Charles Aznavour cumple 88 años

Publicado el mayo 5, 2012

Hoy, 22 de mayo de 2012, Aznavour cumple 88 años y lo hace en plenas facultades. No sólo sigue cantando y ofreciendo recitales sino también componiendo nuevos temas con una lucidez y un oficio envidiables. Desde mi adolescencia he seguido su obra y he tenido la suerte de conocerle personalmente y compartir alguna charla muy enriquecedora. Es bonito poder recordar su pasado pero sobre todo emociona disfrutar de su presente.

Toni Subirana con Charles Aznavour

Para homenajearle he decidido colgar una versión que hice de su tema Je m’voyais déjà en una tanda de cuatro recitales que ofrecí en la “Boîte” del Gran Casino de Barcelona, en octubre de 1996. En aquella sala normalmente la gente iba a escuchar canciones muy conocidas pero como yo sólo interpreto mis canciones y no quería defraudar a la audiencia le di la vuelta a la tortilla y titulé aquellos recitales “Algo nuevo que cantar” para poder largar mi repertorio. No obstante quise hacer una concesión y canté este tema de Aznavour que, la verdad sea dicha, el público conocía casi tan poco como los temas de mi cosecha que presentaba aquellas noches y, aunque fue muy aplaudido, oí que alguien desde la penumbra me reclamaba “La mamma”.

La pieza narra las peripecias de un artista que, con el paso de los años y a pesar de todas las dificultades por lograr un triunfo que se le resiste, sigue confiando en su talento. Muchos creen que Aznavour se basó en su propia biografía pero no es así, él mismo lo ha negado diciendo que se la inspiró otro artista de variedades. Creo que en ciertos aspectos mi vida profesional está ya más cerca de la de este personaje que la del propio autor y por eso me gusta cantarla aunque raramente en público. Recientemente lo he hecho en algún recital acompañado por mis músicos pero sólo dispongo de esta grabación bastante improvisada, sólo a piano y voz .

http://www.goear.com/listen/8306d21/je-mvoyais-deja-toni-subirana

Para celebrar el aniversario propongo también una grabación del programa de Catalunya Cultura “Obre’t d’orelles” que presentaba Guillermina Motta y al que fui invitado para hablar de Charles Aznavour. El programa se emitió por primera vez el 10 de julio de 2003.

http://www.goear.com/listen/5973b78/laznavour-de-toni-subirana-charles-aznavou

¡Felicidades maestro!

Enlace relacionado: http://www.tonisubirana.com/?p=818

Reproduzco aquí un breve perfil biográfico que redacté en el año 2000 para una colección musical.

Charles Aznavour

Charles Aznavour

Shahnourth Vanenagh Aznavourian es su auténtico nombre que denota su ascendencia armenia y que decidió afancesar, porque a pesar de ser hijo de inmigrantes que escaparon del genocidio turco, tal como retrata en su canción “Ils sont tombées”, él siempre se ha sentido francés sin renegar de sus orígenes.

Nació en el barrio latino de París el 22 de mayo de 1924. A los tres años ya había debutado cara al público recitando poemas, algo que no debe extrañar si tenemos en cuenta que sus padres, aunque se ganaban la vida regentando un modesto restaurante oriental, provenían del mundo del espectáculo –el padre era barítono y la madre actriz— y no dudaron en inscribir a sus hijos en “L’Ecole du Spectacle” donde el pequeño Charles –al que llamaban Charlot—empezó a demostrar sus habilidades imitando a Maurice Chevalier. Más tarde ganó primeros francos en un espectáculo infantil con el Théâtre de Cigalounettes. A principios de los años cuarenta formó un dúo con Pierre Roche –inspirado en en el que Charles Trenet había formado con Johnny Hess— al que había conocido en L’École du Music-Hall. Los dos eran grandes amantes del jazz y de su unión surgieron canciones en las que Aznavour firmaba la letra y Roche la música. De esta etapa la más representativa es “Le Feutre Taupé” (1946) aunque la primera que se dió a conocer fue J‘ai bu (1945) que en la voz de Georges Ulmer obtuvo el “Grand prix du disque”,en 1947. Y es que Aznavour no tuvo más remedio que dar sus canciones a otros artistas si quería hacer algo con ellas. Su voz rota provocaba comentarios del tipo : “¿Cómo se puede pretender cantar con una voz tan desagradable?”. La verdad es que su voz, un punto afónica, no era la que se esperaba de un cantante; su aspecto tampoco era el de un galán. Tardaría muchos años en hacer valer esa voz personalísima que cala en lo más hondo.

El impulso a su carrera se lo dio su faceta de compositor. Édith Piaf lo tomó bajo su tutela pero se limitó a tenerlo condescendientemente en su entorno íntimo como “chico para todo” y a aceptar algunas de sus canciones como  “Il y avait” (1950) o “Plus bleu que tes yeux” (1951) mientras que no dudó enn rechazar otras como “Je hais le dimanches” que le valió a Juliette Gréco el premio de la Sociedad de autores francesa en 1952.  También compondría, entre otros, para Johnny Hallyday (“Retiens la nuit”), Sylvie Vartan (“La plus belle pour aller danser”), Maurice Chevalier (“Jolies mômes de mon quartier”), Patachou (“Parce que”) y Bécaud con quien firmaría algunas canciones como “Marie quand tu t’en vas” o “Rentre chez toi et pleure”. En 1953 tuvo su primer triunfo como intérprete, curiosamente en una sala de fiestas de Casablanca. Pero en París su nombre no empezaría a sonar verdaderamente hasta 1955. Fue ese año cuando, gracias al éxito de “Sur ma vie” en el Olympia, su carrera despegó con una fuerza inusitada y su talento, largamente ninguneado, se desbordó. Aznavour supo jugar con astucia el papel del perdedor y atrapar al público a través de la identificación con el personaje que interpretaba en sus canciones, pobladas de pequeñas batallas cotidianas, él introdujo el amor carnal en la canción romántica, atreviéndose a llamar a las cosas por su nombre, “Après l’amour” es sólo un ejemplo. Todo el penoso camino hasta llegar al reconocimiento está perfectamente retratado en “Je m’voyais déjà”, el tema con el que el público le reconoció como un artista singular en su presentación parisina en Alambra, en diciembre de 1960.

En los años sesenta la popularidad de Aznavour se extendió a Estados Unidos donde logró imponerse cantando en inglés y convertirse en una estrella internacional con temas como “Yesterday when I was young”(“Hier encore”),”The old fashioned way (“Les plaisirs demodées”) y “She” (“Tous les visages de l’amour”). De estos años son las canciones que más se conocen en España y en todo el mundo : ”La Mamma”, “La Boheme”, “Que c’est triste Venise”, “Qui”, “Il faut savoir”, “Avec”, “Bonne aniversaire”, “Les commediens”, “Et pourtant” y tantas otras. Muchas tuvieron su versión española, generalmente muy forzada. A pesar de que los sesenta han quedado como los años de su reinado, Aznavour ha seguido componiendo, en solitario o en colaboración con otros autores, principalmente con su cuñado Georges Garvarentz, sin bajar el listón de la calidad y aunque algunas canciones hayan pasado desapercibidas para el gran público, el grueso de su producción tienen un rigor encomiable: “Comme ils disent”, dedicada a la homosexualidad; “Mon émouvant amour”, una canción de amor a una sordomuda que en el escenario interpreta con el lenguaje de las manos; “Les émigrants”, donde rinde homenaje a los que, como los suyos, han tenido que abandonar su país para ganarse la vida; “La Marguerite”(1991),  historia de una chica violada…Un vastísimo repertorio hasta llegar a su último álbum “Aznavour 2000” que sirvió de base a una larguísima gira que fue anunciada como la última. Como él mismo reconoce, en el siglo XXI Aznavour es una vaca sagrada, distinguido con la Legión de Honor e innumerables premios musicales. Fue elegido por Times Magazine y la cadena C.N.N. “Mejor cantante de variedades del siglo”, por delante de Elvis Presley y Bob Dylan, ahí es nada.

©Antonio Subirana

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