Recordando a Judy Garland

Publicado el febrero 19, 2020

Con motivo del estreno de la película dedicada a Judy Garland,

reproduzco aquí una pequeña  biografía suya que escribí

para una colección de grandes voces del siglo XX, editada en 1995 en Portugal

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JUDY GARLAND

LA VOZ DEL ARCO IRIS

 “Miss Showbussines”, este era su sobrenombre y desde luego ella conocía como nadie los fuertes contrastes entre las luces y las sombras que caracterizan el negocio del espectáculo. Judy Garland afirmaba que hubiera cambiado su leyenda por un poco de compañía, y es que nunca aceptó sentirse tan sola en medio de tanta gente.

 

Cuando nace una estrella

 Frances Ethel  Gumm –este es su verdadero nombre— nació en Grand Rapids, Minnesota, el 10 de junio de 1922.

Sus padres, Frank Avent y Ethel Marian, eran artistas de variedades, se presentaban con el nombre artístico de  Jack y Virginia, un dúo que se convirtió en cuarteto con la incorporación de sus hijas mayores, pasando entonces a llamarse “The four Gumms”. La pequeña Frances debutó con ellos a los tres años. A esa edad, sus padres decidieron mudarse a California en busca de fortuna. En las afueras de Los  Ángeles pudieron comprar un pequeño teatro donde interpretaban sus números. A los cinco años, Frances se unió a a sus hermanas mayores, Virginia y Mary Anne, formando así las Gum Sisters en el que la pequeña destacaba claramente. Ante esta evidencia el trío acabó por disolverse en 1934. La madre de las niñas no estaba dispuesta a que la menor también desistiera de dedicarse al mundo artístico y se empeñó en hacer de ella una estrella. En ciertos momentos la consecución de ese fin le sirvió para justificar los medios empleados que llegaron a ser pura explotación. En este aspecto el padre no estaba de acuerdo y fue el motivo de que el matrimonio entrara en crisis. La insensibilidad de la madre era tal que no dudó en llevar a la niña a cantar a un programa de radio cuando el padre agonizaba en el lecho de muerte. Pero tampoco regateó esfuerzos para que su hija tuviera una formación académica, la matriculó en una escuela de arte dramático para niños y la hizo entrar en una compañia de teatro infantil, la Meglin kid dies, donde  obtuvo sus primeros éxitos. Después llegó su presentación en el Teatro Chino de Hollywood  donde le descubrió un agente artístico que le quitó el apellido Gumm y le puso Garland –cuyo significado es guirnalda—  “porque era tan preciosa como una guirnalda de flores”. El primer paso fue conseguir un contrato con la Metro-Goldwyn-Mayer que le proporcionó un papel en el cortometraje “Concierto al aire libre” (“Every sunday afternoon”) (1936), dirigido por Felix Feist, junto a Deanna Durbin. Ese mismo año rodó su primera película con la Fox -“Locuras de estudiantes”- ya que la Metro no tuvo inconveniente en ceder a la joven actriz. A esta siguió “Melodías de Broadway” (“Broadway Melody”) (1938) que significó su descubrimiento masivo a raíz de la interpretación de “Dear Mr. Gable”, ante la foto del mítico actor.

IMG_20200217_121509_resized_20200217_122128860Una película mágica

En 1939 llegó el primer hito de su carrera con el rodaje de “El Mago de Oz” (“The wizard of Oz”), de Víctor Fleming. En principio el papel estaba destinado a Shirley Temple, pero la Fox no quiso ceder su niña prodigio a la Metro y Judy fue elegida para hacer la película por la que más se le reconocería. Parece ser que en esa elección tuvo mucho que ver el productor Arthur Freed que había quedado gratamente sorprendido ante la interpretación de Judy de “Zing went the strings of my heart”, acompañada al piano por su madre. Los otros responsables del film no estaban demasiado convencidos, Judy no tenía ya edad para ser niña prodigio pero tampoco era una mujer capaz de interpretar películas de amor. Finalmente Freed corroboró, una vez terminado el film, su idea de que con el cambio salían ganando. De esa película quedó un tema univrsal, “Over the rainbow”, una pieza magistral que se inicia con un salto de octava que la hace inmediatamente reconocible al escuchar sólo las dos primeras notas del principio.

Esa película y el Oscar a la mejor actriz juvenil obtenido en 1939, fueron el punto de arranque de una fructífera carrera cinematográfica que seguiría con películas de la serie “Andy Hardy”, dirigidas por  Busby Berkley y al lado de Mickey Rooney,  títulos como “Los hijos de la farándula” (“Babes in arms”) (1939), “Armonías de juventud” (“Strike up the band”) (1940), “Los chicos de Broadway” (“Babes on Broadway” (1941). Hay que tener en cuenta que estas películas alegres e inocentes, fueron rodadas durante la guerra, su éxito se debió en gran medida a que eran recibidas como una brisa de aire fresco en medio de los acontecimientos bélicos.

Secuestrada por el éxito

Con la adolescencia empezó a aumentar de peso, se sometió entonces a drásticas dietas acompañadas de píldoras adelgazantes. Como estas le producían insomnio, le administraban somníferos; para contrarrestar el fuerte efecto de estos le daban estimulantes, sólo así podía madrugar y estar a punto para el rodaje… en poco tiempo se halló inmersa en una espiral que le hacía depender cada día de un mayor número de fármacos con la aprobación de los que la rodeaban. Lo peor de todo es que ese caos se convirtió en una rutina para Judy y para Mickey.

Su vida estaba supeditada al trabajo, la niña se había convertido en una máquina de hacer dinero y no se le podía dejar respirar ni un momento sesiones de fotos, de maquillaje, ensayos eternos, rodajes maratonianos…

A los dieciocho años se casó con David Rose, pero esta unión apenas duró un año. Según reveló la propia Garland la causa de la ruptura fue la presión a la que le sometíala productora para que se ocupara sólo del trabajo y descuidara su matrimonio y su vida personal.

En 1942 interpretó por primera vez un personaje adulto en la película “Por mi chica y por mí” “(For me and my gal”), en la que tuvo por compañero a Gene Kelly. En esta película, Judy demostró que también podía dar la talla en papeles de más envergadura que los que le habían asignado junto a Rooney y empezó a perfilarse como la estrella más dotada del musical, al tiempo que se revelaba como una cantante prodigiosa con la canción que daba título al film.

Al año siguiente rodó tres películas “Presenting Lily Mars”, “Thousands cheer” y “Girl crazy”, esta última dirigida Norman Taurog.

Judy y Vincente: el encuentro fue en St Louis.

En un momento en el que parecía sumamente desorientada tuvo un encuentro providencial. El director Vincente Minnelli logró convencerla para que protagonizara “Cita en San Luis” (“Meet me in St.. Louis”), a lo que Judy en un principio era bastante reacia debido a su interés por apartarse de los papeles que le habían encasillado como chica buena y sonriente. Esta película -nuevamente producida por Arthur Freed- aportaba, sin apartarse del esquema clásico,  ingredientes nuevos al musical. De este film se hicieron muy populares temas como “The Trolley song” y “The boy next door”, ambas de Hugh Martin y Ralph Blaine; “Under the bamboo”, de Bob Cole, y “Meet me in St. Louis” de Mills y Sterling.

Completaban el reparto Margaret O’Brien, Mary Astor, Lucille Bremer y Tom Drake.

Como anécdota cabe señalar que en un principio iba a dirigirla George Cukor, pero fue reclamado por el ejército en plena Segunda Guerra Mundial y tuvo que ser sustituído por Minnelli quien hasta el momento sólo había dirigido dos películas para la Metro, aunque tenía gran experiencia como decorador y coreógrafo teatral. Minnelli vio así despegar definitivamente su carrera como cineasta y fue el inicio de una historia de amor que acabaría en boda un año después, el 15 de junio de 1945. De este matrimonio nacería, el 12 de marzo de 1946, la que años después sería una de las artistas más completas del “star system” americano, Liza Minnelli.

A las órdenes de su marido, Judy rodó también su primer largometraje no musical, “The clock” (1946) que no fue aceptado por su público que prefería verla en el género musical al que regresó poco después con “Las chicas de Harvey” (“The harvey girls”), “Ziegfield follies” y “Till the clouds roll by”, todas de 1946. Su nuevo trabajo con Minnelli fue “El pirata” (“The pirate”) (1947), donde compartía protagonismo con Gene Kelly en una espléndida filmación ubicada en un idílico marco caribeño. Ese mismo año rodó “Desfile de Pascua”  (“Easter parade”), junto a Fred Astaire. Ante el tirón comercial de la pareja la productora preparó un nuevo film para ellos, “Vuelve a mí”, pero Judy aquejada de una fuerte depresión no pudo hacer el papel y este fue confiado a Ginger Rogers.

Entre la luz y la sombra

Este contratiempo desencadenó una sucesión de irregularidades en su carrera que pondría frenéticos a los directivos de la productora. Judy no se presentaba en los estudios, o lo hacía demasiado tarde. A última hora anulaba un rodaje cuando todo el equipo estaba ya preparado. La Metro estaba molesta pero tampoco se rendía ante la evidencia de que la actriz necesitaba un prolongado descanso. Intentaba por todos los medios que Judy cumpliera sus compromisos, algo que a veces le resultaba físicamente imposible.

En 1950 la Garland abandonó el rodaje de “La Reina del Oeste” (“Annie Get your gun”) al no poder sobreponerse a una fuerte depresión y la Metro llegó al límite de su paciencia después del interminable rodaje de “Summer stock”, en la que formaba pareja con Gene Kelly. Se rompía así una relación  muy estrecha con el dueño de la productora, Lois B. Mayer. El trato de ambos siempre había sido paterno filial. Judy era la protegida del señor Mayer y a él se lo tenía que agradecer todo, esta relación acabó siendo de una tirana dependencia. Su capacidad de decisión llegaba hasta el punto de que fue Mayer quien se empeñó en que Judy abortara cuando quedó embarazada de su primer marido, aunque también es verdad que contó con el apoyo de la madre de la actriz que veía como la llegada de un niño supondría un obstáculo para su carrera artística.

Lo que nunca le falló a Judy fue el apoyo de sus colegas, sobre todo de Gene Kelly quien nunca dudó en salir en su defensa. Kelly fue el compañero que más la ensalzó, decía de ella que “tenía ángel”.

En 1951 se divorció de Minnelli, rompiendo un matrimonio que apenas había durado seis años. Este nuevo fracaso acabó por hundirle y protagonizó un intento de suicidio que no sería el último ya que la idea de acabar con su vida se convirtió en una obsesión que nunca dejó de rondarle la cabeza.

Los últimos destellos de una estrella

Al igual que le había ocurrido con Minnelli un nuevo amor vino a relanzar su profesión. Su nombre era Michael Sidney Luft -Sid Luft-, se casaron y tuvieron dos hijos. Gracias a Luft, Judy se presentó en el Palladium de IMG_20200217_121554_resized_20200217_122129374Londres y en el Palace Nueva York, cosechando un éxito espectacular.

Así como las productoras de cine tardaron en volver a confiar en ella los empresarios teatrales sabían que su actuación aseguraba un lleno espectacular.

Pero Luft no se resignaba ante la idea de que su mujer desapareciera de la gran pantalla. En 1954 llegaría al punto álgido su carrera cinematográfica. Nos referimos, a la película “Ha nacido una estrella (“A star is born”), producida por la Warner Bros y dirigida por George Cukor. Este fue su mejor papel dramático según la opinión generalizada del público y de la crítica que afirmaba que la Garland había llegado a la perfección. En el plano musical destacan las bellas interpretaciones de “Born in a trunk” o “The man that got away”.

El matrimonio con Luft acabó también por fracasar, a pesar de la llegada de dos hijos, Lorna y Jocy.

Tras aquella colosal interpretación, sus próximos papeles tendrían un toque amargo y melancólico. Sus tres últimas películas fueron “Vencedores y vencidos” (“Judgment at Nuremberg”) (1961), de Stanley Kramer, “Angeles sin paraíso” (“A child is waiting” )(1962), dirigida por John Cassavetes y junto a Burt Lancaster y “I could go on singing” de R. Name. También puso su voz en la película “Pepe” (1960), protagonizada por Cantinflas junto a un extenso plantel de artistas invitados.

Los años siguientes los dedicó a dar recitales. Aquella artista que tiempo atrás había encandilado a un numeroso público con sus fantásticas ensoñaciones en color lograba estremecer al respetable con sus dramáticas interpretaciones en blanco y negro de temas como “The man that got away” o “The Trolley song”.  El disco que recoge su recital de 1968 en el Carnegie Hall dan fe de la maestría de la que hacía gala en la última etapa de su vida. De esa grabación se llegaron a vender más de dos millones de ejemplares.

En Londres, el 22 de junio de 1969, una sobredosis de barbitúricos  acabó con su vida. Fue Mickey Deans, su marido entonces, quien la encontró muerta en el lavabo. En aquel momento se dijo oficialmente que la ingestión de medicamentos había sido de forma “accidental”.

Su situación económica era tan penosa al final de su vida que tuvo que ser enterrada en una tumba provisional porque Mickey Deans no tenía dinero para pagar el nicho que se merecía. Su hija Liza, en su afán por salvar la dignidad, supo ocultar este detalle a todas las grandes estrellas –en su entierro se congregaron veintidós mil personas— que acudieron a darle el último adiós.

La vida y la carrera de Judy Garland sirvieron de base a un musical, “Judy”, estrenado en 1986 en el teatro Strand de Londres. Su papel lo interpretaba magistralmente la actriz Lesley Mackie que ya había llevado a escena la vida de Édith Piaf, otra artista de pasado borrascoso e inconmensurable talento cuya vida guarda cierto paralelismo con nuestra biografiada.

 ©Antonio Subirana

El disc de Nadal de Toni Subirana

Publicado el diciembre 23, 2019

Contraportada CD Toni Subirana canta la poesia del Nadal

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En la muerte de Patxi Andión

Publicado el diciembre 18, 2019

Con motivo de la trágica muerte del apreciado colega, recupero aquí el perfil biográfico que

escribí para una enciclopedia del pop español, veinte años atrás

 

imagesPATXI ANDIÓN

Toni Subirana con Patxi Andión en un encuentro reciente

Toni Subirana con Patxi Andión en un encuentro reciente

Nombre auténtico: Francisco José Andión González

Lugar y fecha de nacimiento: Azpeitia (Guipúzcuoa), 6 de octubre de 1947

Año de debut: 1969

Álbumes grabados: 13

Mayor éxito: “Una, dos y tres”

Discográficas: Orlando, Movieplay, Philips, CBS, Crin

Bohemio, polifacético, sincero, incomprendido… son calificativos que siempre han acompañado a este cantautor que, aunque ha aparecido y desaparecido como el Guadiana, merece un lugar destacado en la canción de autor por su enfoque personal a la hora de componer temas que no pueden dejar indiferente y por su recia manera de interpretarlos.

Sus primeros años transcurrieron en Azpeitia y Ondárroa pero siendo aún niño se trasladó a Madrid con sus padres y sus tres hermanos mayores. La afición a cantar se le despertó a muy temprana edad, con sólo cinco años ya se presentó en público. Cuando aún era un adolescente, formó un grupo que interpretaba tonadas populares del folclore vasco. Más tarde se integró en algunos conjuntos de la primera hornada del pop español como Los Silvers y Los Camperos, aquellos que tenían su primera –y a veces única- oportunidad en las matinales del Price. Al acabar el bachillerato empezó la carrera de Ingeniería de Caminos que dejó abandonada en el tercer curso.  De la música no se podía vivir y pasó una temporada trabajando en un barco antes de recalar en París, en 1967. A la ciudad del Sena llegó en auto-stop, sus primeros recitales –por llamarlos de alguna manera- fueron en una estación de metro, cerca del Boulevard Saint Michel, donde cantó dos semanas. Cuando se le acabó el dinero entró a trabajar como “hombre de la limpieza” en una especie de “meublé” gay –no se llamaban así entonces-, el ambiente era demasiado sórdido y buscó algo más acorde con sus inquietudes artísticas. Lo encontró en un especie de cabaret llamado “La Candelaria” donde se cantaba canción sudamericana, allí actuó un tiempo haciendoimages (2) tres pases diarios y lo curioso es que le dejaron interpretar sus propias creaciones. En aquella sala Patxi Andión cosechó sus primeros éxitos con testigos de excepción como su admirado Jacques Brel, con el que incluso tuvo la oportunidad de charlar largamente una noche de alta graduación etílica o Philips Vitri -director del célebre “Bobino”, que tantos astros de la “chanson” acogía entonces- que le ofreció a Patxi el papel protagonista en una revista que debía estrenarse próximamente asegurándole, de paso, un contrato con la editora Barclay con la única condición de que fijara su residencia en París. Con aquella magnífica propuesta, Patxi ya tuvo suficiente para convencerse de que tenía un talento verdadero y rechazó la oferta para volver a su país con el sueño de triunfar en su propia tierra. Ya en Madrid intentó colocar sus canciones a otros intérpretes. Por esa época Mari Trini –a la que conoció por mediación de Luis Eduardo Aute, artista con el que compartía estudio en París- grabó temas suyos en su primer L.P. con la RCA, compañía que, viendo la valía del compositor, quiso ficharle como cantante a lo que él se negó pues el contrato coartaba demasiado su preciada libertad. Finalmente pudo plasmar –en unas condiciones más favorables- sus composiciones en un single que incluía los temas “Canto” y “La Jacinta”. Este último, dedicado a una prostituta, fue uno de los cortes más escuchados de su primer L.P. -“Retratos”-en el que exponía una galería de tipos humanos como “Esteban” o “Rogelio”. Particularmente mordaz era este último tema en el que se contaba la historia de un pobre paria que asciende de categoría social y “olvida” su origen humilde.  Disco de gran crudeza donde ya se advierten los rasgos más característicos de Patxi Andión, un cantante de voz cazallosa al que le gustaba llamar a las cosas por su nombre, algo que en aquella época resultaba del todo escandaloso y, por su puesto, censurable en el sentido más estricto del término. Aquel trabajo despertó el interés de la casa Philips que editó su siguiente álbum: “Once canciones entre paréntesis”. Entre ellas destacan “Samaritana” y “Veinte aniversario”, una crónica del desamor, del desgaste de una pareja que lleva dos décadas conviviendo: “Qué helada está la casa, será que está cerca el río, / o es que estamos en invierno / y están llegando / están llegando los fríos”. Tras el álbum “Palabra por palabra”, en 1973 apareció el trabajo que le consagró “A donde el agua” en el que sobresale “El maestro”, tema dedicado a un profesor de tendencias progresistas que se permite hablarles a los niños de “un tal Machado” y enseñarle otras cosas que no gustan a las descargaautoridades y a las personas de orden. Pero, sin duda, la canción más popular de aquel trabajo fue aquella cuyo estribillo decía: “una , dos y tres / una, dos y tres / lo que usted no quiera / para el Rastro es”. Esta cantinela de charlatán de feria se quedó en el oído de mucha gente que hasta entonces no había oído hablar del cantautor. Precisamente en el Rastro madrileño tenía el cantante su estudio…siempre le gustó la bohemia. Aquel mismo año salió a la luz un trabajo sugerido por la Real Academia de la Lengua Vasca en el que ponía música a una selección de poemas de Aitor Iparraguirre, poeta y músico del siglo XIX, guipuzcuano como el cantautor y también de talante aventurero. No fue la única ocasión en la que el intérprete recurría a la “musicación” de poemas, así en su siguiente álbum, “Como el viento del Norte” se atrevió con el lorquiano “Verde” que años despuésimages (1) también pondría en solfa Manzanita logrando un fuerte impacto. “El libro del buen amor” fue su álbum de 1975 en el que se recogían poemas del Arcipreste de Hita convertidos en canción, era además la banda sonora de la película de homónimo título en la que debutó como actor. Su compañera de reparto era la Miss Universo Amparo Muñoz con la que se casó poco después dando mucho que hablar a la prensa del corazón, sobre todo cuando llegó la separación matrimonial. En 1978 apareció “Cancionero prohibido”, su álbum más descarnado. Llamaban la atención algunos versos de la canción “Mi niñez” donde el cantautor evocaba el sabor agridulce de aquellos años infantiles con un lenguaje procaz: “Me largué de mi niñez / oliendo a coño y tabaco…”, la crítica convino que esta vez el autor había llegado un poco demasiado lejos. Parecía que su carrera había llegado a un punto muerto cuando en 1980 fue convocado por Nacho Artime para participar en el montaje del musical “Evita”, protagonizado por Paloma San Basilio y en el que él encarnaba el personaje del Ché. La figura del Ché Guevara estaba un poco metida con calzador, representaba la voz de la conciencia de Eva Perón pero, en rigor, no tenía una justificación histórica. Al principio el cantautor se lo tomó como un paréntesis -“casi como hacer una película”, dijo- pero el éxito superó todas las previsiones y marcó su carrera artística que en el futuro se desarrollaría prioritariamente en el campo de la interpretación cinematográfica. Paralelamente acabó sus estudios de sociología y llegó a impartir clases en la universidad.

En los ochenta sólo editó dos discos. De 1983 es “Amor primero”, título tomado de una canción que interpretó con la colaboración de Mocedades. El lenguaje algo soez que antes había empleado para retratar su infancia se tornaba aquí extremadamente correcto: “Ay amor, amor primero / y de segundo, tercero y cuarto / ay amor te quise tanto…”. En ese disco se incluía también “María” una versión de “La casa in riva al mare”, un tema de Lucio Dalla que años después también cantaría el brasileño Toquinho. De otro cantautor italiano, Francesco de Gregory, es el tema “General” que tuvo el honor de abrir su L.P. “El balcón abierto”. Tras este álbum se abrió un largo paréntesis que no se cerró hasta 1999 cuando editó “Nunca, nadie” en el que hacía una revisión de sus antiguos éxitos. En su presentación el cantante justificó así su prolongada ausencia del mundo discográfico: “Llegué a un punto en el que ya no miraba la vida desde mi propia perspectiva sino como los demás esperaban que la viera… pero uno es lo que es y no lo que hace y yo siempre me he sentido un músico”.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                      ©Antonio Subirana

DISCOGRAFÍA

R-5753283-1401710484-8594.jpeg“Retratos” (1969)

(Movieplay)

Primer álbum del artista por el que desfilan una serie de personajes pintorescos como “La Jacinta”, “Esteban” o “Rogelio”. Canciones clásicas en el imaginario cantautoril.

descarga (1)“A donde el agua” (1973)

(Philips)

Fue el trabajo que le reportó una mayor popularidad, sobre todo gracias al tema “Una, dos y tres” dedicada al Rastro madrileño. Destaca también “El maestro”, retrato de un profesor de ideas progresistas.

descarga (2)“El balcón abierto” (1986)

(CBS)

Aunque la mayor parte del repertorio fue compuesto por el propio intérprete  en Madrid y Marbella, entre 1985 y 1986, los temas más promocionados fueron “General”, una adaptación de Francesco de Gregory que abría la cara A y “Si yo fuera mujer”, versión de un tema de Andrea Mingardi cuyo mensaje feminista provocaba un curioso contraste con la voz viril del intérprete. La grabación se llevó a cabo en Madrid aunque la mayoría de músicos eran extranjeros.

descarga (3)“Nunca, nadie” (1999)

(Crin)

Aunque se trata de una puesta al día de sus canciones más conocidas, algunas con letras reformadas, es para el autor “un trabajo lleno de dudas y propuestas que mira más al futuro que al pasado y que, básicamente, ayuda a pensar”.

Otros discos:

“Once canciones entre paréntesis” (Philips, 1971),“Palabra por palabra” (Philips, 1972), “Iparraguirre” (Philips, 1973), “Como el viento del Norte (Philips, 1974), “El libro del buen amor” (Philips, 1975), “Viaje de ida (Philips, 1976), “Cancionero prohibido” (CBS, 1978), “Arquitectura” (CBS, 1979), “Amor primero” (CBS, 1983).

Concerts de Nadal

Publicado el diciembre 04, 2019

Contraportada CD Toni Subirana canta la poesia del NadalEn els pròxims dies Toni Subirana portarà al seu concert de Nadal a les següents poblacions:

Dijous, 12 de desembre de 2019 a les 19 h. a GELIDA Sala d’actes de la Biblioteca Jaume Vila i Pascual

Divendres, 13 de desembre de 2019, a les 19 h. a IGUALADA, a la sala d’actes de la Biblioteca Central.

Dissabte, 14 de desembre de 2019, a les 17 h. a MADRID, a la sala d’actes del Cercle Català.

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Toni Subirana torna a cantar Sagarra en el 125è aniversari del naixement del poeta

Publicado el octubre 03, 2019

Aquest any 2019 es commemora el 125è aniversari del naixement de Josep Maria de Sagarra i 25 anys del disc monogràfic que Toni Subirana va dedicar al poeta. Amb aquest motiu el cantautor recupera aquest repertori que ha anat interpretant intermitenment al llarg d’aquests anys

 

Toni Subirana canta J.M. de Sagarra (web)El recital que tenim el plaer de presentar-vos suposa la presentació en directe d’un disc monogràfic -elContraportada edició original disc Toni Subirana canta Josep Maria de Sagarra primer que existeix- dedicat a la poesia de Josep Maria de Sagarra. Toni Subirana, nascut a Barcelona l’any 1965, va començar a musicar els poemes de Sagarra quan tenia només catorze anys. Més tard va dedicar-se a fer cançons de lletra i música pròpies, i deixà de banda la musicació de la poesia de Sagarra però no pas la seva lectura. L’any 1992 es capbussà novament en la tasca de posar música als versos de Sagarra fins a enllestir un repertori de setze títols on hi son representats pràcticament tots els llibres de cançons (”Cançons de rem i de vela”, “Cançons d’abril i de novembre”, ”Cançons de totes les hores”,”Entre l’Equador i els Tròpics”). Per a confegir aquest treball,Toni Subirana no ha escollit a l’atzar un grapat de cançons sinó que ha aprofundit en tota l’obra poètica i tota la prosa, així com en la biografia de l’escriptor amb el qual, com ell diu, ”ha conviscut ” durant l’elaboració d’aquest treball.

 La inspirada musicació, que beu de la font de la nostra cançó tradicional; la vibrant interpretació, plena de matisos i de força dramàtica; l’acurada producció, tant pels arranjaments del gran pianista Manel Camp com pels instrumentistes de primera fila que hi participen…Tot plegat fan d’aquest treball una obra sempre vigent i un punt de referència, a partir d’ara obligat, per a tots aquells que vulguin endinsar-se en la poesia d’un dels grans noms de la nostra literatura, alhora que descobreixen la vàlua d’un artista que està assolint importants èxits de públic i de crítica als molts indrets del nostre país on la seva veu ja s’ha fet escoltar.

Actuacions (llistat)

-Escoltar a Spotify

https://open.spotify.com/album/4tBRrjXNTfQq4KTnE7DOTe?si=W10Ap5ntSSG4NCAyG1hmXQ

-Comprar en iTunes

https://music.apple.com/es/album/toni-subirana-canta-a-josep-mar%C3%ADa-de-sagarra/610992831

-Dossier de premsa

La Vanguardia (01-11-1995)

El Periódico (02-11-1995)

La Vanguardia (24-12-1994)

El Periódico (24-12-1994)

La Mañana (17-11-1994)

Diari de Girona (12-11-1994)

El Punt (28-08-1994)

Diari de Girona (28-08-1994)

Diari de Tarragona (28-03-1994)

Revista Escena (Desembre 1994)

Avui Suplement Rock & Classic (01-11-1995)

La Vanguardia (31-10-1995)

El Punt (16-06-1995)

El Temps (09-05-1995)

Presència (30-04-1995)

Revista Amadeus 2 (Febrero 1996)

Revista Amadeus (Febrero 1996)

Baleares, Última Hora y Diario de Mallorca (16-01-1996)

Diario 16, El Día del Mundo y Baleares (16-01-1996)

Última Hora (11-07-1997)

Voz de Baleares (11-07-1997)

La Proa Diari del Baix Empordà (27-03-1998)

Regió 7 (15 i 17 -04-1999)

Diario de Ibiza (24-0-2001)

Vídeos

Enllaços vídeos Youtube

Pel camí dels horts

Des del llagut es veu el poble franc…

Fem un viatge sense cap raó…

Quina cosa més bella sentir des del llit…

Cap a la font camines…

Bon dia, bellugueig i blau marí…

En la muerte de Camilo Sesto

Publicado el septiembre 08, 2019

Hoy, 8 de septiembre de 2019, hemos amanecido con la triste noticia de la muerte de Camilo sesto. A modo de homenaje reproduzco aquí el perfil biográfico que escribí para una enciclopedia del pop español en el año 2000

 

Resultado de imagen de camilo sestoCAMILO SESTO

Nombre auténtico: Camilo Blanes Cortés

Lugar y fecha de nacimiento: Alcoy (Alicante), 16 de septiembre de 1946

Año de debut: 1971

Álbumes grabados: 19

Mayor éxito: “Vivir así es morir de amor”

Discográficas: Ariola

Entre el barroquismo escénico de Raphael y las maneras de “cantante de todalavida” de Nino Bravo , los primeros setenta trajeron la opción de Camilo Sesto que aportó a la canción melódica un cierto aire de renovación, era un chico guapo pero no exhibía virilidad, más que un cantante parecía un modelo de esos que aparecen fotografiados a la entrada de las peluquerías con pretensiones. En el aspecto artístico,  Camilo era capaz de cantar a todo pulmón pero también sabía susurrar, como si le cantara al oído a alguna de sus innumerables seguidoras.

Al principio muchos le llamaban Camilo Sexto –así con equis, incluso algún periodista escribía “Camilo VI”- y así debiera haber sido su nombre artístico que adoptó por ser el sexto hermano de la familia, pero dio la casualidad de que ya había un artista que usaba ese nombre y optó por Sesto –con ese- de similar sonoridad.

 Resultado de imagen de camilo sesto daysonLa pasión por la música se le despertó a muy corta edad –algo que suele ser habitual en la región levantina-, casi al mismo tiempo que su afición por la pintura que le sirvió para poder sobrevivir recién llegado a Madrid, donde recaló en el otoño del 65 buscando una oportunidad en el mundo de la música que se le resistió más de lo previsto. Iba cargado de ilusiones y vivió los primeros sinsabores del mundo del espectáculo. Cada dos por tres cambiaba de domicilio y tenía que aceptar trabajos muy por debajo de sus cualidades. Haciendo de tripas corazón, llegó incluso a actuar en los garitos más tronados -hoy se diría cutres- bailar como chico “go-go”. Sus primeros pasos como cantante fueron como integrante de conjuntos pop como los Dayson -unos “versioneros” que apenas tuvieron eco- y Los Botines, un grupo que gozó de cierta popularidad y del que salió en 1968 para cumplir el Servicio Militar. La irrupción en el panorama musical de Camilo Sesto como solista no tendría lugar hasta principios de los setenta cuando Juan Pardo le tomó bajo su tutela y le produjo su primer disco, un single de escasa repercusión que incluía “Llegará el verano” y “Sin dirección”. El primero de los títulos era del propio Juan Pardo. Mejor le fueron las cosas con su segunda entrega discográfica donde encontramos una adaptación pop de la popular “Canción de cuna”, de Brahms –la que se escucha inevitablemente en las cajitas de música de los bebés- y que se tituló “Buenas noches”. Poco después participó en el espacio televisivo “Canción 71”, aunque su pasó por el programa no le reportó grandes satisfacciones, en cambio pocos meses después gozaría del reconocimiento de la crítica que le premió en el Festival de la Canción del Atlántico, celebrado en Tenerife. Antes de cerrar el año cosechó su primer impacto discográfico con el comercial “Ay, ay, Rosseta”. Pero su primer gran éxito llegó al año siguiente con un tema de su propia inspiración, “Algo de mí”, que dio título a su primer disco de larga duración y le abrió las puertas del mercado sudamericano. El camino ya estaba allanado y Camilo  no tardó en alumbrar un segundo álbum, “Sólo un hombre”, que albergaba otro tema a tener en cuenta, “Amor, amar”, cuya letra escribió su amiga –y según la prensa rosa de entonces, “algo más”- Lucía Bosé que además de su faceta de actriz tenía inclinaciones poéticas. Precisamente la carrera de su hijo Miguel le debe a Camilo el primer impulso.

Resultado de imagen de camilo sesto La consagración definitiva le llegó en 1973 con la canción “Todo por nada”  y “Algo más” que dio título a su tercer álbum. Poco después editó “Camilo” y “Amor libre”, en 1974 y 1975 respectivamente. Los éxitos más importantes de esta etapa son “Ayudadme” “Jamás” y “Melina”, esta última dedicada a la actriz griega Melina Mercouri. Por entonces ya había conquistado muchos países de Sudamérica y su voz había penetrado también en Japón y algunos países europeos, principalmente Alemania y Holanda.

Camilo Sesto era por entonces un ídolo de jovencitas que le asediaban a todas horas, pero aún no había conseguido el aplauso unánime del público adulto y deResultado de imagen de camilo sesto la crítica. Lo obtuvo a raíz del estreno de la adaptación española de la ópera rock de Tim Rice y Andrew Lloy Webber, Jesucristo Superstar que él estrenó como protagonista a finales de 1975, al poco de morir Franco. Realmente bordó el personaje de Jesucristo exhibiendo unas cualidades vocales y escénicas muy considerables. Compartía escenario con Ángela Carrasco que también destacó por su interpretación en el papel de María Magdalena. La obra se mantuvo mucho tiempo en cartel en el teatro Alcalá Palace de Madrid y algunas piezas del espectáculo las incluyó en sus presentaciones en directo como el número de “Getsemaní” que concluía con un apoteósico final, con el intérprete hincado de rodillas.

En 1976 obtuvo el premio “al cantante más popular” y volvió a alcanzar los primeros puestos de las listas con “Mi buen amor”. En esta época los discos se sucedieron con suma regularidad: “Memorias”, “Rasgos”, “Entre amigos” y “Sentimientos”… En el último de los citados, de 1978,  encontramos la balada “El amor de mi vida” y “Vivir así es morir de amor”, un impetuoso tema que con el tiempo sería su número más recordado. De este disco de vendieron 200.000 copias, una cifra altísima entonces. Del 78 al 83 fue encadenando un disco con otro con buena aceptación aunque sin generar la misma pasión entre sus fans, que fueron creciendo con él, mientras que la nueva generación de adolescentes mostraban sus preferencias por Miguel Bosé que, paradójicamente, fue durante un tiempo su protegido. Sin embargo aún le llegaban reconocimientos como el Premio Disco Latino por los diez millones de discos vendidos en todo el mundo a lo largo de su carrera. La prensa del corazón empezó a preocuparse más por su vida personal que por sus éxitos artísticos y eso fue contraproducente para su carrera. Mucho se habló entonces del hijo que tuvo, fruto sus relaciones con una mejicana, al que Camilo dedicaría su atención, hasta el punto de afirmar en 1986 que se retiraba de la canción para poderle dedicar todo el tiempo al pequeño. “De continuar estaría mintiéndome una vez más y ya no quiero más mentiras en mi vida”, afirmó entonces. La verdad es que sus últimos discos no habían tenido en España la repercusión deseada y esto también influyó en que el intérprete trasladara su residencia a Miami, sin que en España se tuvieran noticias de él, sólo circulaban rumores malintencionados que hacían conjeturas sobre su voluntario aislamiento.  Volveríamos a saber de sus andanzas en 1991 cuando regresó a su país para presentar un nuevo álbum, “A voluntad del cielo”, en el que se incluían como temas destacables “Amor mío ¿qué me has hecho?” y “Bienvenido amor”. Según afirmó el propioResultado de imagen de camilo sesto artista el motivo de su vuelta no era sólo divino, lo hacía también por su hijo que deseaba ver a su padre en activo. Su vástago apareció fotografiado con su famoso progenitor en la contraportada del siguiente álbum que editó el intérprete tres años después, “Héroes de amor”. Ni este ni el anterior L.P. sirvieron al cantante para reverdecer laureles. Sin embargo, poco después volvió al primer plano de la actualidad, pero no por razones artísticas sino por sus apariciones en programas de humor de dudoso gusto en los que él se prestaba a participar, aunque fuera ofreciendo una imagen algo patética, para escarnio de algunos irrespetuosos presentadores. Es lamentable que artistas que han vivido días de gloria sean utilizados cuando llegan a sus momentos más bajos para llenar programas de entretenimiento banal. Sin embargo, a él no parecía preocuparle el tema: “Sé que hay quien piensa que soy víctima de mi personaje, pero se equivocan…”. De todas formas, quien tuvo retuvo y es difícil ensombrecer del todo la carrera artística de alguien como Camilo que en sus mejores momentos arrastró un público numeroso y entusiasta. Prueba de ello es que a finales de los noventa muchos jóvenes aceptaron con placer -y como nuevos- temas como”Vivir así es morir de amor” que se escuchó mucho –incluso en las discotecas- a raíz de la publicación del antológico “Camilo superstar”. El cantante afirmó entonces con motivo de su retorno: “No vengo a salvar el planeta, que quede claro, pero sí a colaborar, dentro de los que esté en mi mano, para que haya más amor en el mundo”.

©Antonio Subirana

DISCOGRAFÍA

 

Resultado de imagen de camilo sesto algo de mí “Algo de mí” (1972)

(Ariola)

Fue su primer L.P., no tuvo de entrada muy buena acogida pero cuando parecía destinado al olvido empezó a alzar el vuelo y en el verano de 1972 llegó al número uno de las listas de éxito. La canción que le dio título es el tema más representativo de la primera etapa del cantante alcoyano.

 

Resultado de imagen de camilo sesto jesucristo superstar “Jesucristo Superstar” (1975)

(Ariola)

Esta adaptación española de la famosa ópera-rock no desmerece en nada a la original. La interpretación de Camilo Sesto convenció a un público adulto que de otra manera no se hubiera fijado en el intérprete. También participa Ángela Carrasco que estuvo muy bien en el papel de María Magdalena. El número más importante de los interpretados por Camilo es “Getsemaní”.

 

Resultado de imagen de camilo sesto sentimientos“Sentimientos” (1978)

(Ariola)

Puede considerarse su último álbum de éxito. A destacar los temas “El amor de mi vida” y “Vivir así es morir de amor”. Este último es el tema de su repertorio que mejor ha resistido el paso del tiempo.

 

Resultado de imagen de camilo superstar“Camilo superstar” (1999)

(Ariola)

Esta recopilación, en la que encontramos lo más brillante del repertorio del artista, fue objeto de un importante lanzamiento que se saldó con unas ventas sorprendentes. Lo curioso es que su edición no contentó únicamente a las quinceañeras de antaño sino a un público juvenil de ambos sexos.

 

Otros discos:

Nota: No se incluyen recopilaciones.

“Sólo un hombre” (Ariola, 1972), “Algo más” (Ariola, 1973), “Camilo” (Ariola, 1974), “Amor libre” (Ariola, 1975), “Memorias” (Ariola, 1976), “Rasgos” (Ariola, 1977), “Entre amigos” (Ariola, 1977), “Horas de amor” (Ariola, 1979), “Amaneciendo” (Ariola, 1980), “Más y más” (Ariola, 1981), “Con ganas” (Ariola, 1982), “Camilo (en inglés)” (Ariola, 1983), “Amanecer 84” (Ariola, 1984), “Agenda de baile” (Ariola, 1986), “A voluntad del cielo” (Ariola, 1991), “Amor sin vértigo” (Ariola, 1994).

 

 

Concert a Vilanova del Vallès

Publicado el agosto 25, 2019

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Concert a Tordera

Publicado el julio 22, 2019

Cartell FESTIVAL MULTIPOLAR 2019 Sessió 24 JULIOL

En la muerte de Doris Day

Publicado el mayo 13, 2019

Con motivo de la muerte de Doris Day, el 13 de mayo de 2019, recupero a modo de homenaje la biografía que escribí en 1995 y que fue publicada en Portugal.

 

DORIS DAY 

LA NOVIA DE AMÉRICA

Doris Day nunca fue el prototipo de mujer que despierta el deseo. Sin embargo, llegó a ser la novia más deseable de América. Con una voz cristalina y una habilidad poco común para dominar múltiples parcelas del espectáculo, fue la estrella indiscutible de una América algo mojigata que veía en ella la mujer que nunca se pasaba de la raya. Sólo sus pecas y la manera de apartarse con un soplo el flequillo de la frente, le daban un aire de inocente rebeldía.

 

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La bailarina que no pudo ser

Dorothy Von Kappelhoff -este es su verdadero nombre- nació el 3 de abril de 1924 en Cincinnati, Ohio.

Su padres, William y Alma Sophia, se separaron cuando ella era una adolescente. Él era un buen pianista que se ganaba la vida dando clases de órgano y de violín y albergaba la ilusión de que su hija se dedicara también a la música clásica; ella era ama de casa, tenía una admiración sin límites por la actriz Doris Kenyon y por eso le impuso ese nombre a su hija, con la esperanza de verla un día convertida en una estrella del espectáculo.

Doris iba para bailarina profesional, a los cuatro años empezó a tomar clases de ballet clásico y a los doce entró en la compañía de Franchon y Marco, después de ganar un concurso para nuevos talentos junto a un joven bailarín llamado Jerry Doherty. Con ese  grupo de baile, en el que también se encontraba su hermano Walter, realizó Doris sus primeras tournées. En uno de los viajes sufrió un aparatoso accidente de coche que le causó varias fracturas de gravedad en la pierna derecha. Este desgraciado suceso le obligó a despedirse del mundo de la danza pero no del espectáculo, quería ser artista a toda costa.

Obligada a desplazarse en una silla de ruedas, pensó que para cantar no necesitaba moverse y descubrió que tenía buena voz. Fue entonces cuando su padre volvió a aparecer por casa para darle lecciones de música y educar su voz. Doris aliviaba de esta forma las tediosas horas que pasaba inmóvil reponiéndose de las múltiples operaciones a las que se tuvo que someter y contrarrestaba así la pesadez de las sesiones de rehabilitación con la alegría que le proporcionaban sus progresos vocales.

Ese grave contratiempo frustró sus ambición de llegar a ser una gran bailarina pero le desveló unas ocultas posibilidades como cantante que seguramente no hubiera descubierto de no ser por aquel desgraciado accidente…nunca hay mal que por bien no venga.

Cuando su padre creyó que ya había “despertado” aquella voz, determinó que prosiguiera sus clases con una profesional del canto, la profesora elegida fue Grace Reine.

 

El “día a día”

Sus progresos físicos y musicales fueron muy rápidos y pronto empezó a frecuentar una emisora local donde tuvo la suerte de que le escuchara el director de orquesta Barney Rapp. Este la colocó como vocalista en su banda y la dio a conocer desde el escenario del “Little club”, de Cincinnati, donde cobró su primer dinero por cantar. Fue precisamente Rapp quien le sugirió cambiar su apellido por uno de más fácil pronunciación. Uno de los números más aplaudidos de Doris con la orquesta de Rapp era el tema “Day by day”  -que más adelante grabaría con Les Brown- y de esa canción tomó su nombre artístico.

Todo esto pasaba en los años de la segunda guerra mundial. La voz cristalina de Doris, unida a su aire angelical, era un soplo de esperanza para una población ávida de sueños.

Doris Day respondía en esta época al tópico de “artista con madre”. Su mamá era quien le acompañaba a todas partes, velando por que su hija no se apartara del camino recto. Supervisaba sus contratos y hacía todo lo posible porque su hija fuera justamente compensada por su arte.

Después de la orquesta de Rapp, estuvo un tiempo con Fred Waring y los Pensylvanians donde coincidió con el ya veterano Rudy Vallee, uno de los primeros “crooners” de los que se tiene noticia.

 

IMG_20190513_204442_resized_20190513_084649622Un viaje sentimental

Por esa época conoció a Al Jordan, trompetista de la orquesta de Jimmy Dorsey, que acabaría por convertirse en su primer marido. Es en este punto de la historia donde surge la primera contradicción entre la vida personal de Doris y la imagen que de ella tenía el público. Pocos de sus seguidores se enteraron entonces de que aquella señorita de intachable moral había sido madre en 1942, un año antes de contraer matrimonio con Jordan. Según se supo después, Al era un perfecto tirano y Doris logró escapar de sus garras sin llegar a cumplir el primer aniversario de boda. El hijo de aquel matrimonio, Terry, sería con los años administrador de una pequeña productora de cine propiedad de su madre. Al parecer, la relación financiera materno-filial acabó en los tribunales.

Mientras su vida sentimental se había complicado, su estilo había ido ganando adeptos gracias a sus apariciones en el programa de radio que conducía el actor Bob Hope y a su paso por diversas orquestas entre las que cabe destacar la de Bob Crosby, hermano del famoso “crooner”, con la que estuvo actuando una breve temporada en el “Strand theater” de Nueva York. Fue allí donde conoció a Les Brown, que sería el músico que sabría sacar el mejor partido a su voz. Con su orquesta estuvo actuando en el casino de Glen Island y realizó sus primeras grabaciones discográficas entre las que se encuentran temas como  “Let’s be Buddies”, “Barbara Allen” , “Easy as a pie” y “Dig it”. Aunque estos temas sorprendieron gratamente a los buenos aficionados, no constituyeron un éxito popular. Este llegaría, tras divorciarse de Al Jordan, con un tema editado por Columbia en 1944, “Sentimental journey”, del que se vendieron más de un millón de ejemplares. La etapa con la orquesta de Les Brown fue la más interesante de su carrera musical en tanto en cuanto refleja la auténtica dimensión de Doris Day como cantante. Su riqueza de matices y su depurada técnica vocal, así como la perfecta compenetración con la orquesta son palpables en temas como “Come to baby, do!”, “Sooner or later” o “There’s good blues tonight”.

Poco a poco había ido recuperándose de sus fracturas en la pierna y decidió matricularse en una escuela de danza de Nueva York con la intención de volver a bailar como una profesional, algo que consiguió en poco tiempo, gracias a su gran fuerza de voluntad.

A los veintidós contrajo su segundo matrimonio, nuevamente  con un músico, esta vez el saxofonista George Weidler . Esta unión también naufragó a los pocos meses.

 

Hollywood, Hollywood

En 1948 Doris decidió marcharse a Hollywood, ante la insistencia de su madre que siempre quería ver a su hija en un puesto más alto.

Tenía ya hecho un nombre en el mundo de la canción y no le fue difícil obtener actuaciones en las salas más lujosas.

Sólo le faltaba dar el salto al mundo del celuloide y en poco tiempo lo consiguió gracias al director húngaro Michael Curtiz que le dio el papel protagonista de  “Amor bajo cubierta” (“Romance in the sea”) (1948), la película que en un principio debía protagonizar Betty Hutton pero que  no pudo hacer al quedar  embarazada. Doris tuvo en ese film el vehículo idóneo para desplegar sus habilidades en el canto y la danza, y de paso estrenarse como actriz, faceta en la que resultó muy convincente, aunque no llegó a tener un éxito masivo.

Doris tenía todos los números para ser la futura estrella que la Warner Bros necesitaba. Pero no una estrella inalcanzable sino asequible y doméstica. Era la buena chica, comprensiva y risueña, que todos querrían tener como novia. Todo lo hacía bien,  actuaba, cantaba y bailaba con la misma facilidad que una casta ama de casa limpiaba, planchaba y guisaba. Además lo hacía sin esfuerzo aparente, daba la impresión de que para ella todo fuera coser y cantar.

Las películas de éxito empezaron a sucederse a un ritmo vertiginoso : “My dream is yours” (1949), también dirigida por Michael Curtiz ; “It’s great a feelling” (1949),   de David Butler, el director que la dirigiría en más ocasiones ; “Young man with a horn” (1950) ; “Tea for two” (1950), basada una opereta de los años veinte titulada “No, no, Nanette”; “”West point story” (1950); “Storm warning” (1950), de Stuart Heisler; “Lullaby of Broadway” (1951); “On moonlight bay” (1951), dirigida por Roy del Ruth; “Starlift” (1951); “I’ll see you in my deams” (1951); “April in Paris” (1952);   “By the light of the silver moon” (1953); “Calamity Jane” (1953); “Young at heart” (1954), dirigida por Gordon Douglas; “Love me or leave me” (1955), de Charles Victor; “The man who knew too much” (1955), de Alfred Hitchcock ; “The Pyjama game” (1959), “Pillow talk” (1959), “Jumbo” (1962)…

 

Millonaria y arruinada

Como cantante siguió grabando discos de éxito. Acostumbrada a verse en el cine acompañada de imponentes galanes, buscó entre los crooners del momento IMG_20190513_204508_resized_20190513_084650340su oponente ideal y así grabó sucesivamente dúos con Johnny Ray (“Let’s walk that away”) y con Frankie Laine (“Sugarbush”).

Inolvidables son sus interpretaciones de “Embracable you”, la célebre composición de George e Ira Gershwin; “Crying my heart out for you”, “Because you’re mine”, etc.

Esos años de gloria y de éxito comercial se debieron en gran medida a las buenas artes de Marty Melcher, un productor de cine que en 1951 se convirtió en su tercer marido. Él fue quien dio el nuevo impulso que necesitaba la carrera cinematográfica de Doris Day, consiguiéndole un fabuloso contrato con la Metro Goldwyn Mayer.

A pesar de que este matrimonio resultó muy rentable en el terreno artístico -para ella- y en el económico -para él-,  también se frustró.  A diferencia de lo que había ocurrido anteriormente, en esta ocasión el final no fue el divorcio sino la muerte de Melcher, acaecida en 1968.

Melcher había velado por los negocios de su esposa y ambos habían visto aumentar su fortuna considerablemente. Cuando ella enviudó, unos desaprensivos gestores intentaron sacar tajada del patrimonio y Doris Day pasó de millonaria a arruinada en muy  poco tiempo, el mismo que tardó en recuperar judicialmente sus propiedades, que incluían pozos de petróleo, hoteles, una editorial musical, una productora de cine y hasta una cadena de heladerías.

Su último éxito discográfico fue “Move over Darling”, compuesto por su hijo Terry, y su última película “Déjame sitio, encanto” (1964). Este era el film cuyo rodaje se había visto interrumpido por la inestabilidad de su inicial protagonista, Marilyn Monroe, y que finalmente había quedado inconcluso debido a la muerte de la sex-symbol en 1962. Tras unas lógicas adaptaciones en el guión, Doris Day  interpretó el papel que debiera haber hecho la malograda actriz.

Después de ese rodaje, Doris Day se retiró a su mansión de Malibú y sólo salió de allí para cumplir un contrato firmado por su difunto marido con una cadena de televisión. El resultado fue una serie de programas que, con el título de “El show de Doris Day”, le mantuvieron ocupada hasta 1974.

En 1976 publicó sus memorias donde dejaba al descubierto las sorprendentes diferencias que existían entre su vida en la ficción y su vida real. Ese mismo año se casó con Barry Comden, pero las infidelidades de él dieron al traste con este cuarto matrimonio.

A partir de ese momento sólo aparecería en público en algún acto humanitario, como el  pase privado de “Calamity Jane” que, en 1993, ofreció en su propia residencia con fines benéficos.

 

images“Qué será, será”

 Curiosamente, la canción que tenemos más asociada a Doris Day no pertenece a una película musical sino a un film de suspense dirigido por el maestro del género, Alfred Hichcock.

“Whathever will be, will be” no era una simple canción de relleno en la película “El hombre que sabía demasiado” (“The man who knew too much”), tenía un papel fundamental en el argumento ya que gracias a ella la protagonista recuperaba a su hijo en el momento cumbre de la filmación. Ese tema llegaría al número uno en 1956 y se convertiría en uno de los clásicos de la canción popular.

Otras películas que debemos destacar por su interés musical son “Romance in the sea” (1948), que incluye “It’s magic”, su primer éxito musical en el cine; “Lullaby of Broadway” (1951) que cuenta con un buen ramillete de canciones de Cole Porter y George Gershwin; “April in Paris”, con excelentes temas de Sammy Cahn y Vernon Duke; “Calamity Jane”, de la que salieron éxitos tan importantes como “Black hills of Dakota” y “Secret love”.

Mención especial merece “Young at heart”, en la que interpreta junto a Frank Sinatra la canción que da título al film -de Johnny Richards y Carolyn Leigh-, además de otros temas sin desperdicio como  “Someone to watch over me”, de Gershwin ; “Just one of those things”, de Cole Porter y “One for my baby”, de Harold Arlen y Johhnny Mercer.

Cabe señalar también, por su aliciente musical, “Young man with a horn” (1950), inspirada en la biografía del genial trompetista Bix Beiderbecke, y “Love me or leave me” (1955) basada en la vida de la cantante de Ruth Etting.

©Antonio Subirana

Concert de Sant Jordi

Publicado el abril 25, 2019

IMG-20190424-WA0014Toni Subirana va oferir un concert a Les Cabanyes, a l’antiga Església de Sant Valentí. El cantautor va interpretar Sant Jordi. Les Cabanyes 2019poemes musicats de Joan Maragall, Neruda o Josep Maria de Sagarra, autor de qui aquest 2019 es commemora el 125è aniversari del seu naixement. Un públic molt sensible i acollidor, entre el qual hi havia rapsodes que van participar a la primera part de l’acte, va aplaudir  al cantant que també va interpretar també cançons de lletra i música pròpies.

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