Murió el último superviviente de los Platters

Publicado el junio 6, 2012

Herb Reed, el último superviviente de los Platters

El pasado 4 de junio falleció en Boston Herb Reed el último integrante aún vivo de la formación original de los Platters. Para mí los Platters fueron un grupo muy querido, mi madre fue la que me hizo apreciarlos. Aunque ella era más de la generación Beatles, los Platters fueron la banda sonora de su época de quinceañera y eso es difícil de olvidar. En 1995 escribí una historia sobre las grandes voces de la música popular que fue publicada por fascículos acompañados de CD fuera de España. Transcribo aquí mi texto original en homenaje a Herb Reed y sobre todo a las antiguas quinceañeras que, como mi madre, bailaron estas canciones en sus primeros guateques. THE PLATTERS ¿Recuerdas cuando tu primer pretendiente te dijo al anochecer que sólo tú ocupabas su corazón ? ¿Recuerdas cuando te rogaba un beso y te repetía mil veces que te quería? Nunca supiste y probablemente nunca, nunca sabrás que fue de aquel amor que con un toque mágico se esfumó, como el humo que cegaba tus ojos, como las serenatas de un pick-up en el silencio de la noche…pero sí sabes que tienes dieciséis toneladas de emociones dormidas en un disco de Los Platters.

La formación original

Algo muy nuestro

Los Platters son sin duda el grupo vocal más popular y más admirado de la era del rock, pero además de todo eso son el grupo con el que  más se identificó el público español.  Ni Elvis, ni los Beatles, ni nadie, lograron en el momento de su aparición calar tan hondo en el corazón de la juventud española como lo hicieron Los Platters. Sus románticas canciones, sin asomo de ñoñería, fueron la banda sonora de los noviazgos de finales de los cincuenta y principios de los sesenta y están incorporadas a nuestra memoria colectiva como el “plexiglás” o los cigarrillos (antes eran pitillos) comprados por unidad …Ah, aquel humo del “Bisonte” que cegaría los ojos de toda una generación.

El “Doo-wop

El “Doo-wop”, onomatopeya que alude al sonido producido por el barítono en los grupos vocales negros, es un estilo que tuvo mucho predicamento hacia la mitad de los años cincuenta. Las razones del éxito de esta música, las hallamos en el poco presupuesto que se necesitaba para crear un grupo de estas características ya que las interpretaciones eran “a capella” (con la voz como único instrumento) o con un sucinto acompañamiento instrumental reducido a la base rítmica. Al principio el “doo-woop” era visto como música callejera porque era esta la que interpretaban los grupos de jóvenes en los barrios degradados, de emigrantes negros, de las grandes ciudades de Norteamérica. Otro de los motivos de la proliferación de estos grupos es el conocimiento de armonía vocal que poseían sus integrantes, después de curtirse interpretando gospel en los coros de iglesias, y que pusieron al servicio de la canción comercial del momento, el rock & roll. Esto contradice la idea de que los negros sólo han aportado el ritmo a la música blanca. En estas canciones se aprecia un gusto por los juegos armónicos que se trasluciría después en grupos como los Beach Bboys o los Beatles.

Los Platters en su época dorada

El principal atractivo de este estilo lo hallamos en los arreglos musicales que en vez de ser instrumentales son vocales. En estos grupos se parte de una bonita melodía principal que canta la voz solista, mientras  los demás le acompañan con sonidos percutivos o contracantos (melodías diferentes pero afines a la principal).

Una voz de tenor para un grupo de rock

Tony Williams era la voz solista de los Platters, una voz de tenor en un contexto no clásico. Williams tenía su más inmediato predecesor en el cantante Bill Kenney, el segundo  solista del grupo The Ink spots. Este grupo, que se había formado  en Estados Unidos en 1934, fue la primera formación vocal que incluyó entre sus voces, una con tesitura de tenor. Su maestría se hace evidente en grupos vocales posteriores como los Drifters o los Coasters. En la década de los cuarenta y hasta mediados de los cincuenta cosecharon importantes éxitos como “I love you for sentimental reasons”, “If I didn’t care”, “To each his own” o “My Prayer”, los dos últimos se convertirían  más tarde en  títulos de oro del repertorio Platters. Tony Williams había nacido el 5 abril de 1928 en Elizabeth en el estado de New Jersey y era un cantante aficionado que para ganarse la vida estaba empleado en un garaje lavando coches, hasta que en 1953 decidió con un grupo de amigos formar un cuarteto de doo wop en Los Angeles . Los otros tres componentes eran David Lynch, nacido un año más tarde que Williams, en San Louis (Missouri), también era tenor aunque no hiciera de solista, Alex Hodge (barítono) y Herb Reed (bajo). Fue este último quien bautizó al grupo inspirándose en los “platters” (platos de metal) que caían al introducir monedas en una “juke box” (máquina de discos). “Platter” era una palabra que usaban también los disc-jockey para referirse a los discos. Algo así como la palabra “plástico” que se puso de moda en el argot discográfico en los años ochenta.

Buck Ram, artista y negociante

El grupo empezó a realizar actuaciones en modestos locales de Los Angeles para ganar algún dinero, con la esperanza de que se cumpliera el viejo cuento de hadas de ser descubiertos por un cazatalentos que les llevara a un status superior dentro del mundo de la música.

Buck Ram, el cerebro del grupo

El hada madrina no tardó en llegar. Era un productor llamado Samuel (“Buck”) Ram,nacido en Chicago, el 18 diciembre de 1908, que adivinando las posibilidades del cuarteto, les propuso firmar un contrato de representación. Ram era un compendio de cualidades,  artísticas y comerciales. Fue él, como excelente autor de canciones, quien aprovisionó de éxitos al repertorio de los Platters. Ram les consiguió un contrato con la editora discográfica Federal Records, pero los resultados fueron muy pobres y Ram decidió hacer unos cambios en la formación original. Su principal obsesión era encontrar una voz femenina por el juego que podía dar de sí en las armonías vocales y por el reclamo escénico que su incorporación supondría. Esa presencia que vendría a poner el contrapunto necesario al grupo sería la de una muchacha de veinte años llamada Zola Taylor, procedente de una formación vocal femenina llamada las “Teen Queens”. Aunque en un primer momento se intentó fichar a la solista de ese grupo, Shirley Gunter, Zola sería finalmente la que aportaría la calidez de su magnífica voz de contralto. Este registro, que también lo pueden poseer los hombres ,es el más grave de las voces femeninas y su tesitura está entre soprano y tenor. Por eso la inclusión de esta intérprete contribuía a completar el cromatismo del conjunto sin restar protagonismo al solista Tony Williams. Por otro lado Alex Hodge tuvo problemas con la ley por vender marihuana y tuvo que abandonar forzosamente el grupo. Ram, que no estaba muy convencido de las cualidades artísticas de Hodge, aprovechó esta circunstancia para sustituirle por Paul Robi. Con el cambio de Hodges por Robi, nacido en Nueva Orleáns en 1931,el conjunto salió beneficiado, sobre todo por los conocimientos que Robi poseía de armonía.

Cadena de éxitos

Al poco de efectuar las modificaciones, Ram consiguió un buen contrato con la casa Mercury. Los Platters consiguieron ser fichados por esa discográfica de rebote ya que Ram representaba también a un grupo llamado los Penguins que ese año, 1954, habían obtenido un clamoroso éxito con el tema “Earth angel”. La estrategia de Ram era clara: “Si no hay Platters, no hay Penguins”. Y así fue como la discográfica se quedó con los dos grupos. Los Platters consiguieron en 1955 con la canción “Only you (And you alone)”, de la que Ram era coautor junto con un músico llamado Ande Rand, situarse en el número 5 de la lista de los veinte mejores de Estados Unidos, ayudados por el disc-jockey Hunter Hancock que les promocionó intensamente desde su emisora. Lo sorprendente es que este tema lo habían ya grabado en otra versión con su primera discográfica y había pasado sin pena ni gloria. Esto nos hace pensar en lo importante que puede llegar a ser la promoción. ¿Cuántas malas canciones tenemos, sin querer, archivadas en la memoria y cuántos buenos temas han muerto en los cajones de los despachos de las discográficas por falta de una hábil gestión o simplemente de sensibilidad? En 1956 dos canciones llegaron al número uno de las listas de éxitos. Una fue “The great pretender”, otro tema de Ram que esta vez compuso en solitario y del que se llegaron a vender la astronómica cifra, sobre todo para la época, de un millón de copias. La otra  era “The magic touch”, con la que Ram volvía a dar en la diana del éxito. Ese fue también el año de “My prayer”, firmada por el letrista Bounlanger y el compositor inglés Jimmy Kennedy, parece ser que este último quedó prendado del tema “The great pretender” y no vaciló en presentarle a Ram su creación ,creyéndola indicadísima para los Platters. No se equivocó porque “My prayer” volvió a situarlos en el número uno. Para acabarlo de redondear a finales de año aparece “You’ll never, never know”, otro de sus temas míticos. La verdad es que al año siguiente obtendrían éxitos más discretos (“One in a million” o “Only because”) pero en  1958 volverían a barrer con “Twilight time”. Otra vez era Ram el culpable del acierto en colaboración con Nevis y Dun, componentes del grupo “Three suns”, que ya habían grabado en 1944 ese tema con gran aceptación. Esta canción marca dos hitos en la historia de la música moderna: La casa de discos produjo un cortometraje al servicio de la canción para pasarlo en programas de televisión, anticipándose con ello a la era del video-clip. También fue el primer tema de la era del rock & roll que incluía un arreglo de cuerda.

Un humo eterno

“Smoke gets in your eyes”, el viejo tema que en 1933 compusieron Jerome Kern y Otto Harbarch para el musical “Roberta” y que un año después se hizo popular en la versión Paul Whiteman, también fue rescatado por los Platters. Con esta versión los Platters se anticipaban, en 1958,a la moda del “revival” que luego los ha tomado a ellos como uno de los objetivos principales en las recopilaciones nostálgicas. Este tema pertenece a una serie de doce temas estándar, grabados en París en el transcurso de su primera gira por el continente europeo, y con el acompañamiento de la orquesta del Grand Opera House. Hoy en día es raro el intérprete (hombre o mujer) de estándars que no la lleve en su repertorio, aunque el abuso que se hace de ella en la música de “brasserie” la trivialice en exceso. Algo parecido a lo que sucede con el tema “As time goes by” de la película “Casablanca” En 1959 Los Platters actuaron en la Unión Soviética. Era la primera vez que esto sucedía con un grupo de color.

La pérdida de identidad

“Remember when”, fruto también de la inspiración de Ram, fue el último éxito antes de la progresiva desintegración del grupo que les iría alejando de la cima. La primera en desertar del grupo fue Zola Taylor que fue reemplazada por la esposa de Tony Williams, Helen Williams. En 1961 Tony Williams decidió abandonar al grupo para emprender una carrera en solitario. Son muchos los líderes de grupos que, seguros de la fuerza de su personalidad, deciden emprender una carrera en solitario que les de el protagonismo que merecen y así mostrar el talento que creen enmascarado en el conjunto. Muy pocos son también los que logran, siquiera igualar, el aprecio que habían conseguido en la formación que les encumbró. Tony Williams no es la excepción a lo dicho anteriormente. Frank Sinatra lo reclutó en su compañía de discos (Reprise) pero como solista no llegaría a despuntar. Tony Williams fue sustituído por Sonny Turner que se convertiría en la voz principal del grupo. Pero los cambios en la formación no acabarían ahí.Paul Robi también dejaría el grupo y el puesto vacante lo ocuparía Nate Nelson.También la  mujer de Tony Williams siguió a su marido dejando su lugar a Barbara Randolphque sólo llegaría a participar en un disco. Sandra Dawn, que había sido componente del grupo los “Flamingos”, recogió el testigo. Con dos únicos supervivientes de los Platters originales el grupo acordó acomodarse a las cualidades del nuevo protagonista, Sony Turner, y el estilo derivaría hacia el terreno del pop de los primeros años sesenta y posteriormente al soul, descuidando la esencia que  identificó al grupo en sus comienzos. La casa Mercury no confiaba en la supervivencia del grupo sin Tony Williams y quiso rescindir su contrato. Ram demandó a la casa de discos por entender que esta no había contratado a un solista sino a un grupo. Los últimos temas grabados para la casa Mercury fueron “Red sails in the sunset”, “To each his own”, “if  I didn’t care”, “I’ll never smile again”, “It’s magic”(este último con la voz solista de Sonny Turner). Nueva etapa En 1966 terminaron sus relaciones con Mercury y firmaron con la editora Musicor decantándose deliberadamente hacia una música más rítmica, alejándose de las baladas con arreglos orquestales y coqueteando con el soul. Aunque tuvieron repercusión algunas piezas de nueva factura como “I love you for 1000 times” o “With this ring”, sus álbumes se limitaban a la recopilación de los primeros temas remozados. El 18 de octubre de 1967 hicieron una triunfal reaparición en un nostálgico concierto celebrado en el Madison Square Garden de Nueva York junto a otras míticas figuras del primer rock & roll como Bill Halley & his Comets, Chuck Berry,etc. En los años setenta coincidiendo con la moda del “revival” se sucedieron sus álbumes antológicos con escasas  aportaciones originales al viejo repertorio y sus actuaciones cara al público se limitaron al circuito de salas de fiesta  en el que no les faltaría trabajo regularmente y del que ya no volverán a salir, permitiéndose vivir de las rentas de sus temas más representativos.

Eternos Platters

¿Cuáles son los auténticos Platters?

Cuando se empezaron a introducir cambios en el grupo, se creó una confusión tal en el público que este, siempre que se anunciaba una actuación o un nuevo disco, tenía la molesta sospecha de que le estaban intentando dar gato por liebre. Dejando a un lado imitaciones más o menos encubiertas, ¿quién era, de los primitivos Platters, el que merecía llevar el nombre en su nueva carrera?: ¿Tony Williams en solitario?,¿el grupo que habían formado por su cuenta Sonny Turner  y Herb Reed?, ¿o la formación que dirigía Ram, en la que sólo quedaba uno de los primeros componentes…? Aunque entre estos tres “auténticos” Platters los pleitos se sucedieron hasta los ochenta, lo cierto es que ninguno de ellos eran Los Platters. El grupo se acabó en 1961 con la marcha de Tony Williams. Actualmente hay sucedáneos de los Platters que afirman ser los auténticos herederos, cosa que nadie pone en duda, pero la historia de un grupo musical es la de sus  protagonistas y si estos no están, la cosa pierde bastante, sobre todo en un caso como el de los Platters cuya permanencia, básicamente, consiste en un ejercicio de nostalgia. También es verdad que si los Platters como grupo eran entrañables, la cara de sus componentes era bastante desconocida  y esto facilitaba los cambios sin que nadie echara de menos una presencia concreta. Por otro lado, si lo que se busca son unas canciones cantadas y puestas en escena  de una determinada manera, es fácil encontrarlo en los grupos clónicos que solucionan, por lo general dignamente, la papeleta. Total que el que no se conforma es porque no quiere.

La recta final

Inaugurando la década de los noventa, Tony Williams se volvió a reunir excepcionalmente con los supervivientes de la primera época: Paul Robi (su sustituto, Nate Nelson, había fallecido en 1984), Herb Reed y Zola Taylor. Para completar el quintento se sumó Rosalyn Atkins, (David Lynch,el más constante de los veteranos, había muerto en 1981). Con esta formación recorrieron los Estados Unidos en una gira centrada en salas de fiesta. En 1991 murió Buck Ram, alma  y motor del grupo. Ese mismo año Tony Williams realizó una gira en Thailandia y Japón acompañado de su mujer y uno de sus hijos. Esa experiencia no se pudo repetir. Tony Williams, murió de un enfisema al año siguiente. A principios de los ochenta los Platters vinieron a España, con la voz solista de Monroe Powell para realizar una gira por diversas ciudades españolas. Sus visitas tuvieron continuidad y en octubre de 1994 estuvieron actuando en una sala de fiestas barcelonesa y en varios programas de televisión. La ausencia total de sus componentes originales no era un secreto para nadie y fueron recibidos con calor. También se les pudo ver, como invitados estelares del festival OTI’94.

En versión española

Los Platters fueron, al igual que más tarde sucedería con los Beatles, un grupo muy “versionado” en España. El Dúo Dinámico convirtió “My Prayer” en “Rogar”, que pasó a ser una pieza clave en su repertorio. Lo mismo sucedió con Los Cinco Latinos que llevaron a su terreno con éxito varios temas “Only you” (“Sólo tú”), ”My prayer” (“Mi oración”), ”Twilight time” (“La hora del crepúsculo”), “The great pretender”(“El gran simulador”), “Smoke gets in your eyes” (“Hay humo en tus ojos”). Pero el que hizo de una canción de Los Platters un tema señero de su producción fue José Guardiola con el tema “Dieciséis toneladas” (“Sixteen tones”). A finales de los ochenta el grupo juvenil Duncan Du coló en un disco suyo un tema estrella de los Platters, “Twilight Time”. Ese mismo tema fue el elegido por los  Platters en 1963 para hacer una versión en castellano.

Una mancha oscura en una carrera brillante

En 1959 los cuatro componentes masculinos se vieron metidos en un lío por el que fueron arrestados en Cincinnati acusados de inducir a la prostitución a cuatro jóvenes en Newport, Kentucky. El que tres de ellas fueran blancas provocó que el escándalo fuera aún mayor y que en las emisoras de radio se vetaran sus discos. Al cabo de medio año fueron absueltos de sus cargos aunque el juez que llevó el caso, dada la popularidad de los acusados, les arengó recordándoles que, como personajes públicos, tenían que observar una buena conducta.

Los Platters en la publicidad

La música de los Platters parece haberse convertido en la favorita de los creativos de publicidad. El gusto por la sofisticación y por la estética de los cincuenta es la causa de que las canciones de los Platters se hayan  convertido en recurrente motivo musical de los spots publicitarios de televisión. Esto tiene el peligro de quitarle la parte de ensoñación que puede y debe tener la música popular y que es la libre asociación que, de imagen y música, pueda hacer cada uno. Los que vivieron la plenitud del grupo cuando ellos también estaban en su plenitud no son muy susceptibles a esta intromisión pero los jóvenes de ahora es fácil que identifiquen, por poner sólo dos ejemplos, el “Sixteen tones” con una furgoneta y el “Remember when” con una marca de leche o con la sintonía de un programa retrospectivo.

©Antonio Subirana

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