “Espejismos” (Espectacular, 1990), “Sin barreras” (Divucsa, 1995), “Alas de cristal” (Divucsa, 1996).

Tags: , ,

Categorías: QUERIDOS Y ADMIRADOS COLEGAS


Comentarios cerrados